23 de enero de 2018
23.01.2018

"El racismo tenemos que combatirlo con el amor"

Un árbitro de origen etíope recibió graves insultos racistas y su asistenta, increpaciones sexistas, en un partido de Preferente

23.01.2018 | 00:27
El trío arbitral que sufrió la actitud de algunos espectadores en un partido de la Preferente asturiana.

Oviedo, X. F.

Del completo anonimato a verse en periódicos y televisiones de todo el país. Eso es lo que vivió ayer el trío arbitral que el domingo tuvo que aguantar gravísimos insultos racistas y sexistas en Ribadedeva (Asturias), durante el transcurso de un partido de fútbol de Regional Preferente, el Ribadedeva-Nalón. Lo sucedido en el campo de La Peña, el segundo episodio violento en un campo de fútbol de Asturias en tan solo dos semanas, junto con la presunta agresión de un juvenil del San Juan de la Carisa a un árbitro, se hizo célebre ayer y corrió como la pólvora en casi todos los medios de comunicación nacionales. Los tristes hechos que tuvieron lugar Colombres trascendieron el deporte, provocando un gran revuelo y un rechazo social evidente.

El árbitro insultado es Tarekegne Asnake Wolde, un etíope de 31 años residente en Gijón. "Un auténtico infierno", así calificó Asnake la experiencia vivida en el campo de La Peña. "Eran varios. Empezaron desde el minuto uno diciéndome negro de mierda y que había llegado a España en patera, y siguieron con barbaridades parecidas", relató el etíope. Asnake, pese a la gravedad de los insultos, no quiso suspender el partido. "Yo tenía que hacer mi trabajo, que es arbitrar, y después reflejar lo sucedido en el acta. Nosotros nunca queremos ser protagonistas", puntualiza. El etíope, con buen estado de ánimo pese a lo sucedido, no se plantea para nada dejar el arbitraje y se mostraba muy enfadado por los insultos sexistas que algunos aficionados le dedicaron a su asistente, Sonia Güevea Rodríguez: "Le dijeron burradas todo el partido y estaba algo jodida. Fue lamentable".

Asnake piensa que la única forma de acabar con estos incidentes es "educar" a la gente e insistir en el rechazo del racismo. También tiene otra curiosa fórmula para acabar con esta lacra social, el amor. "El odio y el racismo solo se pueden ganar con el amor. Lo más fácil es quererse". La historia de Asnake Wolde en España es singular. Llegó a ASturias hace 13 años y empezó con el arbitraje en 2008. Vive en Gijón, está casado con una chica etíope y tiene un hijo de un año. Asnake trabaja de guía turístico y es un voluntario muy activo de la Cruz Roja. También destaca en sus labores humanitarias para ayudar a inmigrantes e incluso está preparando unas jornadas para llevar a españoles a Etiopía. También participó recientemente en distintas iniciativas sociales para combatir el racismo. La última vez el año pasado, en unas jornadas organizadas por la Cruz Roja y el Ayuntamiento de Gijón que finalizaban con un partido entre un equipo de inmigrantes y los veteranos del Sporting de Gijón.

La otra gran protagonista de los incidentes en Colombres es la juez de línea Sonia Güevea Rodríguez, gijonesa de 23 años. Quiere restarle peso a lo sucedido pese a la gravedad de los hechos. "Tienes que hacerte fuerte ante esta situaciones. No me afectan estos comentarios porque considero que es gente que no está muy bien de la cabeza", afirma la linier, que tuvo que aguantar insultos tan denigrantes como "putita" o "zorra", además de mandarle a fregar en varias ocasiones.

"Los insultos empezaron desde el primer minuto y hubo un momento en que me llegaron a perseguir por la banda". La joven, que ayer ya estaba más animada después del mal trago del domingo, es estudiante de Pedagogía en la UNED. En el arbitraje lleva ya cinco años y, como Asnake, tampoco se plantea dejarlo. Sí admite que lo sucedido en el campo de La Peña "no lo había vivido nunca".

Otro protagonista

Aser Fernández es el tercer miembro del cuerpo arbitral del partido y se mostraba ayer especialmente afectado por lo sucedido. "Es algo que te decepciona como sociedad porque antes que árbitro eres persona. Lo que pasó en el partido es imposible verlo en la calle, cuando se lo comentas a gente de fuera del fútbol se llevan las manos a la cabeza", dice Fernández.

El asistente destaca el buen carácter de Asnake pese a lo sucedido: "Es la positividad pura, la sonrisa humana. Una persona recomendable para conocer". Aser Fernández es un gijonés de 33 años que trabaja de auxiliar administrativo en Llanera. No cree que lo sucedido le afecte en los siguientes partidos que le toque arbitrar: "Al contrario, esto te refuerza. Lo que hay que hacer es seguir denunciado estos hechos para evitarlos en el futuro".

Los integrantes del trío arbitral se juntaron ayer en la delegación de árbitros de Gijón para mostrar su unión ante este penoso incidente. Además del revuelo informativo recibieron un aluvión de llamadas y mensajes de ánimo y solidaridad durante todo el día.

Incluso algún árbitro de Primera División se puso en contacto con Asnake Wolde para transmitirle su apoyo por lo ocurrido. "Ya estamos mucho mejor, toda la gente nos ha animado, he recibido mensajes de todo el mundo. Solo nos queda ser fuertes y seguir trabajando", sentencia Asnake, que desea volver ya a la normalidad.

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