El FC Barcelona se mide esta noche (21:00 horas) en el Camp Nou con el Nápoles para jugar, cinco meses después de lo previsto, la vuelta de octavos de final de la Liga de Campeones, sin margen de error para avanzar a la “Final a 8” de Lisboa y evitar el hundimiento total del proyecto de Quique Setién

En pleno mes de agosto por culpa de la crisis del coronavirus, la máxima competición continental recupera la acción con los partidos pendientes de octavos de final, antes de buscar al campeón en formato compacto en la capital portuguesa. Para el Barça, la “orejona”, que no ganan desde 2015, es casi obsesión.

La presión cada temporada crece en Barcelona por ganar la Champions y este año más si cabe después de una mal desenlace en liga. El cuadro culé tenía dos puntos de ventaja antes del regreso de la competición tras el confinamiento, pero el Real Madrid resultó campeón con una racha de 10 partidos ganados. El Barça no solo se dejó el título sino que alimentó las dudas en su juego.

Leo Messi fue la voz más alta y a la vez más autorizada en pronunciarse sobre el desastre que de hecho ya venía vaticinando. El argentino había señalado en varias ocasiones la falta de fútbol en un Barça que no cambió mucho con Setién. Aquel 19 de julio que terminó la liga llegó el momento de la autocrítica que dicen han hecho jugadores, técnicos y dirigentes en el club.

Una mirada interna en busca de unión y mejoría para pelear aún por la Champions, un objeto de deseo demasiado grande como para tirar la temporada. El Barça trata de hacer borrón y cuenta nueva en una cita con fantasmas propios, después de los batacazos ante Roma y Liverpool los dos últimos años. Ahora, la piña es para eliminar al Nápoles, tras el 1-1 de la ida, y citarse con Bayern de Múnich, seguramente porque maneja un 3-0, o el Chelsea en cuartos.

El técnico barcelonista Quique Setién asegura que "no se le pasa por la cabeza" la posibilidad de que el choque europeo pueda ser su "último partido" como entrenador del Barcelona.

Así lo comentó durante la rueda de prensa previa, en una comparecencia en la que se le vio confiado sobre la clasificación de su equipo para la fase final de Lisboa.

"La realidad es que no se me ha pasado por la cabeza que este sea mi último partido. Estoy absolutamente tranquilo, hemos preparado el partido a conciencia, pensando que vamos a llegar hasta la final, con la energía que tenemos todos", indicó.