Fotografía
Spencer Tunick, fotógrafo: "Los gobiernos conservadores no quieren que la gente ande desnuda por ahí"
El artista realizará su intervención 'Gran Spectrum' este domingo 26 de julio en el casco histórico de Vegueta, dentro del festival Culture & Business Pride, en la que cualquier persona puede participar. Las inscripciones todavía están abiertas

El fotógrafo estadounidense Spencer Tunick esta semana en el Cabildo de Gran Canaria. / J. Pérez Curbelo
Martina Andrés
Spencer Tunick (Middletown, Nueva York, 1967) es un fotógrafo estadounidense conocido por sus instalaciones humanas: fotografías de grandes grupos de personas desnudas en espacios públicos, desde plazas urbanas hasta glaciares y desiertos. Comenzó a fotografiar cuerpos desnudos en las calles de Nueva York a principios de los años noventa. En 1994 convocó a 28 personas frente a la sede de la ONU en Manhattan, y aquella imagen grupal marcó el giro de su carrera: de la fotografía individual a la instalación y la performance. Desde entonces ha realizado más de setenta intervenciones de este tipo por todo el mundo, entre ellas la que reunió a 18.000 personas desnudas en Ciudad de México. Ahora visita Gran Canaria por segunda vez para presentar Gran Spectrum, su nuevo proyecto, que tendrá lugar en Vegueta.
Es su segunda vez en Gran Canaria, su cuarta en el Archipiélago. ¿Qué ha encontrado aquí, ya que ha sido invitado para hacer su proyecto, que sea diferente de otros territorios en los que ya ha estado?
En Tenerife recuerdo las playas de arena negra. Aquí no estoy seguro de si hay alguna, pero todavía no las he visto. Me encanta ese terreno, las playas negras. Cuando pasé tiempo en la Isla Grande de Hawái y en Maui, esas eran mis ubicaciones favoritas. Hay algo muy especial en ellas. Así que todavía no he tenido la oportunidad de visitar, aquí en Gran Canaria, unas playas negras, y espero poder ir a alguna. Las islas volcánicas son siempre únicas para mí, por la oscuridad de las rocas. Luego está la idea de que la figura humana en la naturaleza se enfrenta a esa oscuridad del terreno y de la tierra, algo visualmente muy emocionante.
Ha mencionado la forma humana y la naturaleza, pero antes dijo que Gran Spectrum tendrá lugar en Vegueta, que es una ubicación urbana. Eso es muy típico en su trabajo. ¿Por qué eligió Vegueta? ¿Y qué otras ubicaciones, si puede mencionarlas, formarán parte de Gran Spectrum?
Cuando estuve explorando la naturaleza, cuando llegué con mi equipo, en mi viaje de reconocimiento, fue difícil encontrar, por el paisaje volcánico, un lugar donde la gente pudiera sentirse cómoda. En la ciudad es más fácil: las calles están pavimentadas y los adoquines son piedras suaves. Las dunas, en cambio, son restrictivas, no dejan que la gente entre en ellas. Me hubiera gustado probar algo en una duna lateral, eso habría estado bien, pero ya vi allí miles, millones de huellas. Todo el mundo va a esas huellas. Así que pensé: ¿no podría dejar huellas sobre huellas? (risas). Pero nunca haría algo así en medio de un lugar virgen, porque mi intención con mi trabajo nunca es ensuciar la tierra. Eso es importante en la vida. Es importante no joder a la naturaleza. Por eso elegí una ubicación urbana. Hay cierta vitalidad en una ciudad isleña, una ciudad antigua es muy romántica, pero tiene su propio poder ligado a la historia, y los cuerpos que entran en ella pueden alzarse y reconfigurar ese significado. Al menos por un corto periodo de tiempo.
Dijo antes que espera reunir a unas 400 personas. ¿Tiene ya datos de la gente que se ha inscrito?
Espero que sean unas 400 o 450 personas. Eso depende de todos, en realidad. Hay que correr la voz: inscribirse en Gran Spectrum. Es como un sueño. Les encantará.
¿Qué cree que espera sentir la gente que se ha inscrito en Gran Spectrum cuando esté allí? ¿Cuáles cree que son sus expectativas?
La belleza de ver a gente desnuda pintada de colores es asombrosamente surrealista, algo fuera de este mundo, como si estuvieras en otro planeta, o como si fueras un pez en el océano, en un arrecife. Tendrán una reacción muy física de alegría, desde el punto de vista de todos los cuerpos. Una alegría mental. Y estarán haciendo arte conmigo. No vienen solo a observar: forman parte del arte. Los participantes son los artistas, en cierto modo. Y cuando vuelvan a casa, recibirán una fotografía después. Así que es agradable: tendrán algo que colgar en su pared. Algunos la pondrán en su habitación principal, otros en el baño...
Normalmente usted es el fotógrafo, está fuera de la acción, pero ¿alguna vez ha querido formar parte de una intervención como esta para sentir esa alegría que menciona?
No he posado en mis obras grupales, pero sí he estado desnudo en fotografías antes. Es una sensación muy fresca. Es como tener la piel de gallina de la felicidad. Es como beber café sin el café, un chute de cafeína física que te da el estar desnudo.
¿En qué momento de su carrera decidió que quería hacer estos proyectos de fotografía colectiva?
En 1994 tenía a mucha gente que quería posar uno a uno conmigo, solo esa persona y yo. Se puede ver algo de eso en mi página web, en la sección Individuals: mis primeras obras, en blanco y negro. Esa serie se llama America Zone. Eran unas cien personas y no podía fotografiarlas a todas individualmente, me habría llevado tres años hacer cada una. Así que las llamé a todas, para ponerlas juntas, terminar el trabajo, hacer que todos se sintieran contentos y hacerme feliz a mí mismo. Llamé a 100 personas y aparecieron 28 para mi primera obra grupal. Así fue como empezó. El máximo de personas que he reunido han sido 18.000, en Ciudad de México.
La palabra «comunidad» está muy presente en su trabajo. ¿Cree que su significado ha evolucionado con los años, ante la situación global actual?
Los gobiernos conservadores quieren controlar a la gente y, desde luego, no quieren que la gente ande desnuda por ahí. Creo que la idea de que los artistas hagan obras grupales, donde el arte protege realmente a los participantes, choca a veces con esos gobiernos conservadores que quieren controlar a la gente y su mente. Para mí, el cuerpo en el espacio público sigue representando la libertad.
Fuente: La Provincia - Diario de Las Palmas
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