Real Madrid y FC Barcelona disputan esta tarde en el Santiago Bernabeu su quinto enfrentamiento de la temporada -dos victorias madridistas, un empate y un triunfo azulgrana en los precedentes- en un clásico que rompe moldes y que de clásico tiene poco. Y es que ni por el horario, las cuatro de la tarde, ni por lo que tiene en juego en la Liga el choque se presume pueda tener el interés que el de anteriores ocasiones. Nada que ver, por ejemplo, con el de hace sólo cuatro días en el Camp Nou en la Copa.

Pero un Madrid-Barça siempre es un partido especial, a pesar de los horarios o de las diferencias existentes entre ambos en la tabla. El Madrid, por ejemplo, tiene notables motivos para salir a por la victoria: el orgullo de su afición, echar vinagre en la herida que abrió a su gran rival tras eliminarse en la Copa con el rotundo 1-3 del Camp Nou y rearmarse anímicamente para afrontar el martes la vuelta de los octavos de final de la Liga de Campeones ante el Manchester United (1-1 en el Bernabeu). Las razones del Barcelona no dejan de ser las mismas: reanimarse a sí mismos y a su afición dando un nuevo golpe de autoridad en la Liga y pensando en la necesaria remontada de dentro de diez días ante el Milan.

Todo apunta a que Mourinho piense en el United y opte por las rotaciones. Jugadores como Varane, Xabi Alonso, Özil e Higuaín podrían tener descanso. La duda podría estar en Cristiano Ronaldo. El líder madridista lo quiere jugar todo, pero podría iniciar el choque en el banquillo, como en Riazor, a la espera de acontecimientos.

Llegará la oportunidad en el centro del campo para Essien y Kaká, a quien no le sirvieron sus buenas últimas actuaciones para tener un minuto en el Camp Nou en Copa. Tampoco lo tuvo Benzema, que volverá tras una semana agitada a cuenta de su velocidad... sobre ruedas, en tanto Callejón estará en la banda derecha por un sancionado Di María que en Riazor estabvlecía otro récord también de velocidad, al recibir dos cartulinas amarillas en 14 segundos.

«No sé lo que se juega o no se juega el Madrid, pero para nosotros es un partido importantísimo», aseguraba desde Barcelona Jaume Roura, que ayer mismo recibía la mala noticia de la nueva lesión de Xavi Hernández, que no se sabe si podrá estar recuperado para la vuelta continental ante el Milan.

Roura sí tendrá a Messi, recuperado del proceso febril que le impidió entrenarse el jueves, mientras que Mascherano podría entrar por Pujol para compañar a Piqué en el eje de la defensa y Villa ganarse otra vez una oportunidad en una temporada en la que no han sido precisamente muchas las que ha gozado el asturiano.

En definitiva, un clásico devaluado en Liga pero revitalizador para Europa. Y de Europa depende que Madrid y Barça vuelvan a verse esta temporada. Si ambos superan los octavos se abre una ventana a que se vean las caras en la máxima competición continetal. De lo contrario hoy será su último envite de la presente campaña.