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Pasión taurina en Venialbo: El encierro de San Roquito reúne a numerosos caballistas y aficionados

Vecinos y visitantes disfrutan del festejo taurino celebrado en la pradera "El Arradal", durante el que se soltaron cuatro novillos que ofrecieron un buen juego

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“Nadie es forastero en Venialbo”. De esta forma, el alcalde de la localidad, Jesús Vara, ha definido el ambiente festivo que este lunes se ha respirado en Venialbo, durante el tradicional encierro de San Roquito que, por la elevada asistencia de caballistas y aficionados a los toros, se ha consolidado como “uno de los mejores de la comarca”.

Aunque el festejo taurino se desarrolló sin incidentes en la pradera “El Arradal”, su inicio, programado para las 10.30 horas, tuvo que posponerse después de que un joven sufriera una caída en una de las calles del pueblo y se golpeara en la barbilla.

Los profesionales sanitarios desplazados a la localidad con motivo del encierro taurino fueron los encargados de asistir al joven, que requirió varios puntos de sutura. Tras atender esta emergencia, el quirófano móvil regresó al entorno de la pradera, lo que permitió dar comienzo al festejo.

En los primeros compases del encierro se soltaron tres novillos que ofrecieron un buen juego y que contribuyeron a la diversión de los aficionados. Alrededor de medio centenar de caballistas disfrutaron del encierro en Venialbo, así como aficionados a los cortes, que desafiaron con sus quiebros a los astados, y numerosos vecinos y visitantes que, protegidos tras las talanqueras o desde el teso de las bodegas, siguieron de cerca el festejo.

Las elevadas temperaturas registradas este lunes propiciaron que en la recta final del encierro los tres novillos se refugiaran en el entorno de los bebederos habilitados en la pradera, lo que ralentizó el festejo. Para prolongar la diversión de los participantes se decidió soltar un cuarto novillo desde los corrales, que se unió a los tres novillos.

Por el calor y la prolongación del encierro con un cuarto novillo, finalmente se decidió que los astados no subieran a las calles del pueblo y, tras soltar seis cabestros, los animales regresaron en manada a los corrales.

Tras el festejo, animado con música interpretada por tres charangas, los vecinos de Venialbo hicieron gala de su hospitalidad y compartieron con los visitantes procedentes de distintos puntos de Zamora, Salamanca y Valladolid el tradicional almuerzo en la zona de las bodegas.

“Patatas de vendimia”, pinchos, empanadas, embutidos o limonada fueron algunos de los manjares con los que los vecinos agasajaron a los aficionados que recalaron en la localidad para disfrutar del encierro en su recorrido por las bodegas.

“El que viene repite”, asegura el alcalde, quien ha agradecido públicamente la implicación de los residentes en Venialbo a la hora de realzar unas fiestas que contribuyen a poner en valor todos los atractivos del pueblo. Las fiestas patronales de la localidad serán clausuradas este martes 18 de agosto con un encierro de carretones para los más pequeños.

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