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Tierra de Alba

San Mateo y el milagro en Villaflor: de 14 vecinos a más de 300 durante la semana de las fiestas

Seis jornadas de celebraciones que incluyeron desde dos verbenas con orquestas hasta cena popular y concurso de repostería

Desde 1994, el pueblo que perteneció a San Pedro de la Nave al otro lado del Esla, cuenta con templo propio dedicado a San Boal

Durante una semana el bar de las fiestas ha animado mucho un pueblo que durante el resto del año carece de él y tampoco tiene tienda

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Chany Sebastián

Chany Sebastián

Villaflor

Villaflor, localidad perteneciente al municipio de Muelas del Pan, ha vivido una intensa semana con la celebración de unas fiestas veraniegas de San Mateo, que han logrado el renacer de este pequeño pueblo que ha pasado de sus 14 vecinos residentes a superar los 300 gracias al regreso masivo de los emigrantes y sus descendientes a la tierra que les vio nacer.

Durante estos días el Villaflor ha contado con un bar de fiestas que dio mucha vida al pueblo y “gracias a él hemos podido contar con mucha gente, ya que la localidad durante el año no tiene ni bar ni tienda”, recuerdan desde la localidad. Además, los grandes protagonistas durante todas las fiestas han sido los niños. Los vecinos agradecen el esfuerzo del alcalde pedáneo, Fran Lorenzo, porque “cada año mejoramos los festejos y en gran medida es gracias a él”. Fran a su vez agradece la colaboración y participación de todos.

Un concurso de repostería y de tortillas de patatas preparadas por los propios vecinos y su degustación en armonía fue, como ya es costumbre, el encargado de poner el broche de oro a seis intensos días de festejos donde hubo alternativas y actividades para todos los gustos y edades gracias a un programa elaborado con esmero.

En el día grande tuvo lugar la misa solemne oficiada por don José Manuel donde niños, jóvenes y mayores veneraron a San Mateo. Comida en familia y luego sobremesa con la final del campeonato de tute que daba paso a un tardeo refrescante en un día de altas temperaturas con la deslizadera de agua para todos. El pueblo agasajó a los más pequeños con una sabrosa merienda mientras los mayores disfrutaban de su partido de fútbol en el Pabellón Cubierto “Francisco Añez” de Muelas del Pan.

En unos tiempos donde las verbenas populares con actuaciones en directo se han convertido en un auténtico lujo, Villaflor ha sido un ejemplo y ha tenido hasta tres veladas nocturnas, dos de ellas amenizadas por orquestas: Ángelus y Media Luna, además de una tercera con la disco móvil Última Fase donde los asistentes se lo pasaron en grande. La última y larga noche terminó con una degustación de chocolate caliente con bizcochos.

Seis jornadas festivas con actos muy interesantes, desde el homenaje a los jubilados en el moleño restaurante “Tomasita” del Centro de Turismo Rural “El Vedal” por cortesía del Ayuntamiento de Muelas del Pan, a la comedia “de Sorpresa en sorpresa“ con el grupo Fantasía. Hubo también cena popular en la plaza además de concursos de disfraces y juegos tradicionales, pero sobre todo muy buen ambiente.

Villaflor: el pueblo alistano que formó parte de San Pedro de la Nave

Villaflor es un los pueblos con más historia de la provincia de Zamora pues, pues estando ubicado en tierras alistanas, en la margen derecha del gran río Esla, históricamente a nivel religioso y administrativo siempre perteneció lo mismo que la vecina y desaparecida “La Pueblica”, al municipio y a la iglesia parroquia de San Pedro de la Nave, ahora asentada en El Campillo.

La construcción por parte de la Sociedad Hispano Portuguesa de Transportes Eléctricos “Santos de Duero” entre el 15 de mayo de 1929 y el 4 de febrero de 1935, marcó un antes y un después en la historia de Villaflor, ya que las aguas del embalse del Esla le dejaban completamente aislado de su pasado en Tierra del Pan donde incluso descansaban en paz sus fallecidos. La Pueblica corría peor suerte al ser sepultada por las aguas y sus vecinos obligados a convertirse en hijos pródigos construyendo para ellos Pueblica de Campean en Sayago.

En 1933, ante el inminente llenado del embalse y sus más que previsibles seguras consecuencias, el Obispado de Zamora decidió desvincular a Villaflor de la parroquia de San Pedro de la Nave y agregarla a la de “San Justo y Pastor” de Cerezal.

Villaflor nunca había tenido iglesia ni cementerio y todos los bautizos, comuniones, bodas y funerales tenían lugar al otro lado del río en la de San Pedro de la Nave. Tampoco había puente, con lo cual solo se podía cruzar con la “Barca de los Monjes Benitos” los cuales llegaron a cobrar incluso por cruzar el río a “trochomocho” andando en verano. Una práctica abusiva muy lejana a la de los principios de los primeros barqueros: San Julián y Santa Basilisa.

Ya con el embalse lleno y un mar artificial de agua en medio, Villaflor seguiría perteneciendo al Ayuntamiento de San Pedro de la Nave, cuya cabecera y consistorio habían sido sepultados por las aguas, por lo cual el día 19 de noviembre de 1938 el pueblo era agregado al ayuntamiento más próximo: el de Cerezal de Aliste al que también pertenecía Carbajosa de Alba. Una pertenencia que duraba hasta 1969, cuando Francisco Franco decidió disolver el municipio pasando Cerezal y Villaflor a Muelas de Pan y Carbajosa de Alba a Villalcampo.

Tras siglos de historia Villaflor estrenaba iglesia propia, dedicada a San Boal, en el año 2026 y financiada por el Ayuntamiento de Muelas del Pan.

Entre 1935 y junio de 1998 la Barca de Villaflor prestó su servicio para mantener la comunicación con Villanueva de los Corchos, siendo de este pueblo el primer barquero: el ti Damián. Su final llegaba con la construcción del puente sobre el recodo del embalse hacia río Malo y posteriormente un camino rural asfaltado dentro del Plaza de Ordenación de Explotaciones Sayago-Aliste.

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