El Alfonso Murube recibió al Barça de "Javi Hernández" y "Roberto Lewandowski", como les citó el 'speaker' del estadio, con ganas de fiesta. Shakira sonaba en los altavoces y en las gradas brillaban las linternas de los móviles para dar la bienvenida a los caballa. Día grande. Pasara lo que pasara. Lo que pasó fue lo previsto: victoria plácida, muy plácida, del equipo de Xavi, que ya espera rival en cuartos tras golear prácticamente sin despeinarse a un Ceuta al que la ilusión le duró cuarenta minutos.

El Ceuta le dijo al Barça, desde el primer minuto, que si quería volver a Barcelona siendo equipo de cuartos se lo tendría que currar. El balón, pasado el primer cuarto de hora, no tenía un dueño claro y jugada era una guerra. Bellerín se metió en el área desde la banda derecha y se la puso a Raphinha, que remató fuera con la derecha. Corría el minuto trece y esa fue la primera aproximación blaugrana. Los caballa lo intentaban con la energía que aporta la ilusión de hacer algo grande. Con ganas de ser recordados. Jota, "el Messi del Ceuta", como se oyó también por los altavoces, las pedía todas y cada todos los balones se convertían en algo mejor cuando la recibía. Un córner nacido de sus botas acabó con el cabezazo de Rochi fuera. Fue el primer aviso ceutí.

Raphinha, el mejor blaugrana

El Barça lo basaba prácticamente todo en Raphinha, el más activo del ataque culé. Suya fue una internada circunstancial por la izquierda que acabó con un disparo demasiado cruzado. A los de Xavi les costaba un mundo generar peligro ante un Ceuta solidario y compacto, pero para nada rácano, pero la calidad suele imponerse y así fue. Raphinha, el mejor blaugrana, recibió en la frontal, se la colocó en la zurda y la puso de rosca en la base del palo, lejos de Mejías, que no llegó. Lo más difícil, a cinco del descanso, estaba hecho y el Barça se fue al vestuario con la tranquilidad que da echar un ojo al marcador y ver que todo cuadra.

Lo siguiente era matar el partido y evitar sustos innecesarios. Cinco minutos tardó el equipo en hacer los deberes. Kessie aprovechó una pérdida atrás del Ceuta para enviar un balón meridiano a Lewandowski. El polaco no perdonó y puso el 0-2. El trabajo estaba hecho y el Barça podía empezar a pensar en la siguiente ronda cuando aún faltaban cuarenta minutos para el final. A muchos kilómetros, el Madrid sufría en Villarreal.

El segundo pareció convertir el partido en algo parecido a un amistoso, pero fue solo una sensación porque el Ceuta no estaba dispuesto a tirar la toalla y lo intentaba empujado por la grada. Los caballa se acercaron con malas intenciones al área de Ter Stegen, aunque, eso sí, sin maldad. Todo lo contrario que el Barça. Alba abrió para Ansu Fati en la izquierda, recortó hacia dentro y la puso, como había hecho Raphinha en el primero, al palo largo. El tercero, ahora sí, dejaba la eliminatoria vista para sentencia. Si es que no lo estaba ya.

Kessie, que jugó un partido completísimo, había puesto su sello en forma de asistencia en el gol de Lewandowski y, a diez para el final, quiso ponerlo también con el gol, marcando el cuarto de cabeza, dibujando en el marcador un resultado que no permitía interpretaciones. El polaco, a los noventa minutos, hizo el quinto para firmar su particular doblete. El Barça fue muy superior en Ceuta.