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Aliste

El Premio Memoria Escolar Rural reconoce el trabajo de una maestra sobre las directrices educativas del franquismo y de la transición

La ganadora ha sido la maestra charra María Luisa García Rodríguez

La alistana Jovita Álvarez del Río, premiada por su primer día en la escuela del desaparecido poblado del Salto de Castro

Para la Diputación de Zamora “preservar la memoria es también defender nuestra identidad colectiva para afrontar desafíos de presente y futuro”

El Ayuntamiento de Fonfría seguirá rescatando testimonios de maestros y alumnos como motor de arraigo, cohesión y desarrollo en los pueblos

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Chany Sebastián

Chany Sebastián

Ceadea de Aliste

El III Premio Memoria Escolar Rural puso el broche de oro a su edición 2026 en la Casa del Maestro & Museo Antonio Álvarez de Ceadea con la entrega del galardón a la ganadora, María Luisa García Rodríguez, de Salamanca, con su obra “Maestra, ¡Que te matas!”. Un trabajo en el que ofrece un análisis muy profundo sobre la implantación de las directrices educativas del franquismo y de la transición en las aulas rurales a través de una crónica honesta y conmovedora sobre la identidad del docente y los retos de una vocación transmitida de generación en generación.

Este año participaron 21 relatos, muy lejos de los 50 de la primera edición de 2024, y todos ellos han sido incluidos en un libro. No se trata de un premio literario, sino de relatos de vida, testimonios biográficos que reflejan por tercer año consecutivo las experiencias personales de maestros y alumnos de España y Portugal premiándose por parte del jurado la originalidad y la representatividad. Los tres premiados se llevaron respectivamente 1.000 euros el primero, 500 el segundo y 200 el tercero.

María Luisa García narra, en la obra ganadora, sus vivencias tras ser docente en las poblaciones de Lagunilla, Aldealengua, Cantalapiedra y Encinas de Arriba, en la provincia de Salamanca, al cumplirse en 2026 cincuenta años del inicio de su vida profesional en el ámbito educativo y como homenaje a su madre, también maestra, “persona excepcional y ejemplar” recordando que “la vida rural durante todo un curso académico me proporcionó enriquecedoras experiencias: aquel otoño recogí castañas y setas con la familia que me acogió en su casa”.

Una alistana, María José Curro, de Alcañices; se hizo con el segundo premio con la obra “Desde mi mirada”, en la que rescata de forma íntima y afectuosa los recuerdos de su niñez en la escuela de la Plaza del Reloj y rindiendo tributo a doña María, la maestra que guiaba sus primeros pasos en el mundo de la lectura: “En invierno, en los días más crudos, llevábamos una estufa para calentarnos los pies, consistente en un recipiente rectangular donde se depositaban las brasas incandescentes”.

El “Primer día en la escuela” de Jovita Álvarez del Río, hoy vecina de Ceadea, se hizo con el tercer premio, una historia peculiar que tenía lugar en un pueblo que hoy ya no existe, el Salto de Castro: “Teníamos que bajar un montón de escaleras desde casa y subir otras tantas hasta llegar a la escuela. La escolarización comenzaba a los seis años y se prolongaba hasta los doce. Los métodos educativos de entonces poco tienen que ver con los actuales, sin embargo, aprendimos, fuimos capaces de transmitir conocimientos y desarrollamos capacidades que nos ayudaron a defendernos en la vida. Muchos compañeros llegaron incluso a la Universidad”.

Las “Menciones Honoríficas” fueron para Antonio Casas Muga con “Yo he sido maestro de pueblo”, Carmen García Ramos con “Mi curso en Cional”, Carla Redondo Casas con “El legado educativo de las maestras en las Escuelas de Cagones” (León), María Joao Seixas con “A minha primeira escola”, Manuel Benito Ulloa Díez con “Eramos o reises del mundo” y Antonio de Jesís Fernandes do Vale con “A memoria em fragmentos da minha escola primaria”.

Desde la Diputación de Zamora, el presidente Javier Faúndez incide en que “creemos que la memoria constituye uno de los patrimonios más valiosos de la provincia que conserva las experiencias, los conocimientos, las tradiciones y los valores que han dado forma a nuestra identidad colectiva y que permiten comprender el presente para proyectar con mayor fortaleza el futuro. Apoyamos y seguiremos apoyando a la cultura y a nuestros pueblos”.

Para el diputado de Cultura, Víctor López de la Parte, “preservar la memoria es también defender nuestra identidad y una sociedad que conoce su historia, que honra a quienes contribuyeron a hacerla posible y que transmite ese legado a las nuevas generaciones, es una sociedad más libre, más fuerte y mejor preparada para afrontar los desafíos del presente y del futuro”.

Los alcaldes de Fonfría (Sergio López) y Ceadea (Martín del Río) se mostraban satisfechos y agradecidos a todos: “Lo que comenzó como un esfuerzo urgente por salvar este edificio y darle valor, se ha transformado hoy en un consolidado proyecto de conservación del patrimonio material e inmaterial, con una dimensión física y virtual articulada a través de la web del museo: laenciclopediaalvarez.com”.

Aseveran los dos alcaldes: “No concebimos el museo como un simple contenedor turístico, sino como un recurso vivo volcado en la comunidad, cuyo fin primordial es rescatar los testimonios auténticos de los maestros, maestras y alumnos que convirtieron la escuela pública rural en el motor fundamental de cohesión, arraigo y desarrollo de los pueblos”.

Domingo Turiel Mayor de Ceadea, que fue escolar en la posguerra, tuvo de maestro al hermano de Antonio Álvarez y cree que debería haber ido más a la escuela, pero había que ayudar en casa: “Las ovejas han sido la causa de más de una frustración en los niños de aquellos años de escasez y miseria. Me consta que más de una persona, ya mayor, ha lamentado profundamente que su padre se preocupara más de las ovejas que de su propio interés por los estudios. Los niños solían ser considerados como un criado al servicio de los padres”.

El acto ha estado presidido por Sergio López, alcalde del Ayuntamiento de Fonfría; Martín del Río, alcalde pedáneo de Ceadea; junto a la Universidad de Salamanca (Observatorio Social de la Facultad de Ciencias Sociales). También han participado Javier Faúndez y representantes de la Fundación Fomento Hispania y de la Fundación Caja Rural de Zamora. El folclorista Luis Antonio Pedraza se encargaba de poner la banda sonora a los actos.

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