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El atleta olímpico Daniel Arce, bronce en el Europeo de Múnich, entrena en Benavente

Su entrenador Roberto Cejuela prepara a atletas y triatletas de élite para los Juegos Olímpicos de Los Ángeles

VÍDEO | El atleta Daniel Arce entrena en Benavente

Eva Ponte

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Medallista europeo, atleta olímpico y habitual de la Diamond League, donde es uno de los pocos españoles presentes en los 3.000 obstáculos, el atleta Daniel Arce afronta este año con el objetivo de volver a competir por las medallas y seguir consolidando su posición internacional. Entre Kenia, Alicante, León y este miércoles en las renovadas pistas de atletismo de Benavente, Arce sabe que el rendimiento no depende de un lugar concreto. Junto a él, Roberto Cejuela, su entrenador, el benaventano que entrena atletas y triatletas de élite, investigador y docente en la Universidad de Alicante.

“Robert me asesora para ir a los mejores sitios en cada momento de la temporada, y hoy estamos en Benavente. Estamos ahora en transición para la temporada de verano, que tenemos el Europeo, como gran objetivo y estamos metiendo mucho volumen. Estamos en Benavente para hacer un buen entrenamiento. De hecho, el más importante de esta semana. Para mí es muy importante tener a Robert y que me pueda visualizar y controlar este entrenamiento”, señala Arce.

Roberto Cejuela (izquierda) y Daniel Arce (derecha), en las pistas de atletismo de Benavente.

Roberto Cejuela (izquierda) y Daniel Arce (derecha), en las pistas de atletismo de Benavente. / E. P.

En el alto rendimiento, el entrenamiento no se mide solo en kilómetros o ritmos. La relación del entrenador con su atleta aparece como un factor estructural. Arce lo tiene claro y explica que “el triunfo del atleta parece que es individual, pero esto no es así. Es un tándem que al final tiene que ser perfecto. La principal cabeza pensante es Roberto, y que tengas una persona así, que sepa tanto y confíe tanto en sus atletas como en uno mismo, es muy importante y hace sacar esos resultados que casi no te lo imaginabas”.

Concentración en Kenia

Cejuela, con décadas de experiencia y un perfil que combina ciencia y práctica deportiva, refuerza esa idea desde otro ángulo. Tras acompañar a Arce recientemente en su séptima concentración en Kenia, destaca que el rendimiento no depende únicamente del lugar, sino de saber por qué y para qué se entrena. “Lo más importante de allí es el estilo de vida, porque las personas que viven allí están enfocadas, volcadas para el trabajo del atletismo. Es un pueblo en la montaña, a 2.400 metros, y todo está preparado para entrenar atletismo. Tienes tres o cuatro pistas en torno a 50 kilómetros. Es una zona muy útil para trabajar”, señala Cejuela. Aunque reconoce que “Si sabes lo que haces, te puede venir muy bien; y si no, te puede venir muy mal”.

Controlando el nivel de lactato de Dani Arce, antes de iniciar el entrenamiento en Benavente.

Controlando el nivel de lactato de Dani Arce, antes de iniciar el entrenamiento en Benavente. / E. P.

Su experiencia en Kenia le ha servicio para entrenar con atletas de primer orden mundial y analizar la metodología de sus atletas. Con Arce está camino de los siguientes Juegos Olímpicos, que son en Los Ángeles, y que serían sus terceros juegos. Respecto a los otros deportistas que entrena, destacó “algunas atletas y algunos triatletas, que están también en el camino de Los Ángeles, y David Cantero, que es el más puntero ahí, fue segundo en la gran final del Campeonato Mundial del 2025”.

La motivación, decisiva

Más allá del aspecto meramente físico, ambos coinciden en señalar el componente psicológico como un factor decisivo. Cejuela lo plantea desde la experiencia con atletas jóvenes y veteranos, “Si el entorno no acompaña, si la rutina diaria no está alineada con el objetivo, es muy difícil sostener el alto rendimiento durante años”. Por eso insiste en que la motivación debe ser intrínseca y que disfrutar del proceso es casi una obligación si se quiere llegar lejos.

Durante una serie de 400 en las pistas de Benavente.

Durante una serie de 400 en las pistas de Benavente. / E. P.

Arce encaja perfectamente en ese perfil. Empezó, como tantos otros, en una escuela de atletismo, corriendo pruebas casi por diversión. Con el tiempo descubrió que le gustaba entrenar cada día, que encontraba sentido en la disciplina y que podía profesionalizarse hasta vivir de ello. Hoy, con 33 años, medallista europeo y atleta olímpico, asume su carrera como un modo de vida que espera mantener “mientras el cuerpo aguante”.

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