El Club Fluvial de Lugo, entidad a la que pertenece Cristian Toro (también damnificado junto al zamorano Carlos Garrote en el proceso de selección) aseguró en un comunicado que “acata y respeta” la decisión de la Federación Española de Piragüismo sobre los componentes que integrarán el K4 500 en los Juegos Olímpicos de Tokio: Saúl Craviotto, Marcus Cooper Walz, Carlos Arévalo y Rodrigo Germade. Así, la entidad parece dar por zanjada la polémica tras un proceso de selección sobre el que sembró dudas hace unos días el club lucense, tras las denuncias sobre presuntos amaños.

El presidente del Fluvial, Tito Valledor, expresó su confianza en que “el seleccionado por Miguel García demuestre sobre el campo de regatas de Szeged, primero, y de Tokio, más tarde, que es la mejor opción para lograr el éxito para nuestro país”.

Además, indicaron públicamente que Toro “seguirá trabajando a máximo nivel para aportar lo que el equipo pueda necesitar de él en caso de alguna eventualidad”.

A mediados de mes, el Fluvial de Lugo pidió al presidente de la Federación Española de Piragüismo, Pedro Pablo Barrios, que apartara al deportista Saúl Craviotto y al técnico Miguel García del equipo nacional de K4 por las sospechas de amaño en los controles para la selección del equipo nacional.

El Durius Kayak

Mientras en Lugo han decidido acatar, en el Durius Kayak Zamora, al que pertenece Carlos Garrote, no han vuelto a mover ficha. El último comunicado público de la entidad estuvo dirigido a la necesidad de investigar lo sucedido despues de las denuncias públicas de amaño que puso sobre la mesa el palista zamorano. Así, la entidad se mantiene al lado del piragüista que a día de hoy guarda silencio aunque en la RFEP le sitúan, como a Toro, como reserva en los JJOO.