La herida del Zamora CF se hizo ayer un poco más profunda y parece que ahora mismo nadie consigue parar esa hemorragia que está desangrando al equipo. La plantilla dio ayer un nuevo paso en su crisis particular al caer ante un Racing de Santander que le hizo un 0-3 en la segunda mitad dejando a los rojiblancos, y a su entrenador, con la soga al cuello. Con la jornada finalizada, el Zamora CF se mantiene en el penúltimo puesto de la tabla con 8 puntos, solo por detrás del Tudelano, y a siete de la zona de permanencia, es decir, a tres partidos, lo que ahora mismo supone un mundo para unos jugadores que acabaron el partido absolutamente abatidos y destrozados por perder así ante su público.

Arriba a la derecha, Parra consuela a un abatido Carlos Ramos, ayer. | | E. F.

Para este nuevo encuentro, nuevos cambios como ya manda la tradición esta temporada. Para medirse a todo un histórico como el Racing de Santander, David Movilla apostó por un 4-4-2 de libro con Villanueva bajo palos, Garay, Piña, Astray y Cordero en primera línea; centro del campo con Juanan y Carlos Ramos; Kepa y Luque de interiores, y Losada y Baselga como pareja de ataque. Llegada la hora de partido, y con la victoria del Talavera, las urgencias de victoria se hacían aún más grandes y es que una derrota ponía la permanencia a siete puntos, una distancia demasiado grande para un equipo que está en la enfermería.

No se vivió un mal inicio en el Ruta de la Plata, que presentaba su mejor entrada de la temporada, amén de la presencia de toda la cantera rojiblanca y aficionados rivales que ocuparon parte de la Preferencia. Tras un primer envite del Racing, el Zamora CF asumió riesgos dadas las necesidades que tiene de escalar puestos en la clasificación y empezó a crecer. Sin embargo, pronto quedaron patentes los problemas de definición que el equipo arrastra desde la pretemporada y, primero Kepa y después Losada, no pudieron culminar un par de acciones de ataque, como tampoco se sacó fruto de un centro de Garay que no encontró rematador. No obstante, las sensaciones iban mejorando y esos atisbos de peligro daban confianza al equipo, algo de lo que no está sobrado. Se superaba el minuto 16 y el Zamora CF disfrutaba de su cuarto córner a favor, pero la estrategia no estaba funcionando. Mientras, y a pesar de un par de remates altos del Racing, atrás no se estaban pasando demasiados apuros. El partido pasaba por momentos de máxima igualdad y Carlos Ramos probó con uno de sus disparos estrella, un trallazo desde fuera del área que, esta vez se fue fuera.

La respuesta no tardó en llegar y el Racing pisó área zamorana, aunque Bustos no llegó a un buen centro desde la derecha. A medida que avanzaba el reloj la intensidad iba bajando y es que mantener ese nivel 45 minutos es imposible. Así, pasada la media hora, el Zamora CF esperaba atrás, bien cerrado, una buena contra con la que sorprender a su rival que volvió a dominar, aunque sin ocasiones claras de gol.

Así se llegó a una recta final en la que el Zamora acabó embotellado y con el Racing volcado dejando claro que lo mejor a esas alturas era que se mantenía el resultado de empate a cero en el marcador, aunque hay que dejar claro que en los primeros 45 minutos no se vio ni un solo disparo entre los tres palos, ni de unos, ni de otros.

A la derecha, los canteranos siguen el encuentro del primer equipo, ayer. | | E. F.

Al contrario de lo que se podía pensar, el encuentro se reanudó sin cambios y Movilla apostó por el mismo equipo. El reinició no pudo ser peor, y a las primeras en el primer minuto, tras una falta lateral en contra, Fausto Tienza remataba y ponía a los suyos por delante. El gol fue un jarro de agua fría y Medina tuvo opción de rematarlo acto seguido, aunque el disparo del “17” cántabro se fue desviado, afortunadamente. El Zamora trataba de desatascarse y a estas alturas un punto se podía ver como bueno, pero había que anotar. Carlos Ramos volvía a intentarlo, pero nada, y lo peor estaba por llegar.

Diez minutos después, un centro desde la izquierda llegó a Manu Justo, absolutamente solo que remató a placer para poner el 0-2, y poner todo más cuesta arriba.

Viendo que se le escapaba el partido, triple cambio para tratar de cambiar las cosas, pero ni por esas. Cada vez que el Zamora pisaba área, llegaba un robo de balón que impedía cualquier opción de meterse de nuevo en el partido, y las impresiones se multiplican en una plantilla y un entrenador que con este resultado quedaba con la soga al cuello, y ellos lo sabían.

A estas alturas de partido, los rojiblancos lo intentaban todo con más corazón que cabeza como quedó patente con disparos de Dani Hernández o Dieguito, que tampoco tuvieron premio. De hecho, el tiro del delantero en el 78 fue el primero entre los tres palos de los locales.

Era la recta final y faltaba combustible pero también ideas. Movilla siguió con cambios hasta el final, y el Zamora intentó maquillar un partido muy gris con una nueva ocasión, esta vez de Javi Navas, que el meta despejó, y después con un disparo a bocajarro de Jorge Fernández que tuvo como respuesta una contra cántabra y el 0-3, obra de Harper.

Apenas unos segundos después, el árbitro acababa con la agonía y los jugadores abandonaban el campo absolutamente derrotados por las circunstancias, al igual que el entrenador que reconoció el dolor que todos sentían en ese momento.