19 de agosto de 2009
19.08.2009
Piragüismo

Zamora celebra el triunfo de Emilio Merchán


El campeón del mundo, su compañero Diego Cosgaya y Laura Pedruelo fueron recibidos por cientos de personas en la Plaza Mayor

19.08.2009 | 13:19
Emilio Merchán atiende a todos sus compañeros, amigos y conciudadanos en la Plaza Mayor de Zamora

Cuando hablamos entre nosotros, los zamoranos, solemos decir que nuestra ciudad y nuestra provincia aparece ninguna o pocas veces en el mapa de la actualidad. Es más, siempre tendemos a añadir que cuando somos el foco de atención no precisamente es por ser el lugar de ningún acontecimiento positivo. Por ello, no fue de extrañar que el acto de recibimiento a Emilio Merchán en la Plaza Mayor congregara a tantos zamoranos. Pocas veces se puede celebrar que un paisano es campeón del mundo.
Cuando ayer sonaban las sirenas y los claxon del séquito que acompañaban hasta el corazón de la ciudad al palista local, muchos se preguntaron el motivo de tal alboroto. Quizá, porque en la extensa carrera de éxitos que preceden a este nuevo título logrado por el regatista de ADZ Iberdrola Caja España, nunca se organizó ningún evento parecido.
Con 33 años ya en su haber, Merchán ha tenido una carrera llena de éxitos y salpicada por algún que otro fracaso. Un trayecto en el que ha mostrado una evolución constante hasta llegar a la cúspide de su vida deportiva el pasado sábado en Dartmouth, donde junto al palentino Diego Cosgaya conseguía con autoridad absoluta ser vencedor en la modalidad de 1.000 metros del K-2 en el Campeonato Mundial de Aguas Tranquilas.
Un último logro que no ha sorprendido a ningún zamorano que siga los pasos de Merchán, un apellido unido desde hace muchos años a una pala y una piragua.

El zamorano, que trabajó con ahínco en esto de remar más rápido que nadie, acumula títulos nacionales en varias disciplinas en sus vitrinas, destacando ya desde bastante joven entre los mejores.
Quizá una de sus etapas más brillantes dentro de las competiciones que se han desarrollado en España sea la que transcurre entre los años 2003 y 2006. En este breve periodo de tiempo, Emilio Merchán tuvo la ocasión de brillar con luz propia en una de las regatas más emblemáticas del territorio nacional: El descenso del Sella.
El palistas de ADZ-Iberdrola Caja España disputó la prueba asturiana en cuatro ocasiones y se alzó campeón en las mismas ediciones a bordo de un K-2 en el que le acompañaba el cántabro Julio Martínez Gómez. Un tándem temido por todos en Ribadesella. Aunque ya por entonces ya todos sabían que el zamorano era un enemigo terrible al que medirse sobre las aguas.

