El Zamora Enamora cerró su participación en la primera fase perdiendo un partido (24-29) en el que tenía la posibilidad de sumar dos nuevos puntos de cara a la segunda parte de la Liga, pero el Novás confirmó que es un equipo diseñado para ascender ante el que poco pudieron hacer los pistachos pese a intentarlo todo durante la segunda parte. Tras un primer tiempo poco acertado, como ya había ocurrido el pasado martes ante Alcobendas, el equipo pistacho pasó de ir perdiendo por siete goles a acercarse durante la parte final del encuentro a cuatro, pero la veteranía y el poderío físico de su rival terminó por hacer imposible la remontada que buscaban los zamoranos apoyados, como siempre, por una afición incondicional.

Como ya había ocurrido el pasado martes ante Alcobendas, el Zamora Enamora tardó mucho en encontrar la forma de defender a su rival y el Novás, que jugaba como en casa con más de un centenar de seguidores recluidos en la grada supletoria del gimnasio del Angel Nieto, no tardó en imponer la calidad y, sobre todo, veteranía de su plantilla. Y si el trabajo en defensa de los zamoranos no era nada eficaz, tampoco veían puerta, hasta el punto de que el segundo gol pistacho tardó en llegar 14 minutos, obra de Jaime González. Entretanto, Jortos y el propio Jaime González habían fallado sendos penaltis y a los porteros les costaba mucho entrar en calor. Ferré, Muratovi y Iago Flores veían puerta con enorme facilidad mientras Iván López, entrenador zamorano, se veía obligado a gastar sus dos tiempos muertos en los primeros 23 minutos para intentar frenar el acoso gallego. 

Novás había adquirido una ventaja de siete goles (1-8) que no tenía muchos problemas en conservar. Pero el enorme esfuerzo físico del Novás terminó por pasarle factura en la recta final de la primera parte en la que las rotaciones zamoranas comenzaron a darle cierta ventaja y las diferencias en el marcador comenzaron a estabilizarse en los cuatro goles (9-13 en el minuto 25) aunque al descanso se fueron los visitantes cinco tantos arriba.

Tras el descanso, el Novás impuso un ambiente de gran tensión de la que se contagiaron los zamoranos en forma de nervios que traían consigo pérdidas de balón, faltas en ataque e incluso tarjetas al banquillo pistacho. 

Raúl Maide fue el encargado de desatascar a los zamoranos con un gol cuando ya se habían consumido cuatro minutos de la segunda parte para poner el 11-17, aunque Novás prefería las artimañas para calentar el encuentro a buscar el gol como en la primera parte. 

Jortos volvió a ser uno de los destacados en el Zamora Enamora

No querían correr los gallegos porque, además, encontraban la ayuda arbitral en cuanto percutían contra la defensa zamorana. Y el Zamora Enamora poco a poco iba imponiendo su remontada que materializaron Pancho con el 15-19 y Magariño con el 16-19 que obligó a Álvaro Semovilla a pedir un tiempo muerto en el que recomponer a un equipo que físicamente estaba ya muy justo. 

Novás apretaba en defensa pero lo pagaba caro con varios “dos minutos” que le iban dando vidilla al Zamora Enamora, ya convencido de que el milagro era posible. 

Un penalti cometido por Moreno permitió al Novás volverse a distanciar, pero los pistachos, llevados en volandas por su afición, no bajaron la guardia. 

El partido continuaba muy tensionado y cada vez se escuchaba menos a la afición visitante tras el clamor de los seguidores zamoranos que no paraban de corear: “Pasivo, pasivo” sin recibir respuesta de la pareja arbitral. 

Cinco minutos llevaban sin marcar los pistacho cuando Jorge González abrió otra ventana a la esperanza con el 18-22, Raúl Maide volvía a asumir la responsabilidad y a prolongar una gran actuación con el 19-22, pero Molina no perdonó por alto. 

Un lanzamiento de Cubillas provocó un penalti que el portero Jorge Lloria le paró a Jortos. El esfuerzo zamorano era enorme pero no encontraba su recompensa como había ocurrido días antes frente a Alcobendas. 

Maide prolongó su acierto goleador (20-25) pero Molina volvió responder, y también seguía acertando un grandioso Magariño que, lesionado y todo, había marcado ya tres goles como tres soles. 

Iván López intentó darle algo de oxígeno a su equipo pidiendo un tiempo muerto con 21-25 y seis largos minutos por delante todavía, pero el partido se volvió todavía más loco y los gallegos se encontraron muy a gusto en el correcalles para terminar de certificar que jugarán la siguiente fase en el grupo de ascenso.