En pleno parón navideño no hay casi nadie en el estadio ´Los Salados´. El frío es intenso y parte de la línea de fondo mantiene una fina capa crujiente de la helada de anoche, que se suma a las de los días precedentes. Una veintena de hombres hace carrera continua. Siguen el perímetro del rectángulo de juego dando zancadas a buen ritmo para mantener las pulsaciones y olvidar los grados bajo cero. Esta tarde hay entrenamiento «para bajar un poco los turrones», como dice el míster, el vallisoletano Adolfo Redondo, que afronta esta temporada el reto de dirigir al CD Benavente para que regrese al grupo VIII de la Tercera División.

El grupo de corredores pasa ahora por la banda de tribuna, encabezado por un tipo talludo y con aspecto serio, tal vez por el negro riguroso de su equipamiento. Se trata de Gonzalo González Alvaredo, capitán y guardameta titular del conjunto benaventano, conocido como ´Flecha´ en el mundillo futbolístico y reconocido como uno de los jugadores federados en activo más veteranos de Castilla y León.

´Flecha´ cumplió ayer 40 años, edad que le permitiría ser el padre de muchos de los futbolistas de Regional de Aficionados, Tercera, Segunda B, Segunda y Primera División, y de no pocos de sus compañeros de fatigas.

El aspecto ominoso del futbolista, casi más parecido al de un árbitro por su indumentaria, se deshace de pronto, cuando desdibuja su cara de concentración para dirigir un guiño al respetable de la banda. En la siguiente vuelta se detiene. Las sensaciones en el seno del equipo son buenas, especialmente después de las dos últimas victorias por goleada abrumadora contra el Betis y el Laciana. «Pienso que estamos ahí, cumpliendo objetivos, en el segundo puesto de la clasificación, y dispuestos a luchar por conseguir en mayo el ascenso a Tercera, que para eso estamos trabajando», comenta con ese sonsonete propio de los futbolistas y la mirada fija en un punto en el espacio.

´Flecha´ (apelativo que le puso su ex compañero en el Zamora Iñaki Iguileor en alusión a su velocidad) no tiene pelos en la lengua pero mide las palabras, a sabiendas de que, en un mundo globalizado, las declaraciones más jugosas podrían dar un salto malicioso a cualquier instancia y traer cierta cola.

No oculta el placer que le procura el protagonismo de ser uno de los jugadores más veteranos de la región y blande con orgullo el número reciente de la revista oficial de la Federación de Fútbol de Castilla y León, en el que comparte una doble página honorífica con Avelino, portero de la SD Hullera, casi tan veterano como Gonzalo y retirado de la competición oficial la pasada campaña. «Es un verdadero privilegio llegar a esta edad y estar en condiciones de jugar al fútbol, que es lo que más me gusta. He trabajado y sigo haciéndolo para preparar cada partido porque es la única forma de que el cuerpo aguante y de entrar en las convocatorias. Además, he tenido la gran fortuna de no sufrir muchas lesiones», afirma. «Este año todos tenemos la motivación y la responsabilidad de volver a llevar al equipo a Tercera porque somos prácticamente los mismos que descendimos el año pasado y tenemos esa espina clavada», añade.

Gonzalo lleva varias campañas diciendo que en la siguiente se retira y ni sus compañeros ni los aficionados desaprovechan ocasión alguna de tomarle el pelo. «Yo siempre he dicho que seguiría jugando mientras tenga el nivel suficiente para defender la portería y mientras las piernicas (sic) me aguanten», indica. También le zahieren por aquello de la edad muchos jugadores, entrenadores y directivos de otros equipos y categorías y hasta los propios árbitros, que le dicen mientras lanzan la moneda al aire en algún campo de Castilla y León "pero ´Flecha´, ¿todavía andas por aquí?». De todas formas, Gonzalo recalca que «cada vez pesan más las horas lejos de mi mujer y mi hija, los desplazamientos y todos los domingos ocupados», así que cada campaña que resiste en la brecha se acerca de forma más inexorable el momento de la retirada.

Aunque ´Flecha´ se considera afortunado y está muy satisfecho por la trayectoria que el trabajo y el azar le han permitido tener, reconoce que hubo un momento en el que el camino pudo haber sido muy distinto.

Este zamorano de nacimiento y benaventano de adopción tuvo en 1985, con apenas dieciséis años, la oportunidad de jugar una temporada con el Real Valladolid en categoría juvenil, año que no podrá olvidar, no sólo por la experiencia que adquirió sino también por la sensación de haberlo desaprovechado. «Creo que pude haber trabajado y estudiado mucho más pero no me sacrifiqué y tiré por el camino más fácil. Quién sabe lo que habría pasado si llego a hacer mejor las cosas pero, a pesar de todo, aprendí mucho y he podido jugar cada domingo a un deporte que ha marcado mi vida muy positivamente», explica.

Gonzalo regresa a la sesión de entrenamiento y toma posición entre los palos para el partidillo. Dentro de unos días, el Benavente reanuda la liga, recibiendo al Béjar para intentar terminar la primera vuelta lo más cerca posible del líder, un Astorga que encabeza la tabla en solitario y que busca desde hace años el ascenso a Tercera División. Con puntos en juego, los gritos de Gonzalo colocando a sus compañeros, recriminando decisiones arbitrales o maldiciendo errores propios y ajenos forman desde hace mucho tiempo parte del espectáculo y del folclore deportivo de la provincia de Zamora.