El zamorano Pablo Moralejo, a lomos de su yegua Ligona, hizo historia en la hípica zamorana al conseguir entrar en la final del Gran Premio del CSN3* disputado en Gijón. Moralejo firmó cero penalizaciones y en el desempate estuvo a punto de subir al podio pero un derribo en el último obstáculo, de 1.45, lo impidió.

Esta es sin duda la más importante hazaña que ha logrado un binomio zamorano en un concurso de salto, y Pablo Moralejo tendrá la oportunidad de repetirla esta mismo fin de semana en otro concurso de primer nivel que se disputará en Gijón.

El recorrido de la prueba disputada en Las Mestas, tenía una dificultad de 13 saltos y 16 esfuerzos, con un triple y un doble, la calle final compuesta por oxer, tablón a 1,45 y oxer, que resultó muy exigente y apartó a muchos de los 47 participantes del desempate final.

El décimo puesto al que relegó ese único derribo en la final, tiene un especial valor teniendo en cuenta que todos los participantes, excepto el zamorano, son profesionales y algunos olímpicos.

Moralejo Alvarez reconoció en declaraciones a LA OPINION, que "era un Gran Premio complicado, pero con todo el trabajo que hemos hecho este año a pesar de la lesión que sufrí el año pasado, lo conseguimos sacar adelante con muy buen resultado. El caballo está en muy biena forma y yo también. Hicimos una buena actuación en las dos mangas y estamos muy contentos".

Reconoce que el confinamiento que Ligona pasó en el club Equus Duri, le ha venido bien: "Hay a unos caballos que les ha venido mejor que a otros, y a Ligona le ha venido muy bien para ponerse en forma porque unos caballos habían iniciado ya el año y otros no. Pero a nosotros nos ha permitido ponernos las pilas".

Moralejo sufrió un desgraciado accidente a finales del pasado año pero lejos de repercutir en su rendimiento, parece que le ha venido bien porque "después de la lesión me puse a hacer ejercicio con la rehabilitación y ahora estoy mejor que nunca, y no tengo secuelas".

Ligona tiene 13 años y su primer propietario fue Fernando Urrutia, con el que comenzó a competir en Salamanca, "y ha tenido una progresión muy buena hasta el momento. Creo que todavía tiene margen de mejora y la prueba de fuego será el Campeonato de España de Jóvenes Jinetes que será en diciembre en Valencia sobre 1.45. Es un reto difícil, al que muy poca gente puede llegar, pero nosotros lo vamos a intentar. Yo lo veo factible poder llegar".

El binomio zamorano inició la temporada en el torneo de San Pedro, disputado en Equus Duri, y el rendimiento fue algo inferior al de Gijón aunque alcanzaron un décimo puesto en la segunda jornada: "Llevábamos sin competir desde agosto del año pasado, luego pasamos la pandemia, y lo acusamos en Zamora, pero yo estoy contento con los resultados. Después de Zamora trabajamos duro durante la semana y llegamos a Gijón mucho mejor de lo que estábamos en Equus Duri", explica el joven jinete. Este fin de semana toca repetir en Gijón, con el objetivo de mejorar el resultado aunque el nivel será superior, habrá más participantes. A partir de ahí, y hasta el campeonato de España, le espera una intensa temporada: "Vamos a intentar hacer el máximo de concursos para llegar lo mejor posible a Valencia".