«No tengo palabras, es increíble»
Y no sólo por los galardones que Emilio Merchán había ido acumulando en el Sella o en otras competiciones de carácter nacional. El palista zamorano ya había dado muestras por aquel entonces de su gran potencial en grandes pruebas internacionales.
De hecho, un joven Merchán, con tan sólo veinte años de edad, se llevaba a casa un diploma olímpico tras destacar al «otro lado del charco». El regatista lograba en Atlanta un meritorio quinto puesto en su debut en unos Juegos Olímpicos. Un evento que, a la postre, le proporcionaría también varios de los momentos más amargos de su carrera deportiva. Como cuando se quedó a las puertas de la final en Sydney o vio volar el billete para acudir a Pekín.
Pero cada derrota sirvió a Emilio Merchán para aprender importantes lecciones y sentir la necesidad de continuar en busca de un último logro, como ser campeón del mundo. Así, el zamorano maduró como buen vino a bordo de su kayak, hasta llegar a ceñirse la triple corona que hoy ostenta.
Una marca que tuvo su primer paso en Tremolat (Francia), hace apenas tres años. Allí, el palista de ADZ Iberdola Caja España logró un bronce en el Campeonato del mundo de Maratón en K-1. El zamorano, que siempre acude a una prueba para ganarla, lograría su objetivo al año siguiente en Gyor (Hungría), siendo este su mayor logro hasta la semana pasada.
Fue un momento de gloria tras una mala época que Merchán repitió en Tyn Nad Vitavoy (República Checa), hace un año, tras conseguir revalidar su título en K-1. Aunque el sabor de aquella medalla fue agridulce, pues al zamorano le habría hecho más ilusión lograr el oro junto a su compañero Fernández Fiuza.
Socio que no pudo acompañarle en su última aventura, el Campeonato del Mundo de pista en Canadá, al que acudió con Diego Cosgaya. El palentino, que ya había remado con Merchán firmando incluso victorias en campeonatos nacionales, resultó ser el aliado ideal y el dúo arrasó en Darmouth. Una competición impecable, que supuso un nuevo oro al zamorano y un nuevo título del mundo que sitúa a este hombre en la cima de su disciplina. Como en lo más alto también se debió sentir ayer Emilio Merchán cuando regresó con su nueva presea.
La fiesta de recibimiento comenzó una hora antes de la llegada al campeón, cuando decenas de piragüistas de todos los clubes de la provincia y de la Escuela Municipal entraron desde Santa Clara a la Plaza Mayor formando un pasillo de palas esperando a los protagonistas. Poco a poco llegó el resto de zamoranos, incluyendo los compañeros de trabajo del homenajeado, el cuerpo de bomberos de Zamora.
Cerca de las diez de la noche hizo entrada la caravana del campeón. Tras recorrer Zamora, Emilio Merchán pudo ver como sus conciudadanos le acogían entre vítores y aplausos.
Junto al palista homenajeado llegaron también su «socio» en Canadá, Diego Cosgaya, y Laura Pedruelo, del Hotel Convento I, que también tuvo un destacado papel al entrar en la final de su prueba.
Una vez arribaron, los tres palistas se dirigieron al podio improvisado en la Plaza y la gente que formó el pasillo de bienvenida ocupó más de la mitad del recinto.
Rosa Valdeón, Juanjo Román y el resto de autoridades allí presentes recibieron al campeón y tuvieron unas palabras de elogio y le felicitaron por su gesta. Palabras a las que respondió Merchán dirigiéndose al público presente, dando las gracias por semejante acogida.
Tras visualizar de nuevo su carrera, la noche continuó deparando sorpresas al campeón y sus compañeros, quedando para el recuerdo «el manteo» al nuevo campeón y el inagotable aliento de su gente, de Zamora, ayer noche.

«No podía imaginar nada parecido a esto»
Un visiblemente emocionado Emilio Merchán tuvo ocasión ayer noche de dirigirse a Zamora y a toda la gente que le esperaba en la Plaza Mayor para agradecer su apoyo tanto en la celebración de su gesta en Canadá como en el día a día.
«No me imaginaba nada parecido» señaló el nuevo campeón del mundo, cansado tras las celebraciones en Dartmouth y el viaje hasta Zamora. «Llevo bastante horas sin dormir, desde que salimos de allí» comentó.
En cuanto a la reacción de la ciudad y la fiesta celebrada en su honor, Emilio Merchán se dirigió al público agradeciendo «que estéis aquí hoy compartiendo aquí este triunfo, que es lo más importante. Otras veces he traído decepciones, resultados un poco extraños, tampoco había podido culminar una cosa que tenía pendiente desde hace muchos años... Y yo creo que esta medalla, sin el hecho de poder compartirla no habría valido para nada. Esta noche me sabe incluso mucho mejor que la prueba»
Acerca de la carrera, el zamorano señaló: «Creímos en todo momento que íbamos a ganar. Nos preocupaba el viaje, pero no nos afectó y aprovechamos la oportunidad».

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