Sergio García ha cerrado, en contra de su deseo, su segunda etapa en el Zamora CF. El delantero zamorano asegura que intuía la decisión tomada por la dirección deportiva, junto al entrenador, después de una temporada en la que dejó de contar con la confianza del David Movilla. Ahora, es momento de descansar, reflexionar y pensar en el futuro, dejando en el club rojiblanco grandes amigos y muy buenos momentos.

–¿Cómo se encuentra?

–Estoy bien, esto en el fútbol puede pasar. Yo veía venir la decisión desde hace bastante tiempo y ya estaba hecho a la idea de lo que podía a pasar. Sí es verdad que siempre te queda la esperanza de poder seguir, pero lo tenía claro. No me ha pillado muy de sorpresa.

–¿Quién se lo comunica?

–César Villafañe, el director deportivo, que es el que se reúne con todos los jugadores, y fue el que me lo transmitió.

–¿Qué pensó en ese instante?

–Hay mucha confianza, y nos dijimos lo que pensábamos. Ya iba con la idea de que me iban a decir que no seguía, entonces no pensé nada en concreto.

–¿Cómo ha vivido la temporada? Porque a nivel grupal ha sido muy positiva, pero a nivel personal no lo ha podido pasar bien.

–En el aspecto colectivo, bien, pero en el personal creo que empezó bien, jugué hasta la lesión de Compostela, pero ahí no sé qué cambió, pero no he vuelto a jugar con asiduidad. Sí he jugado minutos de suplente, pero no me han dado esa confianza que le tienen que dar a un jugador para que de lo mejor. En lo personal, mitad de temporada, bien, y luego mal.

–¿Cómo se viven los éxitos colectivos cuando a nivel personal se está mal? Estar contento por el equipo, pero mal a título personal.

–El futbolista al final es egoísta y cuando no forma parte de algo pues se siente un poco apartado. Pero sí he disfrutado como todos los compañeros, aunque sí es verdad que de otra manera. Ha sido una temporada muy bonita en la que se han vivido muy buenos momentos, y es con lo que me quedo. Al final, lo importante es el grupo y lo personal me lo llevo yo a mi casa y me lo como yo con mi gente. Lo importante es el equipo y lo he disfrutado al máximo. También es verdad que una temporada como la que hemos vivido aquí es difícil volverla a vivir y hay que aprovechar esos momentos.

–¿Ha hablado en algún momento con el entrenador de su situación?

–No. El míster no es de hablar con los jugadores ni yo de preguntar. Cuando me ponen no pregunto y cuando no, tampoco lo voy a hacer. Él no hablaba conmigo y hace tiempo que prácticamente ni se dirigía a mí, pero forma parte de su forma de ser.

–¿Se siente parte del lema “Ubuntu”?

–Con toda la gente que he estado en el vestuario, claro que sí. Yo soy “Ubuntu” con la gente con la que he estado, con la que hemos hecho relaciones muy cercanas porque me llevo muchos amigos. ¿Qué crea en ello? No lo sé. Lo que sí es verdad es que aquí se vive un fútbol que no se vive en otros sitios.

–¿Tiene ofertas? ¿Por dónde pasa su futuro?

–Ahora mismo pasa por descansar. El verano es para eso, aunque sí es verdad que tengo que mirar por mí y buscar alguna oferta o equipo que me quiera, pero de momento está todo muy parado. Acaba de terminar esta temporada y no tengo nada.

–¿Cierra la puerta a la posibilidad de volver al Zamora CF?

–Nunca se sabe. Ojalá que no porque tengo unas relaciones muy buenas con todo el mundo y ¿por qué no volver? Nunca se sabe lo que puede pasar.