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Pasos por el renacimiento de Otero de Sariegos, el despoblado zamorano que se resiste al olvido

Decenas de personas participan en la segunda marcha organizada por la Asociación de Amigos de Otero

Los caminantes recorren la antigua senda que discurre por la Salida Grande, ahora seca

El Ayuntamiento de Villafáfila solicita una nuevo programa mixto para seguir rehabilitando el pueblo

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El camino emprendido por vecinos y descendientes de Otero de Sariegos, con el apoyo del Ayuntamiento de Villafáfila, para inmortalizar la memoria del pueblo deshabitado, no tiene vuelta atrás. El pueblo vacío y abandonado durante años, desde que en los albores del siglo XXI se fueran sus últimos vecinos y entrara en un irrefrenable declive, asiste en los últimos tiempos a un lento pero decidido renacer de la mano de iniciativas como la Asociación de Amigos de Otero y ahora el impulso dado por un programa mixto de formación y empleo, con ocho alumnos y sus dos monitores que llevan a cabo trabajos de albañilería y revestimientos para mejorar las calles.

Una intervención que incluye la recuperación de la fuente y la rehabilitación del entorno de la iglesia de San Martín de Tours como han podido conocer «in situ» los participantes en la II Marcha Villafáfila-Otero, organizada por la Asociación Amigos de Otero, vistiendo sus identificativas camisetas amarillas.

Fotografía de familia de los participantes en la marcha

Fotografía de familia de los participantes en la marcha / Asociación de Amigos de Otero

Con 179 miembros en la actualidad, como confirma el tesorero Carlos Alonso, el objetivo pasa por mantener viva la memoria de este pueblo terracampino situado en el corazón de la Reserva de las Lagunas de Villafáfila y cuyo emplazamiento regala uno de los mejores puntos de observación de aves.

Quién sabe si a ese valor ornitológico se puede sumar en un futuro el desarrollo de un proyecto de observación astronómica gracias a las inigualables características del entorno, sin contaminación lumínica para observar el cielo nocturno y los astros, y con el excepcional horizonte que brinda el despoblado como constataron los cientos de profesionales y aficionados que eligieron este cielo para contemplar el eclipse el 12 de agosto.

Aunque, transcribiendo las palabras del alcalde de Villafáfila, Antonio Jesús Rodríguez, «vamos por partes», de momento el Ayuntamiento ya ha solicitado un nuevo programa (escuela taller) para continuar con la rehabilitación y adecentamiento del despoblado de cara a su reinvención en una suerte de museo al aire libre que permita interpretar, con ayuda de cartelería debidamente explicada, lo que fue Otero de Sariegos.

Ocaso

Un proyecto para inmortalizar la memoria de este pueblo que a mediados del siglo XX contaba con un centenar de habitantes y no pudo evitar el ocaso definitivo con el cambio de siglo.

En ese contexto se celebra también la segunda marcha desde Villafáfila; alrededor de dos kilómetros por el antiguo camino que discurría por la Salina Grande. El acto tuvo un momento de recuerdo a los difuntos con el responso en el cementerio, para compartir después una merienda de hermandad a los pies de la iglesia, el icono de Otero de Sariegos como única construcción que, a fuerza de pequeñas intervenciones y mimo, se mantiene erguida y solemne como el principal monumento que distingue a este despoblado que se resiste a perder su dignidad y su identidad. Y a caer en el olvido.

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