El cambio puede ser una oportunidad para quien es capaz de verlo así
Leandro Fernández Macho es coach ejecutivo, formador y divulgador y Top 100 conferenciante de Thinking Heads

Leandro Fernández Macho
Top Speaker Spain y autor de La inteligencia adaptativa y La personalidad adaptativa, Fernández macho lleva más de dos décadas ayudando a líderes, equipos y profesionales a entrenar su capacidad de adaptarse, no solo a los entornos cambiantes, sino también a sí mismos. En sus libros habla de por qué una parte del estrés puede no ser tan enemigo como lo pintan y de cómo aprender a navegar en un entorno vertiginoso e incierto.
-¿Qué es la adaptabilidad y qué quieres provocar con estos libros?
La adaptabilidad es una necesidad vital. Vivimos en un mundo donde el cambio ya no es una excepción, es la norma. Y sin adaptabilidad, todo se vuelve cuesta arriba: el liderazgo, las relaciones, la salud, la motivación, los resultados, el bienestar. Por eso escribí estos libros. La inteligencia adaptativa nace para ayudar a las personas a gestionar mejor lo externo, el estrés, la incertidumbre, la complejidad del entorno. Ofrece actitudes y estrategias basadas en ciencia, para navegar el cambio con más conciencia y dirección sin perder la salud por el camino. La personalidad adaptativa, en cambio, invita a revisar tu identidad, tus hábitos inconscientes, tu manera de pensar, sentir y decidir. Y para ello, me apoyo en dos herramientas poderosísimas, que son el eneagrama y la ciencia de los hábitos. Con estos libros quiero que el lector comprenda que adaptarse no es rendirse, es transformarse sin dejar de ser uno mismo. Y para eso hace falta revisar la base sobre la que construimos nuestra manera de estar en el mundo.
-¿Qué papel juega el estrés en todo esto?
El estrés es una herramienta evolutiva. Viene con nosotros de serie y tiene su función. Bien gestionado (eustrés) nos ayuda a rendir mejor, a enfocarnos y a responder más eficientemente ante determinadas situaciones. El problema es cuando se cronifica, cuando lo interpretamos como amenaza, supera determinados niveles y acaba bloqueándonos y afectando a nuestro rendimiento y bienestar de múltiples formas (distrés). No se trata de vivir sin estrés, sino de aprender a regularlo y usarlo a tu favor.
-Entrenar la adaptabilidad puede salvar una carrera… ¿y una vida?
Absolutamente. Lo explico con un ejemplo cercano. Mi cuñada Irene sufrió un ictus a los 28 años. Perdió capacidades básicas: lenguaje, movimiento, cálculo. Tuvo que reaprenderlo todo. Hoy lidera una asociación que ayuda a otras personas con afasia. Irene no solo se adaptó: transformó su identidad desde la adversidad. Eso no se hace simplemente con fuerza de voluntad. Se hace con entrenamiento emocional, apoyo, cultivo de nuevos hábitos conscientes y sentido de propósito. Eso es por ejemplo adaptabilidad.
-¿Cuáles son los errores que suelen cometer los líderes que no se adaptan?
Unos cuantos; querer soluciones nuevas con formas de pensar antiguas, confundir autoridad con control, influencia con manipulación o imposición, no revisar su impacto en los demás… Un líder rígido bloquea el cambio o lo hace más costoso, desgastante e ineficiente. Uno adaptativo lo facilita en lo posible. Y eso no se entrena solo con habilidades técnicas. Hace falta un trabajo profundo de autoconocimiento y comprensión de la naturaleza humana, con sus motivaciones y miedos, para revisar los automatismos que impactan directamente en el equipo.
-¿Y qué le dirías a alguien que siente que “ya es tarde” para cambiar?
Que no hay una edad límite para empezar a vivir con más conciencia, para cambiar y para seguir aprendiendo. Le diría que cuenta con una herramienta poderosísima que es la plasticidad de su cerebro y que su forma de ser no está escrita en piedra. Que todo lo que no se revisa, se repite. Y que, si no entrenas tu adaptabilidad, el entorno lo hará por ti… y no con sutileza.
-Sueles decir que todo es difícil antes de ser fácil. ¿Por qué nos cuesta tanto mantenernos cuando algo se pone cuesta arriba?
Porque confundimos dificultad con fallo y fallo con fracaso. Además, a nuestro cerebro le gusta lo fácil, los resultados rápidos, lo cómodo, por una cuestión de ahorro energético. Pero todo lo importante y lo que merece realmente la pena suele atravesar una fase incómoda. El problema no es que cueste, es que no sabemos sostener esa incomodidad sin rendirnos. Me gusta repetirme esta frase cuando dudo. Es un recordatorio de que el camino correcto no es siempre el fácil. Y si lo es demasiado, probablemente no estás creciendo.
Y lo que muchas veces no vemos es que esa resistencia no viene solo del exterior, sino de nuestra estructura de personalidad: cómo interpretamos lo que nos pasa, cómo nos defendemos, cómo nos justificamos. Por eso en La personalidad adaptativa utilizo el eneagrama como un mapa de autoconocimiento que ayuda a detectar esos patrones. Cuando te ves con claridad, puedes sostener la incomodidad con más consciencia y menos juicio.
¿Qué le dirías a quien piense “yo también quiero cambiar”?
Que empiece. No el lunes, no cuando tenga tiempo, no cuando se sienta preparado. Que empiece hoy. Porque el momento perfecto no llega, se construye. Todo cambio empieza el día que dejas de esperar a tener ganas y decides empezar, con lo que tienes, desde donde estás.
En un mundo que se transforma a cada instante, aferrarse a la forma de ser que uno construyó en el pasado es un riesgo que podemos pagar caro
- Los Arribes del Duero en Zamora suman un nuevo 'balcón' turístico: el mirador de Finiestra
- Parador de Zamora: Ahora resulta que hay que arreglar el tejado
- Las imágenes de la Virgen de la Esperanza, el Cristo muerto de Duarte y el Jesús de Luz y Vida no regresarán a la Catedral de Zamora
- Ingresan en prisión dos miembros de la 'banda del hilo' que robaban en pisos de Zamora tras marcar las puertas con silicona
- Ingresa en la cárcel un joven detenido por tráfico de drogas en Carbajales de Alba
- La compraventa de plazas de garaje se dispara en Zamora
- El próximo eclipse en Zamora, más pronto de lo que imaginas: próximas fechas y particularidades
- Las viviendas sociales en la avenida de Galicia serán 16, y las construirá el Ayuntamiento de Zamora