14 de julio de 2018
14.07.2018
El balón global

Marlon Brando y la fontanería

Entre la pasión por Croacia y la frustrada final entre Francia e Inglaterra

14.07.2018 | 00:20

Si se trata de ser utilitarista y, por lo tanto, sostenemos que un acto es correcto en la medida en que tiende a fomentar la felicidad del mayor número posible de personas, entonces es casi seguro que el gol de Mandzukic ante Inglaterra fue absolutamente correcto. ¿Por qué? Porque, en fútbol, es una ley no escrita (aunque con excepciones) que la mayoría de los espectadores neutrales siempre está de parte del equipo teóricamente más débil. La selección de Inglaterra es muy popular entre los futboleros, y la Premier League es una competición seguida con enorme interés por muchísimos aficionados no ingleses. Pero estoy seguro de que Croacia tenía el pasado miércoles más seguidores que la estupenda selección inglesa, del mismo modo que si la final del Mundial la disputaran las selecciones de Croacia y Camerún, casi todos los futboleros no croatas ni cameruneses estaríamos con Camerún. ¿Y una final Camerún-Samoa? Pues Samoa, claro. En fin. Es todo muy raro.

La final del Mundial de Rusia enfrentará a la selección de Francia no con la selección de Camerún o de Samoa, sino con la batalladora selección de Croacia. Sigo manteniendo que el paso de Croacia a la final fue un acto correcto (desde el punto de vista del utilitarismo), pero a la vez estoy convencido de que una final Francia-Inglaterra habría sido mucho más atractiva para los espectadores. ¿Contradictorio? Sí, claro. Estamos hablando de fútbol. Una cosa es el partido que todo el mundo quería ver (Francia-Inglaterra, nada más y nada menos), y otra cosa muy diferente es la alegría que muchos sintieron con el gol de Mandzukic que enviaba a casa a los ingleses. Este extraño Mundial se ha empeñado hasta el final en dar la razón a "Beautiful Boy (Darling Boy)" la hermosa canción en la que John Lennon dice que la vida es aquello que nos va sucediendo mientras estamos ocupados en hacer otros planes. Habíamos planeado ver a Brasil en la final, o a Alemania, o incluso a esa selección en la que juega Messi, pero la vida (y tres prórrogas) nos han colocado a la selección de Croacia a un paso de ser campeona del mundo. Francia es favorita, por supuesto. Eso quiere decir que, así como la victoria de Croacia ante Inglaterra fue utilitaristamente bella (excepto para los bares de Marbella), la victoria de Croacia ante los chispeantes franceses dirigidos por Mbappé haría utilitaristamente feliz a la mayoría de los aficionados neutrales.

¿He dicho Mbappé? El futbolista francés ha hecho un gran tornero, sí, pero ¿qué me dicen de Modric (aunque mi favorito es Hazard)? Ahora resulta que, según los que saben de esto, Modric podría ganar el "Balón de Oro" si Croacia gana el Mundial. Todo sigue siendo muy raro. Marlon Brando (que también era bastante rarito, por cierto) se preguntaba si le aplaudirían si fuese un buen fontanero, y no un actor famoso. ¿Seguiríamos aplaudiendo a Modric si su selección no consigue derrotar a Francia? ¿Es que sólo aplaudimos y damos "Balones de Oro" a los futbolistas que ganan Mundiales o, mejor todavía, Mundiales y Ligas de Campeones, como puede ser el caso de Modric? ¿No aplaudimos a Perisic, el mejor futbolista-fontanero del partido Croacia-Inglaterra, porque no juega en el Real Madrid ni en el Barça ni ganará jamás de los jamases un "Balón de Oro"? Parece que hay que ser Marlon Brando para recibir aplausos y "Balones de Oro", y sólo se puede ser Marlon Brando ganando títulos gigantescos. Si no hay títulos, hay que conformarse con la fontanería.

Los futboleros somos a veces demasiado utilitaristas. Y amamos sin medida a Marlon Brando, aunque suspiramos por un buen fontanero en nuestros equipos.

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