22 de abril de 2014
22.04.2014
Montañismo | Expedición Kangchenjunga

Martín Ramos llegará hoy al campo base

El resto de las expediciones internacionales ya se encuentra al pie de la gran montaña

22.04.2014 | 00:00
Mapa de la zona de Nepal por la que se ha desarrollado el trecking.

El zamorano Martín Ramos y el asturiano Jorge Egocheaga llegarán hoy mismo al campo base del Kangchenjunga una vez completado sin mayores problemas el largo camino de aproximación a pie que han realizado durante la Semana Santa.

El grupo llegó el domingo a Ramze (4.580m) y «van un poco más lento de lo previsto porque están esperando a los porteadores, pero de momento sin grandes problemas», ha informado el montañero zamorano quien reconoce que «la aproximación la van realizando prácticamente igual que hace dos años» y si no surgen más problemas con los porteadores, la expedición española espera llegar al campo base hoy mismo.

Aurora, Paula, Luis, Javi, Roberto, Víctor, Marce y Kristoff son el grupo que están realizando el trekking con Martín y Jorge, y «han formado una panda muy bien avenida y están disfrutando muchísimo de la experiencia», informa Ramos.

La aproximación al CB del Kangchenjunga ha discurrido con los problemas normales y típicos, como, por ejemplo, el abandono de un porteador, que se resolvió sin mayor contratiempo.

Mientras tanto, en el campo base de la gran montaña se encuentran ya el resto de las expediciones internacionales, como la del italiano Marco Confortola, quien junto con Mark Camandona, Franz Nicolini François Cazzanelli y Emrik Favre han subido ya a unos 5.800 metros sobre el nivel del mar en la pared sur del Kangchenjunga. La expedición italiana comenzó así la fase de aclimatación a las altas esferas de la montaña. Hoy tienen previsto subir al C1 y de ahí al C2.

El finlandés Samuli Mansikka ya en el base desde el pasado fin de semana.

Por su parte, el español Carlos Soria también iniciará en los próximos días el trabajo de equipación de los campos de altura, una vez realizada la tradicional «puja», un ritual religioso con el que se pretende conseguir la protección de los dioses de la religión budista.

Las escaladas al Everest están en el aire mientras los sherpas deciden si continúan con las expediciones tras la muerte de 13 guías y la desaparición de tres más en el peor accidente de esta comunidad en la montaña más alta del mundo. «Hay un gran dolor entre la comunidad», dijo ayer a Efe Ang Tshering Sherpa, guía de dos docenas de escaladores extranjeros en el campo base del Everest en Nepal, quien afirmó que «los sherpas harán duelo (por sus compañeros) durante toda la semana».

Representantes de las 31 expediciones que se hallan en el Everest decidieron en una reunión -dos días después del mortal alud que acabó con la vida de sus compañeros- que será cada una de esas expediciones las que decidan si subir o no a la montaña. Ang aseguró que no habrá «presiones» de ningún tipo a la hora de tomar una decisión.

Por el momento, todas las expediciones están paralizadas.

La ruta donde se registró la mortal avalancha, la cascada de hielo de Khumbu, una de la más utilizadas, ha quedado bloqueada y los «doctores del hielo» decidirán si abren la vía o no, afirmó Ang. «La decisión se podría postergar una semana», añadió el guía.

Los operadores turísticos encargados de las expediciones se reunieron ayer con representantes del Gobierno nepalí y reclamaron un millón de rupias para las familias de cada uno de los sherpas fallecidos (unos 10.400 dólares), pero ninguna decisión ha sido tomada al respecto. De acuerdo con la misma fuente, a lo largo de la jornada de ayer los escaladores extranjeros también mantendrán una reunión para decidir qué hacer.

Además, una delegación de ellos viajará a Katmandú en pocos días para reunirse con las autoridades de Nepal, incluido el primer ministro, para discutir la seguridad en la montaña con el objetivo de reducir los accidentes.

Unas 300 personas, entre ellas el viceprimer ministro nepalí Prakash Man Singh, honraron ayer en un acto en Katmandú los cuerpos de seis de los sherpas fallecidos, mientras que los otros siete cadáveres recuperados fueron entregados a sus familias en otras partes del país.

«Le repetí muchas veces que en esta ocasión no fuera (a la montaña), pero no me hizo caso», dijo a Efe entre lágrimas durante el acto de homenaje Phupu Thakche Sherpaand, que perdió a su marido Dorje Khatri en el alud.

Este año 334 escaladores extranjeros de 40 países han obtenido permisos del Gobierno nepalí para escalar la montaña de 8.848 metros.

Cada escalador paga a las compañías que organizan los viajes entre 35.000 y 90.000 dólares, de los cuales unos 5.000 dólares van a parar a los sherpas, guías absolutos de los montañeros en su camino a la cima.

Los sherpas abren el camino a los foráneos, colocan las cuerdas de escalada y transportan las tiendas de campaña, comida y bombas de oxígeno.

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