BALONCESTO | EUROLIGA

Una brutal tangana entre el Madrid y el Partizan obliga a los árbitros a pitar el final del partido antes de tiempo

El equipo de Obradovic pasa por encima de los de Chus Mateo (80-95) en un duelo que fue suspendido a dos minutos para el final tras una pelea que involucró a la mayoría de jugadores | Ningún equipo ha sido capaz de remontar un 0-2 en la Euroliga

Denís Iglesias

Si en el primer asalto de los cuartos de Euroliga el Partizán asestó un golpe psicológico al Real Madrid, en el segundo lo tiró en la lona, acribillado por los múltiples planes que propuso Obradovic. Salvo intentos individuales protagonizados por Rudy Fernández o el 'Chacho' Fernández, los de Chus Mateo nunca lograron estar en un partido que descarriló en los instantes finales con una batalla campal que cortó el choque a 1:40 para el final. El colofón para una noche aciaga que calienta aún más el infierno al que deberá someterse en Belgrado. En la Euroliga, ningún equipo ha sido capaz de remontar un 0-2 en contra en territorio ajeno. No parece que el irregular conjunto blanco vaya a ser capaz.

Contra las cuerdas, el Real Madridsalió con Randolph de 'falso 5' y con la resaca del duelo con el que perdieron en el último instante. Obradovic, en su línea, girando la pizarra como un tablero demoníaco que saca al rival de sus casillas y que le permitió al conjunto serbio arrancar con un 0-7 que obligó a Chus Mateo a pedir el primer tiempo muerto. Lo hizo bajo la atenta mirada de Florentino Pérez y con un cartel enfocado por la realización que pedía el regreso de Pablo Laso.

Partizán, con el viento a favor

Ante la baja de Tavares, a Poirier no le quedó más remedio que recuperarse aceleradamente para dar lucha en la pintura. Terminó la primera parte con tres faltas personales. Los blancos temblaban frente un rival que aplicó una receta de ingredientes tradicionales, con Llull y Rudy intentando despertar el carácter combativo del Real Madrid. Pero el Partizán estaba con la dopamina en máximos. Terminó el primer cuarto con un 21-31 que ponía evidencia la exuberancia ofensiva de los visitantes, estando Exum a la cabeza.

No fue mejor el segundo cuarto, a pesar del intercambio de golpes que hizo ver al Palacio de los Deportes una cercana igualdad en el marcador que se quedó en un 28-31 gracias a un triple de Hezonja. Fue un espejismo, porque entonces entró en marcha la maquinaria de Smailagic, uno de los destacados del primer asalto, totalmente desconcertante con su desdoblamiento desde la zona hasta el tiro exterior.

El 'Chacho' y Rudy despiertan al Real Madrid

El serbio olvidó a lucir lejos del aro ante una defensa desequilibrada que obligaba a Mateo a pedir auxilio con otro tiempo muerto. Cada vez que Partizán abría el campo, encontraba un tirador liberado, una fuga que el Real Madrid era incapaz de atajar. Cualquier cambio de partido pasaba por reducir esa endeblez defensiva que llevó al equipo blanco a encajar 51 puntos antes del descanso frente a los 37 propios en la mayor ventaja hasta ese momento. Hezonja lucía como el único con algo de claridad, con 12 puntos, contra una exhibición coral de Partizán.

Para el tercer cuarto, Chus Mateo pedía "paciencia" en las entrevistas furtivas que se hacen al descanso. Sin embargo, en la cancha puso agitación con el 'Cacho' Rodríguez, al que ya no se le pide una temporada revolucionaria, pero sí la mecha de una reacción que enfervorizó a la hinchada madridista. Asistencia tras asistencia del tinerfeño, el Real Madrid fue mordisqueando el marcador junto a un Poirier renovado.

Batalla campal en la cancha

El Real Madrid estaba mucho más intenso en defensa y redujo las diferencias hasta el 48-56. Ahí, Nunnally sacó un 3+1 que acarreó la cuarta falta para Poirier tras la revisión arbitral. Había un punto de ansiedad incontrolable en la cancha, donde hay que saber moverse como Rudy Fernández, quien a base de triples aplicó la reanimación del Real Madrid. A pesar del titánico esfuerzo, los de Chus Mateo solo recortaron un punto con respecto a los 14 del descanso para dejar el resultado en 62-75 antes del último cuarto.

Partizán se había tomado la refriega como una advertencia y en los últimos 10 minutos se preocupó por sentenciar el resultado. Lo hizo gracias a jugadores que orbitan en otra realidad, como Punter, héroe del primer asalto, quien protagonizó acciones tales como un lanzamiento con Llull encima con medio segundo de reloj. Exum volvió a ponerse el cuchillo entre los dientes, subiendo la anotación bajo el aliento de un Obradovic incansable que consiguió la huida antes de tiempo de algún aficionado del Palacio, donde Vinicius y Valverde, acostumbrados a las remontadas, se sintieron, por primera vez, parte de un equipo perdedor en Europa.

Cuando el encuentro parecía condenado a la extinción, una falta muy dura de Sergio Llull sobre Punter llevó al jugador de Partizán a levantar la mano al local. La cancha se incendió y se convirtió en un ring de gigantes donde Yabusele tiró a suelo al Exum, visiblemente aturdido. Tuvieron que llevarse al francés de la cancha. Los árbitros se vieron obligados a revisar el combate. La decisión fue dar por concluido el encuentro a falta de 1:40 minutos por la acumulación de expulsados. Un triste colofón en una noche triste para el madridismo.