26 de septiembre de 2010
26.09.2010
Tras el colapso de Lehman Brothers

Europa creó un comité secreto para salvar el euro

The Wall Street Journal publica está información y agrega que los dirigentes los llamaban "el grupo que no existe"

26.09.2010 | 10:56

Dos meses después del colapso del banco de inversión estadounidense Lehman Brothers en septiembre de 2008, varios líderes europeos crearon un grupo secreto para salvar al euro en caso de crisis, informó el diario The Wall Street Journal.

El periódico agrega en un artículo de portada en su edición de fin de semana que los dirigentes bautizaron el citado comité, del que hasta ahora no se había informado y en el que cundieron las rencillas, como "el grupo que no existe".

Ese grupo estaba integrado por altos cargos, generalmente un nivel por debajo del rango ministerial, de Francia, Alemania, la Comisión Europea, el Banco Central Europeo (BCE) y la oficina de Jean-Claude Juncker, el primer ministro de Luxemburgo y presidente del Eurogrupo, el foro informal que reúne a los ministros económicos de la zona del euro.

La misión que se encomendó al citado grupo fue diseñar un plan para hacer frente a una posible suspensión de pagos en uno de los 16 países miembros de la zona euro, según el diario estadounidense.

El Journal detalla cómo un año después de su creación, cuando Grecia se vio en apuros, el grupo no había logrado todavía ponerse de acuerdo en una estrategia.

El grupo de trabajo, que se reunió a la sombra de las frecuentes cumbres y consejos de la Unión Europea (UE) en Bruselas, Luxemburgo y otras capitales, nunca logró superar las diferencias internas sobre cómo rescatar a uno de los euro-miembros, agrega el artículo.

La investigación del Journal, basada en numerosas entrevistas con funcionarios de la UE, revela que las divisiones en el grupo colocaron la unión monetaria europea al borde del colapso.

El rotativo dice que en mayo, horas antes de que Alemania y Francia venciesen el punto muerto y diesen el respaldo a un fondo multimillonario para rescatar a países con problemas, la ministra francesa de Finanzas, Christine Lagarde, dijo a su delegación que la zona euro estaba a punto de resquebrajarse.

El Journal sostiene que las divisiones fueron ideológicas y siguen paralizando la búsqueda de soluciones a los problemas estructurales de la UE.

"Las profundas diferencias en política económica entre el rígido norte europeo y un sur más relajado, entre Alemania y Francia y entre los gobiernos nacionales y las instituciones centrales europeas dificultaron una respuesta efectiva a la crisis", sostiene el artículo.

Esas diferencias se vencieron en última instancia cuando la UE afrontó el posible colapso de la zona euro.

Entre los asuntos que complicaron la situación destacan los intereses a menudo enfrentados de los dos políticos más importantes a la hora de decidir el futuro del euro, según el periódico.

Menciona de un lado al presidente francés, Nicolas Sarkozy, de quien dice que con una popularidad a la baja se dio cuenta de que la crisis griega podría hacer tambalear wl euro y vio en la situación una oportunidad para demostrar su liderazgo y apuntalar su popularidad.

Por el otro lado, destaca a la canciller alemana, Angela Merkel, para quien, según el diario, la crisis fue la prueba decisiva de su carrera.

Famosa por su cautela, Merkel temía, dice el periódico, el castigo de votantes y legisladores si ponía en peligro el dinero de los contribuyentes para rescatar a una Grecia que había vivido por encima de sus posibilidades.

Pese a la presión de Sarkozy la líder alemana se opuso ferozmente a una solución rápida.

El artículo añade que hubo un aspecto en el que los líderes del grupo de trabajo secreto estuvieron de acuerdo: en que debía de ser Europa y no el Fondo Monetario Internacional (FMI) el que liderase la operación de rescate.

Pero Merkel se opuso y exigió como condición al apoyo alemán el que fuese el FMI el que diseñase el plan de reforma en Grecia.

Sarkozy se vio forzado a torcer el brazo consciente, según el Journal, de que el apoyo germano era esencial para cualquier rescate.

El 11 de abril de este año, con una grave crisis de confianza en marcha, Europa puso finalmente el dinero sobre la mesa.

Según lo requerido por Berlín, los 30.000 millones de euros de ayuda para el primer año procederían de 15 préstamos individuales por parte de los gobiernos, mientras que el FMI aportaría otros 15.000 millones de euros.

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