Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

Fútbol

El Barça se estrena en la Liga con una exhibición de Raphinha y más goles que arietes

El brasileño, con dos tantos y una asistencia, lidera al equipo azulgrana en el triunfo ante el Elche. Fermín fue también bigoleador y Gordon se estrenó con dos asistencias

¿Ya nos sigues?Márcanos como medio preferente
Añádenos en Google
Francisco Cabezas

Francisco Cabezas

Un Barça sin delantero centro marcó más goles que nunca. El fútbol nunca fue de verdades absolutas, tal y como demostró el equipo de Flick en su abrumador estreno en la Liga.

Tiene el Barça un tesoro en Raphinha, uno de aquellos tipos que convierten la responsabilidad en gasolina. Mientras el Frenkie de Jong más shakesperiano habla con la calavera en la enfermería, Raphinha, con el brazalete atado al bíceps, corre, juega donde le digan y exige a sus compañeros que le sigan. ¿No hay ariete? Pues ahí está el brasileño para hacer de Lewandowski, de Ferran o de quien haga falta, para tirar desmarques, recortes, penaltis o incluso córners. En el triunfo del Barça frente al Elche, Raphinha (dos goles y una asistencia) lo hizo casi todo. Incluso lo más difícil, animar a un Gavi que temía que su rodilla derecha pudiera volver a fallarle.

Aun así, Raphinha compartió protagonismo con Fermín, que se apuntó otros dos goles cuando Flick lo puso de falso nueve, y dos de los principales fichajes de esta temporada. Adeyemi, titular en la orilla izquierda, anotó y se dejó el alma en la presión. Y a su sustituto, el inglés Anthony Gordon, le bastaron cinco minutos para colorear la noche con otros dos pases de gol.

La lesión de Gavi, pendiente de resonancia, fue el único poso negativo en la victoria de un Barça que ganó con demasiada facilidad gracias al temerario plan del técnico argentino Martín Anselmi. El entrenador del Elche, periodista de formación y fiel seguidor de los postulados 'bielsistas', abrazó la locura llevando a sus centrales hasta el centro del campo sin reparar en que con un pase bien dado y una buena definición del Barça se expondría a una goleada. Así fue.

En el 0-1, tras una recuperación de Xavi Espart y una asistencia vertical de Fermín que no encontró oposición, Raphinha pudo gustarse deconstruyendo la cadera de Chust en el área. Sin dudar en el penalti, el capitán se quedó la pelota para alojarla justo donde debía, al rincón al que Dituro jamás podría llegar.

Los aliados de Raphinha

Tuvo buenos aliados Raphinha en el 0-2, tomado en el añadido del primer acto. Lamine, titular y a quien bastó con caminar un rato para ser determinante, le encontró donde debía. Raphinha cedió a Adeyemi, efectivo en la definición. El extremo alemán demostró que no se le caen los anillos si le toca correr hacia atrás. Algo que valora su entrenador, que está formulando un equipo a su imagen y semejanza.

Nunca fue Hansi Flick un entrenador dado a los populismos, dejando que su manera de dirigir al equipo y de sacar a la entidad de antiguos pozos sean motivo suficiente para que la afición, además de respetarle, le adore. Ocurre, sin embargo, que esa gestión tan directa y clara que siempre le ha caracterizado está poniendo a prueba la sensibilidad del hincha. Porque tanto Alejandro Balde como Marc Casadó, ambos de 22 años, son futbolistas paridos en La Masia. Y porque ahora, después de que Flick, por unas razones u otras, no los quiera en la plantilla, están viviendo en sus carnes la peor cara del mercantilismo del fútbol. Si no cuentas, se te borra.

Casadó lleva días entrenando alejado de sus compañeros. Y Balde, pese a ser titular en el Gamper, ni siquiera fue invitado a tomar el avión hacia Elche. «Quédate en casa y aclárate las ideas», le dijo Flick sin remilgos.

Le tocó, pues, al técnico del Barça remendar el equipo ante el Elche, atendiendo a que Cancelo acaba de llegar y sin que le importara demasiado quedarse sin especialistas para la zona, porque a Gerard Martín ya no lo mueve del centro de la defensa. Se quedó con el lateral zurdo el jovencito Xavi Espart, una joya para Flick que completó su noche ofreciendo a Fermín el quinto en un partido que sirve para inquietar a los rivales. Y todavía sin Rodri, que espera su turno mientras ve a sus compañeros volar desde el primer día.

Tracking Pixel Contents