14 de julio de 2017
14.07.2017
Balonmano | Liga Asobal

La ilusión de mirarse en el espejo

Iñaki, Octavio y Jortos permiten a los niños del campus soñar con seguir practicando su deporte

14.07.2017 | 01:15

"Os voy a contar una historia de un chico que, cuando era como vosotros, jugaba al balonmano en los juegos escolares con su colegio" comenzó explicando Iñaki Gómez a unos niños que atendían, en riguroso silencio, para conocer como se creó el Balonmano Zamora y los secretos que esconde el vestuario pistacho para llegar hasta la élite del balonmano español.

Mientras la veintena de niños del segundo turno del campus del Balonmano Zamora estira, después de algo más de hora y media de práctica de diversos juegos y actividades relacionadas con el balonmano, Iñaki se les hace gigante al contarle sus aventuras.

"¿Cuanto mides?" pregunta un niño que ve al zamorano mucho más alto de lo que en realidad es, como un héroe pistacho que se bate con los mejores del mundo. Otro de los días del campus, todos los chicos y chicas intentan imitar el músculo de Jortos y se hacen una foto con él sacando brazo. Todos miran embelesados a Octavio, ese que les hace disfrutar en el Ángel Nieto. Son pequeños balonmanistas, futuros jugadores del MMT Seguros que, además de disfrutar de unos días de balonmano en verano, pueden hablar con sus ídolos.

"Cuando empezamos, perdíamos todos los partidos, no os exagero. Creo que el primer año sólo ganamos dos partidos e incluso perdimos un partido 13-45 o así" dice Iñaki mientras los niños se llevan las manos a la cabeza porque no se pueden creer que hubiera un día en el que estos jugadores no fueran parte de la élite, jugadores de Asobal.

Como si siguieran siendo niños, en este momento de relax, los monitores del campus asisten a la historia de Iñaki. Da igual que sean ya séniors que juegan en el Raza Sayaguesa y que, a sus espaldas, tengan medallas en Campeonatos de España. En el momento en el que habla "el jefe" Iñaki, vuelven a ser niños ilusionados con el balonmano.

Y es que Paula Rodríguez, Deborath Padilla, Tamara Villar o Silvia Pérez, que son algunas de las monitoras de que durante los dos primeros turnos han estado enseñando y jugando con los distintos niños o niñas podrían ser ya un modelo en el que se fijaran los pequeños balonmanistas que disfrutan del campus estival.

El club, en su apuesta por seguir apostando por la cantera de este deporte, seguirá con su campus durante la siguiente quincena, con el tercer y cuarto turno en el que todavía hay plazas para disfrutar de diversos juegos de balonmano, la visita de jugadores del primer equipo del club y actividades acuáticas en la piscina para combatir el calor reinante.

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