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Alpinismo

El montañero zamorano Martín Ramos, tras su expedición fallida al Gasherbrum I: "Fui con miedos pero he vuelto contento"

El montañero, que ha conquistado diez "ochomiles", piensa en su nueva aventura "en menos de dos años"

Martín Ramos, junto al concejal de Deportes, Manuel Alesander Alonso.

Martín Ramos, junto al concejal de Deportes, Manuel Alesander Alonso. / Cedida

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Paz Fernández

Paz Fernández

Todavía con el hormigueo en los dedos de los pies por las bajas temperaturas a las que se enfrentó, pero ya de vuelta a la realidad en la capital del Duero, el montañero zamorano Martín Ramos rememoraba su última expedición que le llevó hasta la cordillera del Karakórum, aunque la mala climatología le impidió cumplir su reto y coronar el Gasherbrum I, la undécima montaña más alta de la tierra. Aclimatado de nuevo a Zamora, Martín Ramos recordaba que hacía cinco años que no intentaba una cumbre de estas características. Fue en 2021 cuando conquistó el Masnalu (8.163 metros) y en esta ocasión, incluido en un equipo junto a Jorge Egocheaga y Horia Colibasanu, acudió con temores por el paso del tiempo. “He ido con miedos porque tengo cinco años más desde la última vez que fue, pero he venido contento por aguantar muy bien a ese nivel de altura”, y a pesar de no haber sumado un nuevo “ochomil” a su palmarés algo, por otro lado, que nunca le ha importado.

Llegada a la zona del Gasherbrum

Llegada a la zona del Gasherbrum / M. R.

Cuando todo comenzó

Fue el 19 de junio cuando Martín partió hacia Islamabad para después continuar el viaje hasta Skardu. Las previsiones eran óptimas para el asalto, pero una vez en la montaña la climatología fue variando y se fueron adaptando. Aprovechando las ventanas de buen tiempo, Martín Ramos y el resto de la expedición fueron avanzando hacia el campamento base, controlando los días y las previsiones para ver cuándo podían ir quemando etapas de ascensión. Ya en el Campamento 1, fueron aclimatándose en los 5.000 metros primero y en los 6.400 metros después, esperando que el tiempo les diese una tregua para llegar al Campamento III (7.200 metros) pero la nieve acumulada no les permitía el ataque y se quedaron en los 7.000 metros. Finalmente, y aunque esperaron un momento óptimo para hacer cumbre, no fue posible, y Martín Ramos emprendió el viaje de vuelta consciente del riesgo al que se enfrentaba por el estado de la montaña. El 21 de julio decidió que no se podía subir al G1. De hecho, nadie este verano ha podido hacerlo, ni tampoco al K2, y es que el riesgo era demasiado alto como demuestra que días después en el mismo Karakum, a unos 6.600 metros de altura, una avalancha sepultó a un grupo de diez montañistas. “Era mi quinta expedición al Karakórum y solo una vez, en 2008, conseguí hacer cumbre. Fueron dos en 15 días porque el tiempo y la montaña lo permitieron (el Gasherbrum II y el Broad Peak)”, recordaba el zamorano, consciente de que lo importante es siempre volver. “Hay veces que no se puede”.

Imagen del campamento base tras las nevadas en el Gasherbrum I

Imagen del campamento base tras las nevadas en el Gasherbrum I / M. R.

“Yo estaba donde él quería que estuviese”

Además, esta expedición a Asia será inolvidable para Martín Ramos, también en lo personal, ya que se enfrentó a otro dolor más allá del físico como fue el fallecimiento de su padre Herminio Ramos. Sin querer profundizar, aunque visiblemente emocionado, el montañero dejó claro que “yo estaba donde él quería que estuviese”.

Ahora toca pensar en el futuro, y sin saber todavía dónde irá, sí se mostró seguro de que como máximo en dos años volverá a intentar una cumbre. El destino todavía no está claro y habrá varios factores que lo decidan, incluido el nuevo escenario que se vive ahora mismo en las montañas puesto que, tal y como relató, “los ochomiles (sobre todo el Everest) se han convertido en un destino casi turístico y se organizan expediciones. Va gente extraña, que no es montañera con muchos sherpas y con oxígeno desde los 6.000 metros”, algo que él respeta, pero no es su forma de vivir una montaña a la que regresará.

Con todo, el zamorano se mantiene con diez “ochomiles”, un número que ostentan muy pocas personas en el mundo: Shisha Pangma, Everest, Cho Oyu, Nanga Parbat, Gasherbrum II, Broad Peak, Annapurna, Makalu, Kangchenjunga, y Manaslu, teniendo pendiente el K2, el Gasherbrum I, el Dhaulagiri y el Lhotse.

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