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Fútbol

Iker Piedra y Fran Árbol toman el relevo: Cuatro nuevos guantes y la esencia del arco rojiblanco

Los dos guardametas jóvenes, ambiciosos y de perfil similar inician una nueva etapa en portería tras el adiós de Fermín

Fran Árbol (izquierda) e Iker Piedra (derecha) posan juntos sobre el verde del Ruta de la Plata. | LUCAS ANTA

Fran Árbol (izquierda) e Iker Piedra (derecha) posan juntos sobre el verde del Ruta de la Plata. | LUCAS ANTA

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Zamora

La portería del Zamora CF ha sido en los últimos años territorio de certeza y seguridad. Durante años, el equipo vivió al cobijo de los guantes de Fermín Sobrón, un guardián que se ganó el respeto del vestuario y el cariño de la grada, que dio pocas opciones a sus compañeros bajo palos y cuya marcha abrió una puerta a la duda. "¿Quién sostendrá al equipo desde atrás?", se preguntaba la afición, aguardando una nueva figura que realce con sus paradas e intervenciones.

La respuesta a esa pregunta llegó, por duplicado, en forma de juventud y ambición. Con un nuevo perfil de guardameta para aupar al Zamora CF a lo más alto y dos nombres que abanderan esa nueva etapa en la portería: Iker Piedra y Fran Árbol. Dos guardametas que aterrizan en el Ruta de la Plata conscientes del reto; sabedores de un pasado que pesa, pero no paraliza. Un pasado que impulsa a esforzarse para construir un futuro mejor.

"Fermín ha sido muy querido aquí y es un gran portero, de eso no cabe ninguna duda", reconoce Iker Piedra, sin esquivar la sombra del antecesor bajo palos. Una historia rojiblanca que ya tiene final y da origen a una nueva: "Su figura no pesa, para nosotros es un punto y aparte. Se parte de cero y somos dos grandes porteros, bastante completos, que vienen a abrir un nuevo ciclo".

Fran coincide, ya que como compañeros de posición tienen ese apoyo entre sí y la figura de Fermín iba a ser una pregunta recurrente para ellos este curso. "Sabíamos que la portería había estado cubierta por alguien muy querido y con un rendimiento excelente. Pero ahora empieza una nueva temporada y queremos empezar nuestro camino", explica Árbol, con la misma sobriedad que su compañero.

Esa unidad entre ambos guardametas no parece fácil de dividir antes del inicio de temporada. Todo lo contrario. Los dos saben que la portería tiende a ser un puesto solitario, con escasa rotación y bajo un continuo escrutinio. Juega uno, el otro espera. Y, sin embargo, no hay presión ni ansiedad en esa lucha por la titularidad. Todo es ambición y respeto.

Árbol y Piedra sonríen durante su entrevista.

Árbol y Piedra sonríen durante su entrevista.

"Presión ninguna. La presión la tiene el míster a la hora de decidir, que lo va a tener complicado", sonríe Iker, explicando con naturalidad: "nosotros tenemos que competir entre nosotros, pero está siendo una competencia sana. Trabajar duro y alimentarnos el uno al otro buscando lo mejor para el grupo". Una visión que comparte con Árbol, quien asegura que ambos se llevan "muy bien" y que, si bien "la competencia es grande", trabajan en equipo: "nos retroalimentamos en cada jugada".

La sintonía entre ambos es evidente. Ninguno dará su brazo a torcer por ser titular, pero no pondrá más obstáculos que luchar a muerte por el puesto entre semana ante su compañero. Una disputa que promete ser de lo más reñida, ya que ambos ven pocos defectos en su rival por entrar en el once de Cano.

De hecho, la química de los dos porteros es tal que, a la hora de poner pegas al otro, lo que aparece es un guiño de complicidad, una broma interna. "Yo sé uno de tus puntos flojos", apunta Fran, esperando la respuesta de un Iker que ríe mientras confiesa: "Él me gana en el ping-pong, el muy...". Ninguno de los dos se puede aguantar la risa, aunque la seriedad vuelve a aparecer cuando toca hablar de las virtudes que ven cada uno en el otro.

"Es un muy buen portero. Se parece mucho a mí en el estilo. Tiene pocos puntos débiles y progresa muy rápido", asegura Iker, mientras Fran devuelve el gesto con elegancia: "somos dos grandes porteros, con pocas deficiencias y mucho bueno. No puedo destacar solo una cosa de Iker, hay muchas".

Así pues, la batalla por la portería zamorana no será cuestión de diferencias en el tipo de perfil, sino de empeño y trabajo. De estar en mejor o peor momento. Y en esa lucha, ambos pelearán con un espejo que les obligará a crecer cada día sin que el ego pueda llegar a interponerse.

Quizá por eso la adaptación al grupo de ambos ha sido tan natural. "El vestuario es muy humilde y muy unido", apunta Piedra, quien llegó "un poco antes" y trató "de recibir bien a Fran" e iniciar "una buena relación con la defensa y el resto de compañeros", algo fundamental para cualquier portero. Árbol, que se unió más tarde, aseguró estar en esa misma posición y destacó que, bajo su punto de vista, "el Zamora CF tiene centrales espectaculares, me gusta como juegan todos". "Son bastante buenos y espero que nos ayuden muchísimo", destacaba.

La portería, ese lugar donde el error se amplifica y el acierto se celebra en silencio, parece estar en buenas manos. En manos jóvenes, sí, pero firmes. En manos que no vienen a sustituir a nadie, sino a construir algo nuevo. En dos pares de guantes que, además, saben que el Zamora CF no es nada sin la afición y su corazón rojiblanco.

"Nos vamos a dejar todo por el objetivo", promete Iker. "Sabemos que el primer paso lo tenemos que dar nosotros, sacar los máximos puntos posibles, y que la afición responda. Para nosotros sería especial que el Ruta de la Plata se llenara cada jornada". Fran completa el mensaje: "vamos a necesitar a nuestra afición durante toda la liga. Es una competición muy larga y van a tener un papel muy importante. Los esperamos en el primer partido con ganas".

Ese primer encuentro dejará a Iker o Fran en el banco. El otro, saltará al terreno de juego como titular. Sin embargo, todo parece indicar que no habrá reproche alguno por el que arranque sentado la contienda. Al contrario, tratará de analizar el partido desde fuera y apoyar a su compañero, ayudándole a ganar los tres puntos. Ese es el objetivo de estos dos buenos compañeros, esta dupla de cancerberos cuya batalla se ceñirá a los entrenamientos.

Fermín ya no está, pero tras su marcha se abre un ciclo más bajo la portería que antes ocuparon Dani Giménez o José Luis. Y, nuevamente, lo hace dos guardametas dispuestos a darlo todo por el Zamora CF. Un equipo que cambia de manos, pero que no pierde la esencia que hizo grande al riojano y sus antecesores más destacados bajo palos: entrega constante con el equipo como absoluta prioridad.

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