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Entrevista

Miguel Ríos: "Yo no he recibido un puto duro que no sea por mi trabajo, por ir a cantar"

Miguel Ríos: rockero de facto y convicción, indómito, fundacional, incombustible, intergeneracional, rebelde e inconformista pese a la edad –81 años, sin restas ni remiendos-, y con muchas cosas que contar todavía en la garganta

Este miércoles, 25 de marzo, volverá a saludar a sus hijos del rock’n roll a todo pulmón, en la sala Mozart a partir de las 20.00 horas, dentro de la programación del Inverfest

Miguel Ríos actuará en el Auditorio de Zaragoza este miércoles 25 de marzo.

Miguel Ríos actuará en el Auditorio de Zaragoza este miércoles 25 de marzo. / Promosapiens

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Mari Luz Sánchez

Zaragoza

Dice tener razones de peso para seguir haciendo canciones. Cuéntenos.

Bueno, la verdad es que están expuestos en las canciones, hablan por sí mismos. La voluntad de escribir una canción cuando llevas tanto tiempo en este oficio es la necesidad de establecer un diálogo con la gente que te ha seguido. Yo tengo un grupo de seguidores que casi les pongo cara, que viene de muy antiguo y con nuevas incorporaciones, que van a todo y sé que les gusta mucho que yo siga contándoles la vida a través de mis ojos. Hago canciones por la necesidad misma de explicarme, por la necesidad de establecer un diálogo que sea positivo y que sea alentador, convertir a mis oyentes también en ciudadanos críticos.

Este último disco tiene mensajes muy directos sobre la migración, el ascenso del fascismo, el cambio climático

Fíjate que yo escribí una canción que se llamaba ‘En la frontera’, en el año 83. Aquella canción era más sobre la gente que migraba a los Estados Unidos. Y aquellos polvos trajeron estos lodos, en ese país que se está convirtiendo en un país de protofascistas. He sido un propagandista de la cultura americana y ahora me siento muy jodido, porque veo las cosas que están haciendo, que son terribles y denunciables; esta forma de matonismo planetario, para toda la humanidad, que está llevando Trump. También canté una canción de José María Guzmán, en el 74, ‘Desde mi ventana’, que habla de los desastres que vive la sociedad civil por el enriquecimiento de otras personas. Está claro que esto va de dinero. Como dijo Clinton: “Es el negocio (la economía), estúpido”.

También tiene una añoranza de otros tiempos. Ese verano del 73 de ‘Oro irlandés’.

Es una mirada retrospectiva, pero no nostálgica. Intento ponerle un freno a la nostalgia porque lo considero un sentimiento pernicioso, que anula un poco las esperanzas sobre lo que te queda por delante. Me aferro un poco más a la memoria, aunque hay canciones que tienen deje nostálgico, pero ya tengo mi vida muy encarrilada y tengo mucha memoria, entonces la verdad es que la ensoñación de lo pasado vuelve mucho en mi presente. Intento luchar contra ese tipo de situaciones porque tienen un hálito de testimonio, pero para vivir a diario es quedarte colgado de una parte que ya no volverá y, por supuesto, no tendría la magia de las primeras veces. A mí me gusta mucho el ‘Oro irlandés’, porque musicalmente tiene ese deje de canción de folclore irlandés, que si hubiéramos contado con una gaita sería sería un poco de los Chieftains.

"Lo que más me disturba es que, con toda la información que tenemos del machismo, que es algo pernicioso, sigan empeñados en negar la realidad"

Miguel Ríos

— Tour 'El último vals'

Y ‘Si pudiera parar el tiempo’. ¿En qué momento exacto le gustaría pararlo?

