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La expedición de Martín Ramos no pudo atacar la cumbre en el primer intento

Los montañeros tuvieron que darse la vuelta pasados los 7.000 metros por el mal estado de la nieve y meditan si podrán realizar un nuevo intento

Uno de los campamentos de la expedición

Uno de los campamentos de la expedición / LOZ

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Manuel López-Sueiras

Manuel López-Sueiras

El mal tiempo y la delicada situación de la nieve en los campos de altura han impedido que la expedición en la que figura el zamorano Martín Ramos pudiera coronar la cumbre del Gasherbrum 1 y los montañeros han tenido que regresar al campo base para esperar una nueva ocasión para atacar la cumbre. Tras este intento fallido han sido muchos los alpinistas que han decidido desistir de realizar un segundo intento, sin embargo, la expedición de Martín Ramos, en la que también están Jorge Egocheaga y Horia Colibasanu, se encuentran estudiando la situación metereológica y se plantean ya volver a intentarlo.

La “montaña hermosa” -Hayden Peak- no era la “montaña fácil”, reconoció el rumano Colibasanu, el único que transmite información sobre la marcha de la expedición. Colibasanu ha narrado que afrontaron el último tramo de la escalada, desde los 7.000 metros el pasado sábado pero “tras una zona de escalada en pared rocosa, entramos en una zona donde la nieve nos llegaba hasta el pecho. Hacía mucho calor y las capas de nieve acumuladas durante las últimas nevadas no habían tenido tiempo de asentarse. El riesgo de avalanchas era demasiado alto”, con lo que los montañeros decidieron darse la vuelta y regresar al campo 1.

“Gasherbrum significa, en lengua balti, “la montaña hermosa”. Y lo es. Pero también es una montaña que te obliga a tomar las decisiones correctas. No veía cómo podía continuar sin violar los principios que he seguido al escalar durante más de 20 años. A veces hay que elegir entre la seguridad y la cima”, ha escrito el prestigioso montañero rumano en sus redes sociales.

Ahora la expedición estudia si pueden reabrir la ruta y buscar una nueva oportunidad.

El ataque a la cumbre se inició a las 23.30 del pasado viernes día17: “Hacía calor. En la primera hora avanzamos 200 metros, un ritmo muy bueno para esa altitud, y me sentía muy bien. Y eso que me estaba abriendo las cremalleras, quitándome la chaqueta y guardándola en la mochila, porque tenía mucho calor. Desafortunadamente, a 7.500 metros llegamos a una zona con nieve muy espesa. Decidimos regresar, principalmente por recomendación de los sherpas, que son muy experimentados. Consideraron que no valía la pena correr el riesgo de atravesar esa sección, ni para sus clientes ni para ellos mismos. Los escaladores españoles, al ser más altos, se hundían hasta la cintura, y los sherpas, que son más bajos, casi hasta el pecho”.

“Esa zona podría haber estado equipada con cuerdas fijas -añadió Colibasanu-, pero el equipo esa noche no tenía suficientes. Normalmente, esa travesía no está equipada, pero ahora habría sido una posibilidad reducir el riesgo de avalanchas”, ahora se plantean que hay muy pocas probabilidades de que sea posible avanzar allí sin cuerdas fijas aunque un equipo de cinco sherpas y otros dos montañeros están intentando reabrir la ruta.

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