Fútbol / Play-off a Segunda División
El Zamora CF pasa por encima del Villarreal B y estará en la final por el ascenso a Segunda División
Carlos Ramos adelantó al equipo con una gran falta y anotó el segundo de penalti que forzó la prórroga
El visitante Gaitán fue expulsado en el 45' dejando al Zamora en superioridad numérica

La épica fue posible y el Zamora CF estará en la final por el ascenso a Segunda División donde se enfrentará al Sabadell. Lo logró remontando el 2-0 de la ida, con dos goles de Carlos Ramos (el segundo de penalti), forzando la prórroga en el último minuto y siendo mejor, mucho mejor, que su rival, al que dominó en prácticamente todas las facetas, y es que el Villarreal B, que jugó desde el 45' en inferioridad, apenas inquietó a Fermín Sobrón y ni la defensa rojiblanca.
Las cuentas en el Ruta de la Plata eran claras: marcar dos goles más que el rival. Daba igual cuándo, daba igual quién, pero el caso era conseguirlo porque el Sabadell esperaba. El ambiente era propicio para la épica desde horas antes del inicio con cientos de aficionados recibiendo el autobús de los jugadores mientras solo se oía un grito: ¡sí se puede!

P. F. / C. T.
A pesar de que se podían dar cambios, no hubo grandes revoluciones en el once elegido por Óscar Cano que fue bastante conservador en su plan inicial de partido y tiró por lo seguro: Fermín Sobrón, Diego Moreno, Miki Codina, Luismi Luengo, Erik Ruiz; Markel Lozano, Carlos Ramos, Sancho, Abde Damar, Kike Márquez y Mario Losada, un equipo que dejaba también opciones en el banquillo para afrontar diferentes escenarios que pudieran darse durante los noventa minutos (o más) de compromiso. Enfrente, David Albelda tampoco innovó en demasía con un plantel de salida formado por Rubén Gómez, Budesca, Eneko, Sierra, Lautaro, Diatta, Hugo López, Ayman, Joselillo Gaitán, Macia y Bonafe, a los que los rojiblancos no debían dar ni una mínima tregua.
Comienza el partido
Arrancó el encuentro y el Zamora CF no tardó en mostrar sus intenciones con dos rápidas llegadas de Kike Márquez que pisó área con una facilidad pasmosa poniendo en jaque la defensa del filial del “submarino amarillo”. El inicio fue intenso con un cuadro local que saltó al terreno de juego dispuesto a sorprender, consciente de que el reloj corría en su contra. Los primeros avisos estaban dados, pero faltaba más por hacer, y si en jugada no había salido era el momento de probar suerte a balón parado, aunque la primera falta botada por Carlos Ramos fue despejada por la defensa visitante. Pasaba el tiempo y los de Cano se multiplicaban en ataque: Abde a punto estuvo de sacar premio de un mano a mano con el portero, pero Rubén Gómez le ganaba la partida, como poco después Sancho puso un balón magnífico que no encontró rematador. El gol se mascaba en el ambiente, pero faltaba materializarlo mientras que el Villarreal trataba de sacudirse la presión a la que le tenían sometida los rojiblancos.
Se llegaba al ecuador de la primera mitad y por fin se iba a hacer justicia con lo vivido. Fue con el talismán del balón parado, el que tantas alegrías ha dado, una falta que lanzó Carlos Ramos y que acabó en el fondo de la red acercando la remontada y desatando todavía más locura en las gradas. El primer paso estaba dado ante un filial que, al revés de lo que pasó en la ida, había comenzado muy frío el encuentro y absolutamente superado. El Zamora necesitaba más y fue a por ello. Tras la pausa de hidratación, que Albelda utilizó como si de un tiempo muerto se tratase para redirigir a los suyos, se reanudó el encuentro con la necesidad de seguir apretando porque había más por hacer. No tardaron los locales en volver a encarar portería en busca de más recompensa a su buen juego, obligando al portero visitante a lucirse con una gran mano que evitó el segundo. Por su parte, Fermín Sobrón se mantenía como un convidado de piedra y es que la ofensiva “amarilla” había sido nula hasta el momento. Con un 1-0 que sabía poco dada la gran primera parte del Zamora se entró en la recta final con un Villarreal dedicado a perder tiempo y con la tensión creciendo sobre el césped lo que supuso tres expulsados en pocos segundos: uno por cada staff técnico y Joselillo Gaitán, que vio la roja directa dejando a los suyos en inferioridad para lo que restaba de semifinal.
