Lleva cuatro días en el Zamora CF pero ya se siente “de la casa”, a pesar de que tiene claro que no llega a revolucionarlo todo sino a aprovechar todo lo bueno que ya hay. A Yago Iglesias le ha tocado, como siempre sucede en estas situaciones, trabajar a contrarreloj, pero cree que sí se notará su mano esta tarde ante el Real Unión de Irún, a pesar de que reitera que “los entrenadores no tenemos una varita mágica”. Como buen gallego opina que esto es como el Camino de Santiago, hay que ir paso a paso para seguir creciendo.

–¿Cómo han sido estos primeros días en el club y cuál ha sido su primera impresión?

–La acogida ha sido muy buena, tanto por parte del club como de la ciudad, aunque sí es cierto que poco la he visto porque entramos al Ruta a las 8.30 de la mañana y hasta las ocho de la tarde no salimos. Es verdad que la temporada pasada, cuando nos enfrentamos al Zamora CF, ya percibíamos desde fuera que algo bueno se estaba haciendo aquí. Veíamos el estadio, las instalaciones, la manera de trabajar… y nos quedó claro, pero una vez que estás aquí lo ves con mayor rotundidad. Creo que es un club que aúna profesionalismo y familiaridad, que es complicadísimo. Es una línea muy positiva para lograr grandes cosas.

–La sombra de David Movilla es muy alargada y de hecho se convirtió en el gran líder del proyecto del club, ¿cómo está gestionando ese hecho?, ¿veremos la mano de Yago Iglesias en el juego del equipo?

–Los entrenadores no tenemos una varita mágica con la que damos dos toquecitos y cambia todo, pero, aunque así fuera, conociendo el trabajo de David Movilla no cambiaría demasiados aspectos. Hay muchas cosas que tiene el equipo que me gustan y yo las siento igual. Lo único es que todos los entrenadores tenemos ciertos matices a la hora de hacer las cosas, un poco diferentes: por gustos, porque en el pasado nos ha dado resultado, por la filosofía, por la manera que tenemos de ver el fútbol…, y a partir de ahí son tres o cuatro matices los que queremos implantar en el corto-medio plazo. Evidentemente la situación no es fácil y a ningún entrenador le gusta llegar a mitad de temporada porque todos queremos semanas largas de 7 días para poder trabajar y tener una pretemporada con los jugadores para conocernos e implantar nuestra idea, pero la situación es la que es, y lejos de buscarle inconvenientes le doy la vuelta a la tortilla y lo veo como oportunidades de hacer cosas simples, cortas pero directas, cambiando pocas cosas, pero dándole ese pequeño matiz que yo siento. A partir de ahí, darle mucha importancia al jugador, mucho valor y mucha confianza para que se suelte y salga su verdadero potencial.

–¿Van a cambiar las rutinas en el equipo?

–Lo que he hablado con los jugadores es que nosotros llegamos para aportar, los nuevos somos nosotros. El club tiene una manera de trabajar muy clara que le ha traído hasta aquí y nosotros no somos nadie para venir y cambiar todo de la noche a la mañana. Los matices que queremos variar en la idea de juego también van a estar en la forma de trabajar. Me gusta entrenar el día antes de un partido, y el día de partido le doy más importancia a un trabajo no tanto en el campo, pero sí de activación y de preparación mental con charlas, vídeos, análisis individuales del rival, que se harán en el sitio donde estemos alojados o en el propio estadio. Por lo demás, seguimos con misma rutina y misma línea. Hay un montón de profesionales trabajando en el club que se encargan cada uno de una parcela y que nos están ayudando desde el día 1. Nosotros nos vamos a aprovechar de eso porque es una institución muy profesional, con buenos profesionales y nosotros, que también nos lo consideramos, creemos que hay que darles su parcela. Nos vamos a acoplar nosotros más al club que el club a nosotros.

–Tras estos primeros días, ¿ya ha reflexionado sobre las necesidades que puede tener la plantilla?

