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Fútbol / Primera RFEF

Dos precedentes tan sólo del Zamora CF - Cacereño

Un empate en el Colombino y la clara victoria de los rojiblancos en liga en Cáceres (0-2) son los antecedentes este siglo del partido del domingo

Sancho fue uno de los artífices del ascenso del Cacereño hace un año. | JOSÉ LUIS FERNÁNDEZ

Sancho fue uno de los artífices del ascenso del Cacereño hace un año. | JOSÉ LUIS FERNÁNDEZ

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JOSE MARIA ORTIZ

Cáceres

Este domingo a las 17.00, en el estadio Ruta de la Plata, se jugará un duelo especialmente importante para el Cacereño, ahora fuera del descenso, pero con dos jornadas por delante en el alambre. Para los rojiblancos, ya en ‘play off’ de ascenso, estará el acicate de situarse lo más arriba posible. En lo que va de siglo, Cacereño y Zamora apenas tienen una historia reciente compartida, pero sus dos últimos cruces ya ayudan a explicar el contexto del duelo. En verano empataron sin goles en el Trofeo Colombino, con triunfo extremeño en los penaltis; en diciembre, el Zamora venció 0-2 en el Príncipe Felipe en una noche que disparó la tensión en el entorno verde. Desde entonces, el Zamora ha cambiado de entrenador y se ha disparado con Óscar Cano, mientras el Cacereño ha mantenido la confianza en Julio Cobos y ha salido del descenso tras golear al Castilla. En medio, dos nombres con pasado verde: Athuman, marcado por el descenso de Linares, y Sancho, clave en el último ascenso a Primera Federación.

La historia reciente entre el Zamora y el Cacereño es breve, casi recién estrenada, pero suficiente para explicar parte del contexto que rodea el cruce entre ambos equipos. En apenas unos meses, los dos conjuntos se han visto las caras dos veces y en escenarios muy distintos: primero en el Trofeo Colombino, todavía en plena pretemporada, y después en el Príncipe Felipe, ya con puntos en juego y con consecuencias mucho más profundas para el conjunto extremeño.

El primer cruce llegó el 17 de agosto, en Huelva, dentro del LVI Trofeo Colombino. Cacereño y Zamora firmaron un empate sin goles en un partido espeso, de poco ritmo y escasas ocasiones. El equipo entonces dirigido por Juan Sabas se mostró ordenado, pero con poca mordiente ofensiva. El Cacereño, en cambio, dejó mejores sensaciones por momentos, sobre todo por las bandas, y fue capaz de llevar el duelo de 45 minutos hasta una tanda de penaltis en la que terminó imponiéndose. Aquel partido tuvo más lectura que brillo. Para el Zamora fue una advertencia sobre su falta de colmillo en el área; para el Cacereño, una prueba de que podía competir "de tú a tú" ante un rival de su categoría. Los rojiblancos, eso sí, cerraron aquella noche con una alegría mayor: después de caer en los penaltis ante los verdes, derrotaron al Recreativo de Huelva y se llevaron la Carabela de Plata, con Kike Márquez, el eterno exjugador del Extremadura, como gran nombre propio de la jornada.

Meses después, el reencuentro tuvo un tono mucho más crudo. El 12 de diciembre, en la primera vuelta de Primera Federación, el Zamora visitó el Príncipe Felipe y se llevó una victoria incontestable por 0-2. El Cacereño empezó con intención de mandar, pero el golpe llegó pronto: Codina marcó en el minuto 9 y Kike Márquez hizo el segundo en el 21.

El Cacereño lo intentó tras el descanso con más orgullo que claridad, pero volvió a chocar con su falta de pegada. El Zamora, más sólido y eficaz, gestionó la ventaja sin demasiados sobresaltos. Cobos dejó entonces un diagnóstico que resumía bien la noche: el equipo había jugado más con corazón que con cabeza y había vuelto a pagar su falta de eficacia.

En el Zamora aparecen dos nombres con pasado verde y con cargas emocionales muy distintas. Uno es Athuman, central que pasó por el Cacereño hace una década y que formó parte del equipo que descendió a Tercera División en Linares. El otro es Jaime Sancho, extremo recordado por su papel clave en el ascenso a Primera Federación de la pasada temporada.

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