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Una mujer de 61 años se planta ante su exmarido y logra una pensión de 1.400 euros a pesar de llevar 24 años sin trabajar

La usuaria recibirá más de 1.000 euros mensuales de por vida a pesar de no alcanzar la edad mínima de jubilación: ¿Cómo es posible que la Seguridad Social haya aceptado una solicitud así?

Una pareja de jubilados, en el banco de un parque.

Una pareja de jubilados, en el banco de un parque. / EFE

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Ramón Baylos / A. O.

Hay muchos casos en los que la Seguridad Social deniega una solicitud de jubilación prematura o en los que aplica una penalización a la pensión de la persona por no cumplir a rajatabla con los requisitos estipulados por la entidad. Sin embargo, el caso que te vamos a contar es de los que, a priori, no se entiende bien todo lo contrario: que se lo hayan concedido. Nuestra protagonista recurrió ante la Justicia y el Tribunal Supremo acabó dándole la razón de modo que esta mujer de 61 años ha logrado una pensión vitalicia significativa en unas condiciones que, cuanto menos, llaman la atención.

La usuaria en cuestión recibirá 1.400 euros al mes de por vida a pesar de no alcanzar la edad mínima de jubilación y haber estado sin trabajar durante los últimos 24 años. Pero, ¿cómo es posible que la Seguridad Social haya aceptado una solicitud así?

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El cuidado familiar

El Tribunal Supremo ha estudiado las circunstancias de la mujer y ha obligado a la entidad a ceder ante su solicitud, alegando que esta tuvo que dejar de trabajar en pos de cuidar de su familia, lo cual habría lastrado su carrera profesional y provocado que le fuera casi imposible encontrar empleo a sus 61 años.

La historia se remonta a hace 33 años, donde la mujer estuvo conviviendo con su pareja y tuvo que abandonar su puesto como auxiliar administrativa para velar por su familia. No obstante, esta se separó del que ahora es su exmarido en el año 2014.

Dependencia económica

Ante esta situación, el exmarido estuvo enviando una media de entre 4.000 y 6.000 euros mensuales a la mujer y sus hijos con el objetivo de mantener la familia, por lo que se mantuvo esa relación de dependencia económica entre ambos.

Sin embargo, hubo un momento en el que se generó un fuerte desacuerdo entre ellos, lo cual hizo que el exmarido recurriera a la justicia para limitar la pensión que pasaba a la mujer todos los meses.

Y es que, después de varios recursos desde ambas partes que hicieron que el caso llegase al Tribunal Supremo, este dictó sentencia y se puso del lado de la mujer, otorgándole el derecho a recibir una pensión vitalicia de 1.400 euros a pesar de haber estado 24 años sin trabajar.

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