El Zamora Enamora consiguió ayer una gran victoria que le hará adquirir la tranquilidad necesaria para afrontar lo que resta de temporada sin agobios en la clasificación, frente a un durísimo rival como es Ponferrada y con el lastre de las lesiones que persiguen esta temporada a una plantilla ya de por sí muy corta.

Fue un partido para enmarcar en el que nadie defraudó en el equipo de Saulo Hernández y en el que algunos de los jugadores demostraron de lo que son capaces a una afición que poco a poco está llenando de nuevo en Angel Nieto. El baloncesto masculino está demostrando con hechos que tiene un lugar que ocupar en el deporte zamorano y que tiene a su vez capacidad de convocatoria como ha quedado patente en los últimos partidos.

El enorme esfuerzo de organización ha quedado patente no sólo en el espectáculo deportivo del que se encarga una plantilla que no regatea ni el más mínimo esfuerzo, sino también en la incorporación de otros atractivos para el aficionado como son los sorteos, el partidillo de la cantera que ayer dirigió su responsable Biel Román o el nuevo grupo de baile que aporta la academia Escena.

El Ponferrada de David Barrio llegó ayer al Angel Nieto unas semanas después de la Copa Castilla y León dispuesto a demostrar por qué formaba parte del grupo de cabeza de la Liga y por qué era el equipo más anotador. Pero el Zamora Enamora no le permitió ni la más mínima relajación.

Saulo Hernández tuvo que sustituir a Malik en el puesto de base ya que el norteamericano todavía no se ha recuperado de su lesión en un dedo de la mano derecha, y continúa sin poder contar con Manu Vázquez para el juego interior. Por contra, esta precariedad de efectivos está permitiendo que jugadores que teóricamente estaban llamados a ser secundarios tengan que asumir a la fuerza mucha responsabilidad como es el caso de Ismael Tamba o Pierre Sene, aunque si el primero se mostró ayer como un jugador capaz de aportar mucho al equipo en los puestos de cuatro y cinco, el segundo habrá aprendido a base de llevarse disgustos en forma de faltas personales de “pardillo”. Pero el jugador que sí está experimentando una evolución real, a lo que le ayuda el ser mayor que los dos anteriores, es Erik Kalinicenko que firmó ayer seis triples, cuatro de ellos con tiro adicional , pero además realizó un importante trabajo en otras facetas del trabajo defensivo y de conjunto, justo lo que tanto él como su entrenador han diseñado como objetivo para esta temporada.

Pero no podríamos descartar ayer a ningún jugador y en especial a los dos bases, Marc García y Jacob Round, que se tuvieron que relevar y desdoblar para que la ausencia de Malik no influyera en el rendimiento general del equipo. Por su parte, Jeff Solarin fue la argamasa que compactó el juego del equipo, apareciendo cuando más lo necesitaban sus compañeros.

El CB Zamora siempre ha sido un equipo de altibajos y con constantes evoluciones en su juego. Unas veces se ve obligado a remontar importantes ventajas que concede en momentos de crisis, y otras permite a su rival que le recorte las distancias que ha conseguido en los minutos de brillantez. Pero ayer no pasó nada de eso, el equipo de Saulo Hernández, alternando defensas individuales y en zona, y sabiendo echar mano de un rico repertorio de acciones en ataque, consiguió cuajar un partido casi perfecto, sin errores decisivos, y marcando el ritmo que le convenía, para defender unas ventajas en el marcador que nunca llegaron a sus resolutivas y manteniendo al Ponferrada a raya incluso cuando antes del descanso, los de David Barrio lograron tomar la delantera de tres puntos.

Había sido una primera parte brillante, con mucho acierto en el lanzamiento exterior y con un Ismael Tamba que se reivindicó frente a rivales mucho más dotados físicamente que él para jugar bajo los tableros.

Tras el descanso, todo parecía apuntar a que el partido se haría encarnizado porque Ponferrada dispone de un banquillo mucho más largo, pero la condición física de los zamoranos no mermó y el acierto tampoco se vino abajo como le ha pasado en otras ocasiones. Los bercianos lo intentaron a la desesperada en los tres últimos minutos anotando dos triples seguidos que les acercaron a “solo” ocho puntos, pero Round no falló en sus dos tiros libres y Kalinicenko puso la guinda con un nuevo 3+1 al que los bercianos ya no pudieron responder.