Un gol para la ilusión

Dos jugadas del ataque del Zamora CF en el partido disputado en la noche de ayer en el estadio Ruta de la Plata. / Nico Rodríguez

Un gol para la ilusión

Un gol para la ilusión

El Zamora CF hizo valer el único gol marcado en el torneo para adjudicarse la victoria final en el VII Memorial Agustín Villar en el que se mostró superior tanto al Valladolid B como al Guijuelo, dos equipos con los que coincidirá esta temporada en Segunda B. Movilla aprovechó la ocasión para dar minutos a los jugadores que han llegado nuevos y esta primera impresión debe calificarse como positiva, aunque si alguna pega hay que ponerle al equipo rojiblanco fue la falta de referencias en el remate, hasta el punto de que el gol lo marcó en propia puerta el capitán del Guijuelo Jonathan, íntimo amigo de Agustín Villar.

Los dos equipos visitantes disputaron un entretenido encuentro con un Valladolid que dejó patente su calidad individual con un juego combinativo basado siempre en la rapidez y un Guijuelo que le cedió terreno e intentó sin suerte sorprenderle al contragolpe. Las ocasiones por ambas partes fueron escasas en los primeros minutos, un disparo de lejos de Fran Alvarez que detuvo el meta vallisoletano Molina y poco después era Cristóbal el que probaba sin suerte desde lejos. Pero poco a poco el filial se hizo con el balón y pudo abrir el marcador en el remate en un córner de José Alonso que salió ligeramente alto.

Los últimos minutos volvieron a ser del equipo charro con dos ocasiones clarísimas que no aprovechó Damián: una al no poder rematar en el segundo palo un lanzamiento de Deco, y la siguiente al enviar fuera el balón tras un rechace del portero en el área pequeña.

Y todavía pudo desequilibrarse la contienda en el minuto 42 en un remate desde el punto de penalti que rechazó un defensa cuando ya parecía entrar en la portería.

En el partido contra el Valladolid B, el Zamora ofreció una muy buena imagen de equipo en la que era su primera comparecencia en el Ruta de la Plata de la pretemporada. Movilla apostó por un triángulo en el centro del campo muy eficaz formado por Ramos-Conejo y Monterde, bien apoyados por las bandas por Zotes y Mese, que se impuso claramente en el control del balón a un Valladolid inferior al del primer encuentro. Sin embargo, le faltaba remate al equipo rojiblanco, un equipo muy bien armado físicamente.

Sin embargo, la primera gran ocasión llegó del bando pucelano en una acción muy vertical de Villarrasa que superó a todos los defensas que le salieron al paso, aunque no pudo regatear a Jon Villanueva que terminó desbaratando la acción.

El Valladolid adquirió mayor consistencia con los tres cambios que realizó Javier Baraja en el minuto 21 mientras el Zamora pareció perder la alegría anterior. Y la contienda se equilibró bastante. Jacobo tuvo la suya en un potente remate que se estrelló en el exterior de la red cerca de la media hora de juego. Y el desgaste físico lógico en la pretemporada terminó por hacer que el marcador ya no se moviera.

David Movilla decidió continuar con el mismo equipo para seguir viendo a las nuevas incorporaciones en el encuentro contra el Guijuelo que comenzó con un clamoroso herror de Jon Villanueva que no pudo aprovechar el salmantino Adri que remató alto desde muy cerca. El equipo rojiblanco se mantenía muy sólido frente a un rival mucho más experto que el filial del Valladolid y que tampoco quería arriesgar lo más mínimo.

Pero en una acción por la derecha de Zotes llegó un centro al que no llegó ningún delantero zamorano pero sí Jonathan, el gran amigo de Agustín Villar, que ejecutó un magnífico remate de cabeza para marcar en propia puerta el gol zamorano.

Movilla dio entrada tras el gol a Dani Hernández y sentó a Parra para pasar a jugar con tres centrales, una disposición táctica que suele emplear el técnico vasco muy a menudo durante la temporada oficial. El Zamora se mostraba superior a su rival aunque seguía sin encontrar rematador y Dani Hernández tuvo que intentarlo de lejos en el minuto 20 aunque el balón salió muy desviado. Buscaban los rojiblancos el contragolpe y realizaron un par de ensayos sin acierto, pero el Guijuelo no les hacía pasar ningún aprieto.

El Memorial Agustín Villar finalizó con un cambio masivo de todos los jugadores zamoranos que no habían intervenido todavía. A partir de ese momento, el Guijuelo fue claramente superior pero tampoco encontró eficacia en el remate y el encuentro finalizó con el solitario gol pero con un buen sabor de boca para la escasa afición zamorana que acudió ayer al Ruta de la Plata.