Ahora mismo, ya hacer marcha atrás es pedir demasiado. Por eso digo que lo primero haría es llenar mi corazón de rabia y juventud, es el verso que con el que termina la primera parte del estribillo. Ese es el momento que yo recuerdo más pletórico de mi vida, cuando hacía una vida que tenía mucho que ver con la rabia de la juventud en el sentido político del término. No comprendo cómo alguien de una edad joven se puede plegar a la negación de la historia. Lo que más me disturba es que, con toda la información que tenemos del machismo, que es algo pernicioso, sigan empeñados en negar la realidad. Yo, como he vivido el franquismo y he vivido el machismo en primera persona, porque mi educación fue machista, digo que la gente de mi generación deberíamos hacer una confesión, por ejemplo: “Buenas noches, soy Miguel Ríos y soy machista, pero quiero escapar de esta lacra”. Y así lo hago en los conciertos para presentar ‘No estás sola’, la escribí como una nana para mi hija, pero luego ha ido sirviéndome para las denuncias contra la violencia de género, como lo que pasó el otro día en Zaragoza. Cosas que no caben en la cabeza, por eso sigo escribiendo canciones y reeducándome.

Todos estos años en los escenarios le han dado para recorrer las carreteras de nuestro país los últimos 60 años. Décadas que han llenado muchas páginas de los libros de Historia. ¿Han cambiado mucho esas carreteras en este tiempo?

La metáfora de la carretera como evolución del ciudadano es curiosa, porque yo he visto una ‘primavera rosada’ cuando a raíz de la muerte de Franco empezamos a degustar otro tipo de vida. Fue un momento fulgurante en el que creíamos que todo había cambiado para siempre; nos estábamos empoderando de una situación en la que nosotros éramos los protagonistas y la calle era nuestra, no de Fraga. Pero desde Reagan y Thatcher, en especial desde la crisis de 2008, las derechas o el ultraliberalismo han tomado las riendas del estilo de vida de las personas, pasando de un mundo en el que lo importante era el ciudadano a otro donde importa el consumidor, un mundo de usar y tirar. Esto está viniendo porque hay un interés general de que el mundo cambie a una situación muy difícil de mejorar si la gente no toma en cuenta que el fascismo está volviendo… No sé si se podrá hacer un gobierno en Aragón sin que entren los fascistas en el gobierno.

"La cultura no es un una cuestión de chiringuitos, es una cuestión de evolución del ser humano y si no lo ves así es porque tienes un credo tiene que ver poco con esa evolución"

Miguel Ríos

— Tour 'El último vals'

Están negociando PP y Vox.

Pues entonces apaga y vámonos, porque la cultura es lo primero que piden. La cultura no es un una cuestión de chiringuitos, es una cuestión de evolución del ser humano y si no lo ves así es porque tienes un credo que tiene que ver poco con esa evolución. Nos sacan siempre como que somos subvencionados, pero yo no he recibido un puto duro, ni un puto de euro, que no sea por mi trabajo, por ir a cantar. Lo que sí he tenido algunos contratiempos porque sé que hay gente que no me quiere contratar por mi ideología... Me figuro, pero no me importa. Estoy terminando mi carrera y ahora me permito los lujos que me permití también de joven, como intentar ser indómito, que es una palabra muy bonita para referirse a la juventud.

Miguel Ríos en la despedida de uno de los conciertos de su última gira

Miguel Ríos en la despedida de uno de los conciertos de su última gira / Promosapiens

¿Este será ‘El último vals’?

Ese es el título de una canción de amor muy desesperada. La verdad es que yo no puedo despedirme más, porque ese comodín lo gasté en el 2010. Me despediré a la francesa, lo dejaremos en el aire porque no creo que tenga mucha cuerda más.

McCartney solo tiene un par de años más que usted y lleva como seis anunciando su regreso con ‘Got back’…

Vi a Paul McCartney la última vez que estuvo aquí y me dio muchísimo gusto que un tipo tuviera tanto amor por lo que hace, para tener que cuidarse como yo me cuido para ir a tocar a Zaragoza. O sea, eso puede ser amor o masoquismo, una de las dos cosas. Yo para tocar una o dos veces por semana tengo que hacer ejercicios físicos y vocales todos los días para no dejar que el viejo entre en la garganta. Cuando vi a Paul McCartney no solo no me desilusionó, sino que dije: “Pero este tío, ¡me cago en sus muertos!, es buenísimo”; entonces, yo persigo básicamente la misma cosa: que la gente se emocione, que les gusten las nuevas canciones, no desilusionar.

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Fuente: El Periódico de Aragón

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