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Fútbol Sala

El benaventano David Novoa conquista la Eurocopa de fútbol sala con España

La Roja se impuso en la final a Portugal (3-5)

La selección española, con David Novoa, celebra su título de campeona de Europa

La selección española, con David Novoa, celebra su título de campeona de Europa / EDUARDO CANDEL REVIEJO/RFEF

Agencias

La selección española masculina de fútbol sala, con el benaventano David Novoa en sus filas, derrotó (3-5) a la de Portugal este sábado en la final del Campeonato de Europa, en el Arena Stozice de Ljubljana, para recuperar el trono a costa de la defensora del título y sumar su octava corona continental.

El encuentro arrancó a ritmo frenético. Portugal parecía llevar la iniciativa con una presión alta que dificultaba la salida de balón española, pero fue España la que golpeó primero.

Y lo hizo por partida doble. A los dos minutos, Antonio abrió el marcador tras un sensacional pase de tacón de Pablo Ramírez. Apenas sesenta segundos después, Raya culminó una acción colectiva con Cecilio que había nacido de un robo del propio ala cordobés.

El 0-2 no amilanó a Portugal, que volvió a demostrar su capacidad para agarrarse a los partidos. A los cinco minutos, Afonso recortó distancias tras aprovechar un balón suelto en el área, y poco después Góis firmó el empate al girarse con acierto en un saque de esquina y batir a Dídac.

Con el 2-2, los lusos ganaron confianza y lograron que España no se sintiera cómoda con el balón. El juego se desarrollaba más cerca de la portería española, pero la intensidad portuguesa tuvo castigo. A 42 segundos del descanso, Erick cometió la sexta falta y Antonio no perdonó desde los diez metros, devolviendo la ventaja a España antes del intermedio.

Tras la reanudación, España salió decidida a sentenciar. Generó ocasiones claras, pero la falta de acierto impidió abrir brecha: dos balones al palo, de Cortés y Cecilio, y un mano a mano que Bernardo Paçó le negó al cordobés mantuvieron con vida a Portugal.

Novoa, durante el partido

Novoa, durante el partido / RFEF

Y los lusos aprovecharon la oportunidad. En el minuto 30, Pauleta igualó de nuevo el marcador tras robar en la presión.

Lejos de venirse abajo, España mostró personalidad de campeón. Volvió a insistir, volvió a encontrarse con el palo, pero cuando el partido entraba en su tramo decisivo apareció de nuevo Antonio, culminando una jugada de Cecilio para firmar el 3-4 a menos de cinco minutos del final. Con Portugal jugando de cinco y España resistiendo como una roca, Adolfo sentenció a puerta vacía tras otro poste —el cuarto— de Rivillos.

El 3-5 cerró un partido espectacular y certificó el regreso de España a lo más alto del fútbol sala europeo. Diez años después, el trono vuelve a ser suyo. Y lo hizo con la firma imborrable de Antonio Pérez, líder absoluto de una generación que recuperó la corona europea.

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