En las últimas veintiuna temporadas el Zamora Club de Fútbol ha vivido todo tipo de arranques ligueros y hasta la sexta jornada en la que el equipo se encuentra en la actualidad, los rojiblancos han llegado a estar tanto en el liderato como en el «farolillo rojo».

Hasta en tres ocasiones el Zamora ha mirado al resto de equipos desde lo más alto de la clasificación cuando se llevaban disputados seis encuentros. La primera de ellas fue en la temporada 1990-91 con el asturiano José Antonio Fernández como técnico; en aquel entonces los zamoranos militaban en la Tercera División como también lo hacían en la Liga 92-93 en la que con Luis Alfredo Puente en el banquillo eran líderes.

Tuvieron que pasar quince campañas para volver a ver al Zamora de líder en la jornada 6; ello ocurrió en la Liga 2008-09 con Miguel Ángel Álvarez Tomé en el banquillo. Aquel equipo acabó jugando la fase de ascenso a Segunda División.

Aunque no era líder en aquella ocasión, en la temporada 1998-99 y con Carlos Tornadijo como entrenador, el Zamora había sumado la friolera de 14 de los 18 puntos que estuvieron en juego lo que permitía a los rojiblancos situarse en la segunda posición. Fue la campaña en la que se consiguió el último ascenso a Segunda División B, categoría que el club conserva desde aquel entonces para completar doce años de forma consecutiva en la División de Bronce del fútbol español en la que ha llegado a jugar hasta cinco fases de ascenso a Segunda División, en dos de las cuales (Castellón y Rayo Vallecano) se quedó a un paso de conseguir dar el salto de categoría.

Con José Ramón Corchado y con Baltasar Sánchez Martín «Balta» como técnicos, el Zamora también disfrutó de dos arranques ligueros bastante positivos. Con el de Torrijos el equipo estaba en la cuarta posición con 10 puntos y acabó jugando la fase de ascenso ante Algeciras, Athletic B y Burgos, y con el salmantino hubo una trayectoria parecida en la Liga para acabar cayendo en tierras castellonenses.

Hasta aquí lo más positivo. Lo más negativo se centra principalmente en las temporadas 91-92 y en la actual.

En la primera de ellas y con Luis Alfredo Puente en el banquillo, el Zamora estaba situado en la penúltima posición del Grupo VIII en la Tercera División después de haber cosechado un empate y cinco derrotas (cinco goles a favor y catorce en contra). Sin embargo, aquel equipo y con un excelente trabajo del técnico de Mieres llegó a jugar un «play-off» en el que el ascenso se le acabó escapando en el tiempo añadido del último partido en aquel ya famoso encuentro contra el entonces Celta Turista. Era una época en la que la victoria valía dos puntos y no los tres que pasó a valer en la campaña 95-96.

En la presente temporada el Zamora ha sumado sólo dos puntos y ello le tiene hundido en el último puesto. Los rojiblancos son el «farolillo rojo» tras dos empates y cuatro victorias (6 goles a favor y 12 en contra).

El técnico Íñigo Liceranzu no acaba de resolver el puzzle con las piezas que componen la plantilla a la que continúa dando vueltas para tratar de sacar el máximo rendimiento posible, un rendimiento del que todavía se encuentran muy lejos y al que se tendrán que empezar a aproximar a pasos agigantados para comenzar a ganar partidos y dar algún que otro salto en la clasificación para abandonar esos más que peligrosos últimos puestos del Grupo II de la Segunda B que en la pasada campaña amenazaron hasta la última jornada en la que se logró la permanencia.