–Primero vamos a ver lo que los jugadores hacen en el campo, en competición, dentro de esos matices que queremos dar. Yo no pienso ahora en el mercado de invierno, tengo veintitantos jugadores aquí y voy a intentar ver cuáles son sus capacidades, sus potencialidades. Esta semana nos hemos centrado mucho en el trabajo individual, hablar con ellos, explicarles cuál era nuestro punto de vista sobre ellos tácticamente y futbolísticamente desde fuera, pero no es lo mismo tener una expectativa desde fuera que después estar con ellos, verlos entrenar, y ver un poco si se corresponde con lo que ellos creen de sí mismos. A partir de ahí, sacamos una serie de ideas, de conclusiones para ubicarlos en el campo, dentro de sus características y de lo que nosotros les vamos a pedir, y trabajar ciertos aspectos. Creo que es la manera correcta de llegar a un sitio que ya está en movimiento, y después la competición y el rendimiento de cada uno nos lo dirá. No estoy pensando más allá de este partido.

–Uno de los mayores problemas es la evidente falta de gol, con 6 tantos en 13 partidos. ¿Eso se entrena?

–Yo creo que se entrena todo. Entrenar no es solo estar en el campo y tirar 25 veces a portería, también es tener la cabecita centrada, estar tranquilo, no estar tensionado… Mi experiencia me dice que cuanto más piensas en una cosa, peor es. Creo que el fútbol es colectivo, y ni cuando se reciben muchos goles es todo culpa del portero y los defensas, ni cuando no se meten es todo por los delanteros. Sí es verdad que tenemos número alto de jugadores atacantes, este equipo tiene cinco delanteros y varios jugadores de segundas líneas y, a priori, hay potencial. Primero tenemos que crecer a nivel individual en ciertos aspectos para después crecer a nivel colectivo para ayudar, tanto a meter goles como para que no nos los metan. No llego con una psicosis de coger a los jugadores y decirles que tienen que estar más atentos o tienen que hacer esto o lo otro. Creo que poco a poco el equipo se irá soltando, cogiendo confianza y va a fluir. Sé que va a ser así, va a fluir en ataque y defensa.

– ¿Cómo va a ser el estilo de juego?, ¿mantendrá uno fijo o dependerá del rival?

–La filosofía que tengo, que me la ha dado la experiencia de dirigir varios equipos en distintas categorías con diferentes jugadores, es que si ponemos un porcentaje mi equipo siempre va estar por encima del rival. Tienes que conocer al rival, sus debilidades y puntos fuertes y a partir de ahí ayudar al equipo. Creo que los entrenadores estamos para ayudar a los jugadores. Ellos llevan jugando muchísimos años y nosotros no vamos a decirles cómo tienen que hacer las cosas en cuanto a cómo defender un centro-lateral, cómo tienen que golpear el balón para hacer gol o hacer un pase al compañero. Los entrenadores estamos para facilitar ciertos escenarios que se repitan muchas veces. En función de si quieres ser más proactivo y jugar en campo rival tendremos que incidir en ciertas cosas, o si queremos defender más nuestro mediocampo tendremos que incidir en otras. En el momento en el que llegamos, todavía sin conocer al cien por cien a la plantilla, más allá de la idea general, sería muy osado hacer planes de partido en base al rival sin ni siquiera saber el potencial de mis jugadores. Creo que nos tenemos que centrar en nosotros por encima del rival.

Yago Iglesias Ana Burrieza

–Como entrenador, ¿apuesta por un mismo once con matices o se verán revoluciones?

–Cambiar once jugadores es complicado. Siempre en los equipos hay una columna vertebral de cinco, seis, siete futbolistas, los que sean, pero es cierto que cuando tengamos claro cuáles son las cualidades que tenemos en una plantilla tan larga como esta, sí me gusta variar en función de lo que me vaya a encontrar el fin de semana. No es lo mismo el campo del Sanse o Unionistas, que jugar en otros o en casa, donde creo que el perfil de jugador debe ser distinto. ¿Los nombres? Los irán dando la semana de entrenamiento, si tienen molestias, lo que hayan hecho en el partido anterior, lo que veamos que hace el rival… Por ahí irán los tiros.

