La fuerte reactivación del turismo está teniendo impacto directo en el empleo. En pleno boom de demanda tanto de viajeros nacionales como internacionales, el sector marcó su máximo histórico de empleo el pasado julio en términos absolutos y acumula durante gran parte del pasado año ha ido registrando récords de afiliación en cada uno de los meses.

Las empresas de las diferentes ramas de la actividad turística cerraron el mes de julio con 2,702 millones de afiliados a la Seguridad Social, con lo que se convirtió en el mejor mes de la historia del sector, por encima del hasta ahora récord de 2,626 millones de trabajadores que se alcanzaron en agosto de 2019.

Tras el boom del verano la demanda de los turistas no ha aflojado, pese al temor de que la inflación y las incertidumbres económicas y geopolíticas golpearan al consumo, y el empleo en el sector turístico también ha mantenido el pulso. La industria turística cerró diciembre con casi 2,46 millones de afiliados a la Seguridad Social, también el mejor dato de toda la serie histórica para ese mes, y que supone acumular 19 meses consecutivos de crecimiento del empleo.

Los temporales, en mínimos

Las empresas turísticas sacan pecho no sólo de la creación de empleo, también de la mayor estabilidad de esos nuevos empleos en un sector históricamente marcado por la contratación temporal. Una mayor estabilidad que se ha producido puesta en marcha de la reforma laboral aprobada por el Gobierno, que entró en vigor el pasado marzo y que reduce los supuestos en que las empresas pueden firmar contratos temporales y ha provocado que se disparen los contratos indefinidos y de los fijos discontinuos.

El sector cerró diciembre con sólo un 8,8% de contratos temporales, frente a la cota habitual por encima del 30% que se mantenía antes de la reforma laboral y frente al récord del 37,8% alcanzado en agosto de 2021, la última temporada alta estival previa al cambio de la norma emprendido por el Gobierno.

“Por primera vez, el sector turístico presenta un nivel de temporalidad en los contratos por debajo del resto de los sectores de la economía española”, subraya Exceltur, el lobby que agrupa a una treintena de las mayores compañías del sector (entre ellas, Meliá, NH, Iberia, Globalia, Riu o Amadeus). El pasado mayo se produjo el cambio de tendencia habitual y el turismo pasó a tener una temporalidad menor que el conjunto de la economía española. En diciembre la media del resto de sectores económicos presentaba una temporalidad laboral del 15,5% frente al 8,8% del turismo.

“Las empresas turísticas ha recuperado en 2022 los niveles de previos a la pandemia, mientras han reducido a mínimos históricos los niveles de temporalidad de los contratos. Ello parte de la masiva aplicación de la reforma laboral con la adopción generalizada del contrato fijo discontinuo”, subraya la asociación empresarial. Al cierre de diciembre se habían contratado 247.763 personas con la modalidad de fijos discontinuos, frente a los 120.000 de diciembre del 2019 precovid y los 126.000 de febrero de 2022, último mes anterior a la entrada en vigor de la reforma laboral.

Pelea por el personal

Las grandes empresas del sector alertan del impacto del aumento de los costes que soportan, entre ellos también los costes salariales. Desde Exceltur se ha venido alertando de que también que la escalada de precios ha derivado también en un 8,9% de incremento de los costes salariales para las empresas del sector como efecto singularmente de las alzas de los convenios colectivos ligados al IPC.

El sector debe “afrontar el reto de equilibrar la vuelta a la normalidad del empleo con las tensiones inflacionistas y las reclamaciones laborales de nuevos incrementos salariales, difíciles de asumir en un contexto en el que las empresas turísticas y fruto de la pandemia aún acumulan fuertes pérdidas financias con un alto endeudamiento”, subraya Exceltur en su último informe trimestral.

A la vez que el sector turístico pide frenar las subidas de precios, las compañías alertan de las dificultades de encontrar personal formado y la pelea abierta entre compañías para captar empleados. El parón de actividad por la pandemia en los últimos dos años ha hecho que algunas empresas no estén pudiendo recuperar parte del personal perdido y que se ha trasladado a otros sectores económicos. Las grandes empresas desvinculan los problemas para atraer o retener trabajadores con la retribución que reciben, y lo ligan al precio de la vivienda en zonas turísticas y otros factores como la estacionalidad.

Paradores, el grupo hotelero de titularidad estatal, se sale del discurso dominante en el sector. “Para retener talento hay que retribuir el talento. Hay que dignificar el talento”, sentenció el presidente de la compañía, el exsecretario de Estado socialista Pedro Saura, vinculando los problemas del sector para conseguir trabajadores o para retenerlos tras la pandemia con el nivel salarial. “El futuro del turismo no pasa por abaratar costes laborales, sino por conseguir generar más valor”, sentenció en un encuentro con la prensa en Fitur.