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La comunidad argentina en la provincia ante la final del Mundial de Fútbol

Héctor Fabián, argentino afincado en Zamora: "¿Quiero ganar? Sí. Pero si pierdo prefiero que sea contra España"

La comunidad argentina en Zamora se prepara para vivir la final del Mundial con la misma pasión que en su país, a pesar de la distancia

Héctor Fabián Calderón y su esposa Nati

Héctor Fabián Calderón y su esposa Nati / Víctor Garrido

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Zamora

Aunque la comunidad argentina en Zamora no es muy extensa, decenas de argentinos se preparan para el partido de este domingo 19 de julio en el que la Albiceleste luchará por ganar su cuarta estrella contra España. Aunque muchos tengan que experimentarlo a miles de kilómetros de su pueblo natal, la pasión con la que se vive la Copa Mundial sigue intacta

El folclore futbolístico y la cábala argentina

Para Héctor Fabián Calderón y su mujer, este es su segundo Mundial en España. Llegaron en 2019 a Alicante, y ahora son los dueños del Bar Manhattan en Zamora. Héctor Fabián, fiel seguidor del Club Atlético Boca Juniors de Buenos Aires, afirma que tanto la emoción como el himno y los colores que lo engloban hacen que se conmueva en cada partido. Los horarios de algunos encuentros no le impiden quedarse despierto para verlos, aunque sean a las tres de la mañana. 

“La distancia hace la experiencia más profunda y emotiva”, admite. Ellos son muy futboleros, y tienen muy presente el folclore que lo envuelve. Para Héctor Fabián, los argentinos se aferran a la lucha, al esfuerzo y a las ganas de progresar, tanto en la vida como en el fútbol. “Nunca olvides el corazón de un argentino, que es hasta el final”, cita. 

Comenta con pena que la polarización que existe hoy en día provoca que se relacione este deporte con la política. Para él, es importante tener cuidado con esas cosas y saber separarlas. En su bar, ocurre todo lo contrario: “Hay un madridista, que es anti-Messi, y genera cierto pique que es lindo”, dice entre risas.

La familia de Héctor Fabián verá la final de este domingo en casa, porque es así como han vivido todos los partidos del torneo hasta ahora. “La cábala sigue. Lo veremos en el mismo sillón, con la misma camiseta que nos pusimos las otras veces y con el mate que siempre bebemos”, explica entre risas. Comenta divertido que hay gente que incluso saca al bebé fuera de casa si en el anterior campeonato aún no había nacido. 

Él está contento de que la final no sea contra Inglaterra o Francia. “¿Quiero ganar? Sí. Pero prefiero perder frente a España”. Los partidos contra Inglaterra siempre son especiales porque están cargados de trasfondo: la Guerra de las Malvinas. “Aunque sea un partido de fútbol, siempre te lleva a cierto sentimiento. Yo tenía 14 años cuando ocurrió, y fue una guerra que no debería haber existido, donde muchos chicos de 18 años perdieron la vida”. 

Messi, a sus 39 años y compitiendo en la élite del fútbol con futbolistas de 20, está demostrando que es el mejor

Héctor Fabián Calderón

“Cuando los jóvenes empezaron a jugar al fútbol, querían ser él. Y ahora están jugando con él. Cuando muchos de ellos nacieron, Messi ya tenía un Balón de Oro”. Cuenta lo difícil que es para los argentinos “maradonianos” como él reconocer a Messi, pero admite que el jugador está haciendo algo extraordinario

En su país, también es muy común hacer promesas con el fútbol, como teñirse el pelo si gana tu equipo. Héctor Fabián comparte “La Promesa de Tilcara”, una de las leyendas más famosas del fútbol en su país. En 1986, cuando la Albiceleste quedó campeona en el Mundial, los jugadores habían prometido a la Virgen volver a Tilcara, un lugar al norte del país. Como nunca cumplieron la promesa, se dijo que por eso Argentina no ganó ninguna Copa del Mundo durante décadas

La pasión desde la distancia

Ariel Sosa Ballestero y María Eugenia Romero son un matrimonio argentino que lleva 20 años en España. Empezaron con un negocio en Málaga, donde estuvieron 17 años. Se trasladaron a Zamora y abrieron Caserito, donde se pueden encontrar empanadas y dulces argentinos hechos de forma casera. 

El último Mundial de 2022, en el que la Selección Argentina consiguió su tercera estrella ganando contra Francia en penaltis, lo festejaron en su negocio de Málaga.  Al igual que Héctor Fabián, mantienen sus propias cábalas: Ariel ve siempre todos los partidos sentado en el mismo sitio y en la misma postura, por si acaso. Por ello, la final de esta Copa del Mundo la vivirán desde casa, como han hecho con todos los partidos hasta ahora. “Los argentinos somos muy familiares, cuantos más seamos mejor”. 

Reportaje argentinos y la Copa del Mundo

Ariel Sosa Ballestero y María Eugenia Romero / Víctor Garrido

Ambos ven desde un punto de vista alegre que España y Argentina se enfrenten el domingo. “Nosotros encantados de que lleguen los dos países a la final. No sentimos que sea un momento de rivalidad con España”. Para ellos, ya fue una gran satisfacción ganar la semifinal contra Inglaterra el pasado martes 14 de julio.

Cuentan que la Copa del Mundo de 2010, la cual festejaron en Málaga, fue espectacular para ellos aunque la Albiceleste sufriera derrotas. “Tenemos un amor cruzado entre España y Argentina”. En Zamora no hay mucha comunidad argentina, pero se han sentido muy bien acogidos por los zamoranos desde que llegaron. Les sorprendió al principio la cantidad de personas que tienen familia en su país.

Me ahogo en sufrimiento interno porque me encantaría estar viendo esta final en Buenos Aires

Ariel Sosa Ballestero

Si bien María Eugenia no tiene raíces españolas, el abuelo de Ariel era zamorano. El hijo del matrimonio, al haber nacido en España, les dice que se siente español. “En cuanto al fútbol, eso genera cierto conflicto”, comentan entre risas. “A mí me gustaría que ganara Argentina pero, si vence España, bienvenido sea”, confiesa Ariel sobre la final de este domingo 19 de julio. 

Explican que en Argentina la Copa Mundial de Fútbol se sigue con mucha pasión. "Lo vivimos intensamente, por más lejos que estemos de allí”. La pareja experimenta mucha nostalgia, y le gustaría estar allí por el ambiente que se genera. En Zamora, al ser pocos argentinos, es difícil crear ambiente. 

Comentan que allí, cuando la selección marca un gol la celebración hace eco en toda la ciudad. “Aquí gritas un gol y nadie celebra contigo”, admite Ariel como una de las cosas que más le duelen de no poder estar en Argentina festejando. Entre risas, explica cuánto le gustaría estar viendo el fútbol con su padre: “Termina el partido y lo primero que hago es llamar a mi papá, a ver si sigue vivo, porque sé cómo se pone”.

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