19 de febrero de 2017
19.02.2017
Fútbol | Tercera División Grupo VIII

El CD Villaralbo continua desangrándose a domicilio

El cuadro de Chus Benito resistió al Burgos Promesas hasta el segundo acto pero se deshizo nada más encajar el primer gol

19.02.2017 | 04:24
La defensa del CD Villaralbo se implea a fondo por recuperar un balón.

Cuarenta y cinco minutos duraron las esperanzas del CD Villaralbo de poder ganar ayer al Burgos Promesas, un duelo de alta tensión entre los dos últimos clasificados del Grupo VIII de Tercera en el que el perdedor quedaría muy tocado, sobre todo si la víctima eran los zamoranos, completamente hundidos en el pozo de la general. El cuadro de Chus Benito se agarró con uñas y dientes al partido en el primer acto merced a su presión y al generoso despliegue físico para frenar las incursiones locales. Pero, en cuanto encajó el primer tanto recién iniciada la segunda mitad, todo su planteamiento se vino abajo como un castillo de naipes.

El Burgos Promesas apostó de salida por un sistema de contención con cinco hombres para evitar complicaciones en la retaguardia y su equipo no carburó en el primer acto ante un CD Villaralbo que saltó al césped muy voluntarioso y tratando de presionar la salida del balón de los anfitriones. El cuadro local no se encontraba nada cómodo con el balón en los pies y abusaba de los balones en largo. Así, fueron los zamoranos quienes primero buscaron la meta rival en dos acciones prácticamente calcadas protagonizadas por Grande con sendos disparos desde la frontal. El primero, en el minuto ocho, potente y raso, salió ligeramente desviado. El segundo, diez minutos más tarde, fue a parar a las manos de Álex.

Casi veinte minutos necesitaron los locales para acercarse a las inmediaciones del área zamorana. Fue en un cambio de orientación de Gallo sobre Soto en el que el ariete se precipitó y conectó una volea mordida con la izquierda que salió demasiado cruzada.

Los burgaleses, más por empuje que por juego, fueron ganando metros sobre el césped cuando se agotaba la gasolina al CD Villaralbo. Mediada la primera mitad, Soto estuvo a punto de adelantar a los suyos con un potente derechazo que sacó astillas al larguero. La acción animó al Burgos Promesas, que comenzó a poner coto a la meta de David. A la media hora de juego Zamora disparó al cuerpo del portero un buen centro desde la derecha de Gallo y Soto no anduvo fino en el rechace. Y al borde del descanso fue Cosín quien concluyó con un disparo muy inocente un buen servicio atrás de Soto que atajó sin complicaciones el meta zamorano.

Tras el paso por los vestuarios el choque se rompió por completo. El Promesas metió una velocidad más a su juego y los frutos llegaron de inmediato. Soto, omnipresente, aprovechó un servicio de falta de Cosín para plantarse a la media vuelta solo ante David, pero no acertó a superar la meta del CD Villaralbo.

Pero se desquitó de inmediato con un centro desde el costado izquierdo que no acertó a rematar en inmejorable posición Cosín, pero Gallo, siguiendo la jugada empalmó el balón al fondo de las mallas. Se había logrado lo más difícil. Luego fue todo coser y cantar.

Tan solo un minuto después Soto anotó el segundo en una buena vaselina desde el vértice del área grande. El tanto fue un jarro de agua fría para un rival psicológicamente hundido. Y el choque se convirtió en un auténtico monólogo burgalés. Soto, enchufadísimo, volvió a estrellar un balón en la parte superior del larguero en el anticipo del tercero, obra de Cosín a servicio de Soto. El duelo enloqueció. El meta David salvó el cuarto en un bonito cabezazo en plancha de Gallo. Pero no pudo evitarlo acto seguido en un remate a placer de Cosín en el segundo palo, tras un rechace del portero a disparo de Cerezo.

Con el duelo enloquecido Diego Abad estrenó su cuenta particular al peinar un balón en el primer palo en un saque de esquina botado por Cerezo. Acto seguido, tuvo Soto el sexto en sus botas en dos ocasiones. En la primera se encontró con una buena mano de David en el mano a mano. En la segunda, el meta David le adivinó las intenciones y le paró un penalti cometido sobre él mismo.

Ya a falta de cinco minutos para el final, con el partido completamente visto para sentencia, Diego Abad completó una veloz cabalgada por el centro de la defensa zamorana que culminó con un zurdazo que acabó colándose entre las piernas del portero.

Con los tres puntos, el Burgos Promesas supera al Numancia B y se acerca a la salvación. Por su parte, el Villaralbo se queda hundido en la última posición, con tan solo doce puntos sumados en su casillero, quedándose a 16 puntos de la salvación. Y, lo que es peor, mostrando ser incapaz de competir lejos de su feudo por lograr puntos para su causa.

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