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Revuelta agraria

Los agricultores vuelven a sacar los tractores para impedir el acuerdo con Mercosur: "Nos usan como moneda de cambio"

Cientos de profesionales del campo han cortado la AP-7 en Girona, la A-2 en Lleida y bloqueado el Port de Tarragona, una protesta que pretenden mantener mínimo hasta domingo

Agricultores catalanes cortan la AP-7 y la N-II en Pontós

Agricultores catalanes cortan la AP-7 y la N-II en Pontós / GERARD VILÀ / ACN

Barcelona

“El sector está muy mal y [el acuerdo con] Mercosur es la gota que colma el vaso”. Tras más de 25 años de tiras y aflojas, el tratado de libre comercio entre la Unión Europea (UE) y el Mercado Común del Sur (Mercosur) está a punto de sellarse, y los agricultores y ganaderos catalanes han decidido gastar una última bala en la recámara para tratar de evitarlo: volver a sacar los tractores a la carretera para paralizar en lo posible el país y que se escuche su demanda. Tal como reza el cartel de la convocatoria: “NO al acuerdo UE-MERCOSUR, NO a los recortes de la PAC, NO a decisiones que condenan al campesinado a desaparecer y BASTA de mala gestión de la fauna salvaje, que pone en riesgo explotaciones y ganadería”.

De ahí que la organización Revolta Pagesa haya congregado este jueves a centenares de trabajadores del campo a bloquear el acceso al Port de Tarragona, a cortar la N-230 en Les Bordes (Lleida) y la A-2 en Fondarella (Lleida) y a colaborar con el bloqueo que también llevarían a cabo trabajadores franceses en Vallespir. Además, aproximadamente otro centenar de agricultores se han organizado para cortar de madrugada la AP-7 y la N-II en Girona, una movilización que se ha levantado parcialmente a primera hora de la mañana para dejar circular a los coches en la carretera nacional, pero que sigue vigente para los camiones y para la AP-7, lo que generaba colas de más de 18 kilómetros a media mañana.

La previsión es mantener estos puntos cortados, especialmente el de la AP-7 y el del Port de Tarragona, mínimo hasta el domingo por la noche, pero la protesta es, en realidad, de carácter “indefinido”, según han contado varios de los profesionales que están participando en ella a EL PERIÓDICO. Por lo pronto, este jueves comerán en las respectivas carreteras y puntos de bloqueo.

El problema con Mercosur

“Salimos principalmente por el acuerdo con Mercosur: creemos que es muy malo para nosotros porque allí tienen unas reglas de juego diferentes a las nuestras”, cuenta Josep Ball-Llosera, desde Girona. Este agricultor explica que en América del Sur es habitual utilizar productos prohibidos en Europa por cancerígenos o nocivos para la fauna, además de hormonas o antibióticos que hacen a los animales estar mucho menos tiempo en las granjas de engorde. “Esto abarata mucho el coste de producción”, ejemplifica Josep Maria Guàrdia Ardiaca, compañero de profesión en la provincia de Lleida. No solo eso, apuntan ambos: “Aquí estamos hiperregulados y la misma UE nos pone a competir con unos productos que no tienen nada que ver con lo que hacemos nosotros”.

Su principal lamento es, así pues, que un sector con unas explotaciones medianas y pequeñas en muy baja forma por todo lo que ha ido ocurriendo en los últimos años, tendrá que lidiar con la llegada masiva de producto procedente de América del Sur que se podrá vender mucho más barato porque las reglas son allí menos estrictas. “A los grandes empresarios les interesa, pero los pequeños y medianos, que somos el grueso de la economía, nos vamos al suelo”, enfatiza Guàrdia Ardiaca.

Respuesta de Ordeig a la movilización

“No hay nadie, en todo el Estado que esté conforme con estos acuerdos que nos usan como moneda de cambio en crisis de otros sectores”, apunta, en referencia velada a la industria automovilística europea (una de las que gana con el libre comercio con América del Sur), el president del Gremi de la Pagesia, Joan Regolf, presente en el bloqueo del Port de Tarragona. Es a él a quien ha llamado el conseller Òscar Ordeig i Molist, titular del departamento de Agricultura, a primera hora de la mañana.

El político se ha puesto a su disposición y le ha propuesto reunirse cuando quieran, un guante que ha cogido Regolf, que se ha comprometido a compilar opiniones de los profesionales que están cortando las carreteras de la comunidad en distintos puntos y trasladarle una respuesta al final del día. Este agricultor es consciente de que “no todo está en sus manos” y que buena parte del problema es que “hay cosas del sistema que no funcionan”, pero también reconoce que parte de lo que motiva la movilización es no haber visto apenas avances en los acuerdos a los que llegó el sector con la conselleria hace justo un año.

Piensa, esencialmente, en la burocracia. “Nos están asfixiando”, resume Regolf. “Están intentando hacer cosas, pero todo se encalla”, coincide Ball-Llosera, desde Girona, que también mete en el saco el problema que está teniendo el sector ganadero en concreto con la dermatosis nodular. “No queremos que se maten más vacas, sobre todo cuando mata más la burocracia que la enfermedad en sí”, lamenta este último profesional. “El sector está en crisis, la ganadería este invierno lo está pasando muy mal, lo que no podemos permitir es que desde despachos políticos pongan en peligro nuestro futuro”, concluye Regolf.

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