"Aquí hay oro", el sentido halago de nuevos pobladores a su tierra de acogida, Sayago
La Mayuela organiza una mesa redonda con cuatro nuevos sayagueses establecidos en Bermillo, Piñuel y Muga
Julio Armada, Isabel García, Lisa Fenocchi y José Vicente López descubren en Sayago una tierra de oportunidades
"Esto es maravilloso, por favor valorad lo que tenéis, nosotros aquí hemos encontrado la felicidad"

Por la izquierda Julio Armada, Isabel González, Irene Gómez (moderadora), Lisa Fenocchi y José Vicente durante la mesa organizada por La Mayuela. | G. C.
"Aquí hay oro". Tres palabras dan sentido a la gratitud de esos "nuevos" sayagueses que, llevados por un vínculo familiar, han retornado al pueblo realizando el camino de vuelta que en muchos casos empujó a padres, madres o abuelos a buscar una oportunidad en lugares más prósperos. Así cuentan su historia cuatro pobladores establecidos en Bermillo, Piñuel y Muga.
"Aquí hay oro". Al alicantino José Vicente López le salió del alma el espontáneo agradecimiento a todo lo que le está dando Sayago desde que hace nueve años decidió establecerse con su mujer, Elena, primero en Torrefrades y ahora como unos vecinos más de Muga junto a sus dos hijos, ya sayagueses.
José Vicente era uno de los participantes en la mesa redonda "Me trajeron a Sayago" que, organizado por La Mayuela, reunió a cuatro "nuevos" pobladores; también al barcelonés Julio Armada que en 2005 llegó con Raquel, su mujer natural de Pasariegos a la que conoció en Barcelona donde ella trabajaba; a sus 28 años, la joven Lisa Fenocchi ha dejado Suiza hace dos meses para volver a Piñuel, el pueblo de su abuelo. E Isabel González, madrileña de nacimiento y abulense de corazón, desde hace cuatro años establecida en Bermillo, el pueblo de su marido, Luis, y un ejemplo de cómo una economista empleada en un multinacional puede teletrabajar desde la villa sayaguesa.
Teletrabajar "es posible"
Cuatro historias de retorno, de esperanza y gratitud, expresadas hasta la emoción, la literal emoción de quien se le saltan las lágrimas al sentir la "hospitalidad" de los sayagueses con sus nuevos vecinos. "Valoro mucho todo lo que me está ayudando la gente porque, aunque había estado otras veces en Sayago, llego de otro país, estoy perdida en muchas cosas y me siento muy apoyada" agradecía Lisa.
Trabajadora de la tienda de Asovino, en Bermillo, Lisa es un ejemplo visible de ese viaje de ida y vuelta, de abuelo y nieta hoy reencontrados tras un periplo vital bien distinto, el de quien buscó oportunidades a miles de kilómetros y quien hoy las quiere encontrar en el Sayago de su sangre materna. "Decidí venir porque siempre me ha gustado esta zona y quería estar cerca de mi pueblo; aproveché la oportunidad para empezar una nueva etapa" relató Lisa.
Hay otros viajes como el de Isabel, economista que diseña proyectos técnicos para licitaciones públicas en una multinacional. "Puedo teletrabajar sin problema, Internet funciona buen" enfatizó en el transcurso de una mesa redonda muy dinámica y participativa, para despejar dudas a quienes se plantean esta misma situación.
Emprendedores
Bermillo permite a Isabel disfrutar de sus aficiones: el deporte, el campo o su pasión por los animales sin el atropello de la gran ciudad donde "todo es muy complicado. Desde Bermillo me es más fácil ir al cine o al teatro" expresa quien conoce este pueblo "en todas las épocas del año y en todas sus versiones. Adoro el verano y disfruto mucho de las fiestas, de la piscina, del corral de mi casa y de los amigos que aquí he encontrado, pero me encanta venir en invierno, cuando casi no hay visitantes y la vida se vuelve más lenta… Aquí soy muy feliz".
Dedicado gran parte de su vida al mundo de las telecomunicaciones, Julio Armada descubrió en los años 90 otra gran pasión, la medicina tradicional china, la osteopatía y la kinesiología, a las que se dedica en exclusiva desde que se asentó en Bermillo en 2005.
"Realmente nosotros nos vinimos por mi hija. A Gemma siempre le ha gustado el pueblo, cuando veníamos a Pasariegos ya desde pequeñita decía, yo me voy a Sayago. Y aquí estamos todos". Gemma a su vez ha formado una familia con un sayagués, Marcelo, tienen dos hijos y, además de hacer sus pinitos con la literatura, se dedica con su padre a las terapias y medicina natural con un establecimiento en Bermillo.
Solidaridad
Dos familias en este viaje de vuelta a Sayago, donde Julio no ha encontrado más que "gratitud, solidaridad y ayuda entre los sayagueses". Nada más cercano que el incendio de Fermoselle donde vio "cómo la gente se fue a los pueblos a apagar el fuego" expresó sin poder contener la emoción.
El mismo sentimiento que destila José Vicente, emprendedor que abrió un taller de aluminio en Torrefrades y vive en Muga con su familia. "Lo primero que vi de Zamora fue el Duero, el puente, esas calles de piedra, me impresionó. Pero la llegada a Sayago me dejó sin palabras, le dije a Elena nos quedamos aquí" relataba el alicantino sobre un viaje, que fue definitivo, a la tierra de su mujer. "Esto es maravilloso, por favor valorad lo que tenéis, nosotros aquí hemos encontrado la felicidad" clamaba el nuevo sayagués arrancando el aplauso de la sala.
Debilidades
Lisa, Julio, Isabel y José Vicente encuentran en Sayago una tierra de oportunidades. ¿Debilidades? Claro que las hay. Carreteras "que dan pena algunas", falta de espacios de ocio para los niños y los jóvenes, una buena gestión de los fondos europeos que llegan a los pueblos, oportunidades de estudios para los jóvenes, precarios servicios públicos como las líneas de transporte entre pueblos.
Las intervenciones de un público muy activo ponían el acento en el "abandono" del medio rural por parte de las administraciones. "¿Cómo quieren que se queden los jóvenes si no tienen lugares de ocio ni manera de desplazarse a los pueblos más grandes donde lo pueden encontrar?". Desde otro punto de la sala una madre de adolescentes reflexionaba sobre la nula oferta educativa para jóvenes que quieran optar por la Formación Profesional o estudios vinculados al medio rural.
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