Briançon (Francia).- El kazako Alexandre Vinokourov, del T-Mobile, se alzó como protagonista al ganar, por delante del colombiano Santiago Botero, la undécima etapa del Tour disputada entre Courchevel y Briançon, de 173 kilómetros, que incluyó el Galibier, el techo de la carrera con 2.645 metros, cuya cima también conquistó en la segunda jornada en los Alpes, que no alteró la general con Lance Armstrong siempre al frente.

Vinokurov, de 31 años, que llegó como firme candidato a discutir el reinado de Armstrong y el liderazgo de Ullrich en las filas alemanas, recuperó la voz, con una escapada lejana que hizo buena al imponerse al esprint al colombiano Santiago Botero (Phonak), con quien rodó los últimos 35 kms, después de coronar en solitario la legendaria cumbre del Galibier.

El vencedor de este año de la etapa del Mont Ventoux en la Dauphiné Liberé y de la Lieja Bastoña Lieja, entró en meta con un tiempo de 4h.47.38, junto a Botero, otro de los damnificados en el primer asalto alpino. El grupo de Armstrong, sin agobios, a 1.16, algo insignificante para el líder, que saldrá del primer sector montañoso con razones para pensar en el séptimo cielo.

Era su segunda victoria en el Tour. La primera fue en Gap, aquel día que cayó el español Beloki y Armstrong agarró el atajo por el prado para no ir al asfalto. Y la número 35 de su palmarés. En la Vuelta a España mojó en 2000 (Ciudad Rodrigo). La de ayer no fue un regalo del Discovery Channel, equipo que le pretende. «Pregúntenle a Lance», dijo.

Los españoles volvieron a vivir la cara amable con Valverde y Mancebo, siempre al lado del líder y dispuestos a pelear el podio.

Respecto a Roberto Heras e Iban Mayo, sin noticias. Se les ve subir los puertos con los esprinters, y eso es mala señal. El primero en la general es Valverde, quinto a 3.16. Armstrong manda con 38 segundos respecto al danés Rasmussen y 2.34 sobre el francés Moreau, segundo y tercero.

La etapa abrió con la noticia de la detención del italiano Dario Frigo (Fassa), en un caso que recuerda al de Rumsas en 2002. La mujer del corredor fue detenida el martes en la autopista de Albertville cuando iba camino de Courchevel. Llevaba 10 dosis de EPO. El siguiente paso de la policía francesa fue presentarse a las 7.30 de la mañana para detener al ciclista, que no tomó la salida.

Ya metidos en carrera, los corredores no tuvieron tiempo para comentar el hecho, ya que el pelotón había de lanzarse a un desenfrenado descenso desde Courchevel hasta el pie de La Madeleine, y además los ataques se producían a borbotones. Desde los primeros intentos de escapadas abundaron los nombres ilustres, como los españoles Roberto Heras, Oscar Sevilla y Paco Mancebo, Vinokourov y el noruego Hushovd, entre otros.

Los 25 kms. de La Madeleine ofrecieron el escenario para el abordaje del Phonak con el español Oscar Pereiro y Botero. Se apuntó Vinokourov, con ganas de olvidar su primera y nefasta jornada alpina, y también, aunque duró poco su aportación el también español Egoi Martínez, del Euskaltel.

Bien avenidos, el trío de cabeza coronó La Madeleine y más tarde el Telegraph, antesala del monstruo llamado Galibier, en cuyas rampas empezó la pelea. Vinokourov soltó a los dos compañeros del Phonak y decidió batirse en solitario en esas serpenteantes carreteras que están más cerca del cielo que de la tierra, en un vuelo alto que le llevaría hasta el techo del Tour, con sus 2.645 metros de altitud.

A 3 minutos rodaba una máquina llamada Discovery Channel, a un ritmo que quitaba las ganas de atacar a cualquiera. El español Chechu Rubiera ya se había quedado rezagado tras un relevo de 3 kms., junto a Mayo y Heras, pero su compatriota Triki Beltrán, George Hincapie y Popovych se bastaron para servir al líder, que marchaba tranquilo. En el grupo viajaban Mancebo, Valverde, el danés Rasmussen y el estadounidense Landis, dentro de un grupo de unos 20 corredores.

Vinokourov coronó el Galibier con Botero a 40 segundos, el infatigable Rasmussen, con su maillot de lunares de líder de la montaña, a 2.25 y el grupo de Armstrong a 2.41. El kazako se metió en el bolsillo 5.000 euros por el premio en memoria a Henri Desgrange, creador del Tour.

En el descenso, se formó el tándem "Vino"-Botero, con 40 kms. por delante. Una bajada "a saco", sin reservas, no apta para miedosos, por carreteras que no invitan a mirar al vacío, con dos rodadores de elite que difícilmente se iban a dejar alcanzar. Unos cuantos relevos, una diferencia cómoda en torno a los dos minutos y a preparar el esprint a dos, como un día antes Armstrong y Valverde.

Metidos en materia, Botero miraba de reojo a Vinokourov, éste impasible, esperando el momento, y a falta de 100 metros de la línea de meta, atacó el corredor del T-Mobile, herido en su orgullo por la debacle de la víspera.

Un latigazo demoledor que no tuvo respuesta del colombiano. Así salvó de momento los muebles el hombre señalado como jefe de la oposición en la línea de salida, el pasado 2 de julio, cuando Armstrong aún tenía rivales.

El Tour sale hoy de los Alpes con la disputa de la duodécima etapa entre Briançon y Digne les Bains, de 187 kms. de recorrido. Dos puertos de segunda categoría, uno de tercera y uno de cuarta convierten la jornada en un rompepiernas donde las aventuras encontrarán terreno abonado.