Segunda parte en superioridad numérica
Con la mitad del trabajo hecho y dos cambios en el Villarreal B comenzó la segunda parte. Era una incógnita saber si el Zamora iba a repetir su magistral primera mitad, pero había que intentarlo o, como mínimo, mejorar en efectividad. Diego Moreno fue el primero en probar suerte con un cabezazo que se fue fuera por pocos centímetros y que volvía a marcar el camino. No defraudó el ZCF que volvió a ejercer una enorme presión sobre el cuadro visitante y una y otra vez encaraba portería en busca de lo que, sin duda, se estaba mereciendo y volvió a tener Carlos Ramos en sus botas. La imagen era buena pero el botín insuficiente y es que, aunque las llegadas se acumulaban en área rival, el 1-0 se mantenía en el marcador. Llegando a la hora de partido, Cano empezó a mover la coctelera y a meter más pólvora en el campo dando entrada a Carbonell. Si algo era claro es que había que marcar para seguir vivos y toda ofensiva era poca.
Con media hora por delante para cumplir el tiempo reglamentario daba la sensación de que el esfuerzo realizado empezaba a pasar factura. La posesión y las ocasiones seguían siendo para los locales, pero la claridad de ideas ya no era la misma. Aún así, el clima seguía siendo de remontada porque enfrente parecía que la consigna era aguantar y esperar si a la contra podía hacer algo o se les aparecía un mirlo blanco como una falta a favor que Hugo López envió muy alta. El Zamora lo seguía intentando, pero era cierto que con más corazón que cabeza, aunque lo importante era que alguna entrara, fuese como fuese.
Quedaban diez minutos para la épica y los nervios seguían a flor de piel, pero el Zamora estaba dispuesto a todo y Loren Burón estuvo cerca de coronarse, como instantes después estuvo Carbonell, que rozó el segundo ante un Villarreal que hasta el momento aguantaba en inferioridad. Cano agotó cambios en busca de la heroica y con un equipo dispuesto a todo. La tuvo Erik que entró con todo pero la ocasión acabó en manos de un meta que supo jugar sus bazas.
VAR, penalti y prórroga
Se entró al tiempo añadido con un equipo alentado por su afición, que seguía confiando y que veía como los suyos se quedaban a centímetros de ese segundo tanto que forzaría la prórroga. La fe no se perdía y de nuevo Erik pudo hacerlo. Las ocasiones se acumulaban y Cano apostó la última bala al VAR tras una acción que lo cambió todo: un penalti a favor, que fue concedido y que Carlos Ramos convirtió en el 2-0 (2-2 en el resultado global) que forzaba la prórroga.
Con cambio de portero en las filas visitantes se inició este extra, conscientes de que este resultado les permitía seguir vivos. El Villarreal intentó coger algo de protagonismo pero el Zamora no estaba dispuesto a ceder. Por primera vez en todo el partido, el tiempo corría a favor pero lo que no cambiaba era el poco trabajo ofensivo, algo que agradecían los locales que cada segundo estaban más cerca de la "finalísima".
Hubo que esperar al minuto 105 de partido para ver la primera acción de Fermín que cumplió al detener un centro al área de Budesca, una acción que cambió mínimamente las tornas y es que por primera vez el Villarreal trataba de imponer su ritmo, aunque el Zamora supo controlar la situación.
Con la portería a cero, y con opciones de hacer el tercero, la épica fue posible y el Zamora 25-26 da un paso más en su historia. Ahora, toca Sabadell.
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