El Zamora afronta hoy el último de sus duelos amistosos de pretemporada en casa de un Cristo Atlético dispuesto a demostrar que puede dar el salto a la categoría en la que se hayan los rojiblancos, que encaran la cita con la necesidad de realizar los ajustes definitivos a su juego antes del inicio del campeonato liguero.

La época de las probaturas, esa en la que todos los equipos se constituyen como unidad y los diferentes engranajes que lo forman se ajustan al diseño del entrenador, llega a su fín. Aguirre, ingeniero de la maquinaria rojiblanca, tiene ante si la última de las oportunidades para encontrar el lugar de cada pieza, su función y el tiempo para cada uno de sus movimientos. Ya no habrá más margen de error.

Por ello, el técnico asturiano ha mostrado en las sesiones de esta semana una atención especial por el detalle. Intenta que todos los jugadores se desplacen por el campo y ejecuten sus tareas con la precisión de un reloj suizo, para que el trabajo de cada entrenamiento no desentone con la idea concebida para el bloque de esta campaña.

Sin embargo, el último ensayo que se llevará hoy a cabo en «La Balastera» (19.00 horas) no permitirá comprobar el máximo nivel que pueden ofrecer los rojiblancos.

Y es que, el Zamora llega a esta cita con varias bajas en su formación, así como con las energías un tanto mermadas a consecuencia de las semanas previas de entrenamiento.

Aguirre no podrá contar para el encuentro en tierras palentinas con tres hombres de gran relevancia dentro del grupo. Por una parte, tanto Manu Arias como Jacobo Trigo están lesionados, mientras que Sergio García atraviesa por diferentes molestias que podrían impedir su concurso ante el Cristo Atlético.

El central y segundo capitán del cuadro zamorano continúa sin poder entrenarse al mismo ritmo que sus compañeros. La talalgia que sufre le ha mantenido en el «dique seco» desde hace casi veinte días y el cuerpo técnico quiere que su recuperación sea completa antes de integrarse con el resto del grupo, para evitar posibles recaídas durante el curso.

La baja de Manu Arias es una de las que más preocupan, como dejaron entrever los ejercicios de la sesión de ayer en el Ruta de la Plata, en la que Aguirre utilizó diferentes variables en la línea defensiva. Entre ellas, situar a Edu Payá como central.

Otra lesión de relevancia es la que sufre el centrocampista Jacobo Trigo, cuyos problemas en el pubis le han originado fuertes molestias en los músculos adyacentes.

El gallego podría no llegar a tiempo al estreno liguero pese a que el pronóstico de su lesión aún no está definido, ya que está siendo sometido a diferentes pruebas durante estos días. Sin embargo, parece que en esta posición Aguirre cuenta con más alternativas y la ausencia de Jacobo, aunque importante, se notaría menos.

Estas dos lesiones han puesto sobre aviso al técnico y, pensando en el inicio liguero, Aguirre no contará hoy con Sergio García. El interior, que sufre una sobrecarga en los abductores, no saltará al césped en «La Balastera», en donde la máxima preocupación del cuerpo técnico rojiblanco será no acumular más bajas dada la corta longitud de la plantilla.

De hecho, y pese a que el Zamora no pueda encarar el choque con su máximo potencial, las ausencias han provocado que el envite ante el Cristo Atlético parezca una simulación casi perfecta de lo que podría ser un duelo liguero de esta campaña.

El cuadro zamorano no contará con un amplio banquillo en esta ocasión, por lo que el reparto de minutos se parecerá más al de un partido oficial, probándose así el grupo en una situación de dificultad, tanto por las bajas acumuladas como por enfrentarse a un duro rival lejos del Ruta de la Plata.

El Cristo Atlético es uno de los conjuntos que intentarán ascender a Segunda B este año. Solicitó una plaza en la categoría de bronce tras el descenso del Palencia y, aunque no dio el salto de categoría, no ha desistido en su empeño. Ha conformado una plantilla completa y de cierta calidad que exigirá a los rojiblancos demostrar su progresión desde el inicio de pretemporada en un campo siempre inhóspito para ellos.

Así pues, a siete días del estreno oficial de la máquina rojiblanca, hoy se enfrenta a una cita vital para su futuro funcionamiento. Una ocasión para pulir los últimos detalles y dotar al engranaje de la máxima exactitud posible. Un último ensayo que puede ofrecer al aficionado la medida real de este Zamora.