–¿Qué pinceladas básicas va a pedir a su plantilla para este primer partido?

–El entrenador de Irún sabe, como lo sabe todo el mundo, que en el momento en el que hay un cambio de entrenador todo lo que se pueda plantear queda un poco en el aire. Con tres días de entrenamiento poco vas a variar. Esos matices pasan por darle libertad o quitar presión al jugador, que entiendan que ellos tienen que soltarse y demostrar sus cualidades, más allá de un sistema o plan de partido. Esto es un juego, ellos llevan jugando al fútbol toda su vida, y nosotros tenemos que aprovecharnos de eso. Que ellos expongan lo que son, dentro de una estructura que les vamos a dar y unas ideas. Les hemos transmitido que sean valientes, que no va reñido con ser cauteloso, y ahí estamos.

–¿Conocía a algún jugador de los que tiene ahora?

–No de entrenarlos, pero sí de enfrentarme a alguno anteriormente. Precisamente Dani Hernández estuvo en Compostela hace algunos años y lo seguí muy de cerca.

–Ha estado viendo y comentando partidos de Primera RFEF, ¿hay cinco equipos peores que el Zamora CF?

–No me atrevería a decir eso. El salto de competición es altísimo. Con el cambio de formato a Primera y Segunda División, y después Primera y Segunda RFEF creo ha subido el nivel. Antes en Segunda B, con cuatro grupos, había cuatro o cinco equipos de muy alto nivel, tanto económico como de pretensiones y esos equipos tenían 20 jugadores de altísimo nivel, y el resto teníamos jugadores de nivel medio y alguno muy bueno. La nueva reestructuración ha hecho que todos esos jugadores que son de nivel top se vengan a este cajón, y el resto estén en una categoría inferior. Entonces ¿peores? no se puede decir, y la palabra peores no me gusta. Aquí si la pelota entra todo es muy bonito, y si no entra… La pregunta está bien planteada, es fácil de entender, pero creo que el nivel es altísimo, que hay mucha igualdad y la competición es muy bonita, exige lo máximo de clubes, jugadores y cuerpo técnicos, y nosotros esperamos, y así percibo que va a ser, que el equipo rinda a buen nivel y vamos a poner todo de nuestra parte para ir escalando en la clasificación.

–A siete puntos de la permanencia, y con dos tercios de Liga por delante, ¿hay tiempo de reacción?

–Sí. Siempre que haya matemáticamente puntos por delante, hay que creer. Siempre pongo el mismo ejemplo, tanto a jugadores como al resto, más todavía este año que hay prórroga de Año Xacobeo para hacer el camino de Santiago. Tú no puedes partir de Roncesvalles pensando que Santiago está a ochocientos y pico kilómetros porque en el kilómetro 20 vas a desfallecer. Hay que ir haciendo rutas poco a poco, dando pasos, intentando ir mejorando en el camino. Esa es la idea, sabemos que tenemos que llegar allí, pero tenemos que hacer un proceso. En los primeros pasos te tienes que adaptar a las botas, te va a dejar un callo, vas a llegar a una zona en la que para llegar a un alojamiento tienes que apurar más, luego cuando cojas ritmo tienes que llegar un poco antes o un poco después… y es un ejemplo tal cual porque habrá jornadas en las que estemos muy bien, y en la siguiente no tanto… Vamos a trabajar para ir hacia arriba.

–¿Es un entrenador tranquilo o mete intensidad desde el banquillo?

–Tranquilo. Pienso que el 80 por ciento del trabajo del entrenador está en la semana.

–¿Cómo va a ser una semana “normal” de trabajo?

–Cuando tengamos semana limpia, podrá haber alguna jornada de doble sesión. Una semana tipo, jugando el domingo, sería lunes recuperación, martes descanso, miércoles puede ser doble, jueves y viernes. Si se juega sábado, el partido, y si es el domingo, entrenar el sábado por la mañana.