Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

Rafael Sánchez Olea, director general de Cobadu: "Somos los mayores fabricantes de pienso en España y Europa en una sola planta"

"Nuestra capacidad de almacenamiento está por encima de 600 millones de kilos; creo que solo nos puede superar el puerto de Tarragona"

"Soy veterinario por mi madre; a ella le debo mi forma de ser, mi ética, mi moral, mi forma de trabajar y de ver la vida"

"¿Retirarme?, mientras me guste lo que hago y vea que puedo aportar cosas voy a seguir, y que la salud me acompañe"

Rafael Sánchez Olea en la pasarela que cruza la carretera y comunica las instalaciones centrales de Cobadu. | LUCAS ANTA

Rafael Sánchez Olea en la pasarela que cruza la carretera y comunica las instalaciones centrales de Cobadu. | LUCAS ANTA

¿Ya nos sigues?Márcanos como medio preferente
Añádenos en Google
Moraleja del Vino

Rafael Sánchez Olea (Valladolid, 1950) es veterinario de formación (trabajó los primeros años como funcionario), agricultor y ganadero por vocación y tradición familiar, y alma mater de Cobadu (Cooperativa Bajo Duero), donde lleva desde su creación en 1979 y hoy es uno de los complejos agrícolas más importantes de Europa. El actual director general es el socio número 56 de los 318 fundadores de una cooperativa que hoy es referencia nacional e internacional en el sector. Es la primera empresa de Zamora, primera cooperativa de Castilla y León, la segunda cooperativa de primer grado de España, la primera por colectivo de socios y la primera que ha centralizado toda la producción en un punto sin la necesidad de hacer transferencias de unas plantas a otras. Hoy Cobadu es un referente europeo en el almacenamiento de materias primas, con capacidad para más de 600 millones de kilos.

Aunque nació en Valladolid sus orígenes están ligados a la comarca de La Guareña.

Sí, nací en Valladolid y cursé los estudios de Bachiller en los Maristas. Mi madre era de Castrillo de la Guareña y tenía una explotación agrícola y ganadera de ovejas de leche, con la cual sigo yo. Las ovejas llevan en mi casa más de doscientos años, desde mi abuela materna.

Con esta vinculación a la ganadería de ovino parece lógico que se hiciera veterinario.

Soy veterinario por mi madre, a ella le debo mi forma de ser, mi ética, mi moral, mi forma de trabajar y de ver la vida. Mi vida profesional siempre la he desempeñado en Zamora, desde que empecé como funcionario del año 77 al 90, primero en Villamor de los Escuderos y luego en San Miguel de la Ribera y Argujillo. En 1981 empecé a prestar servicios a la cooperativa, cuando entré como director general, hasta hoy.

Rafael Sánchez Olea durante la entrevista

Rafael Sánchez Olea durante la entrevista / Lucas Anta

¿Por qué surgió la necesidad de crear la cooperativa entre esos hombres de campo de La Guareña y la Tierra del Vino?

A finales de los años 70 y principios de los 80 la estructura de propiedad de los agricultores y ganaderos de Zamora era muy pequeña. Se hacía necesaria una cooperativa que comercializara y abasteciera los suministros que requería. Por otro lado, en aquella época había menos información; sin redes sociales, ni WhatsApp, ni lonjas en cierto modo los operadores del mercado abusaban de las comercializaciones. Entonces el Servicio de Extensión Agraria, que ayudó mucho al campo con buenos profesionales, bien formados y con mucha credibilidad en el mundo agrícola-ganadero, contaba con agentes muy válidos en Fuentesaúco (La Guareña) y Moraleja del Vino, coordinados por Víctor Torres, un hombre que ayudó mucho y aportó un acertado criterio en ese momento.

En qué sentido.

En muchos, empezando por la ubicación de la cooperativa. Los socios de la comarca de La Guareña, que éramos mayoría, queríamos que la fábrica se hiciera en Fuentesaúco. Pero Víctor Torres, con buen criterio, propuso la ubicación en la que nos encontramos, que es muy idónea porque no estamos en un polígono industrial, nos ha permitido crecer desde una pequeña parcela de 4 hectáreas en la que empezamos hasta juntar las más de 50 actuales. Nos situamos en zona de regadío, con materias primas; no estamos cerca de ninguna población que te impida el crecimiento y el funcionamiento sin molestar. Y además muy cerca de la gran vía de comunicación que es la Ruta de la Plata. Con lo cual, dentro de las características de Cobadu yo destacaría este punto idóneo y bien comunicado que nos ha permitido crecer.

La ubicación de Cobadu es un acierto, cerca de la Ruta de la Plata y nos ha permitido crecer desde las 4 hectáreas iniciales hasta las 50 de ahora

El sector agropecuario de hace cuarenta años con el que nació Cobadu era muy diferente al actual.

Efectivamente ha cambiado mucho. Yo creo que ahora seríamos incapaces de constituir la cooperativa porque las circunstancias han cambiado. No existe el Servicio de Extensión Agraria que tenía mucha credibilidad, tampoco existen las necesidades que había en aquel momento porque hoy día todo el mundo tiene una dimensión, hay más información. Y también ha aparecido un sistema que antes no existía como es el de las integraciones, que abarca a casi todas las especies, el porcino de capa blanca, los pollos y gallinas, conejos, los terneros integrados o con acuerdo de comercialización. Lo único que está libre es el ovino lechero y el vacuno lechero. Precisamente por esto va a menos.

Rafael Sánchez Olea desde la sala donde se controla la actividad de la fábrica

Rafael Sánchez Olea desde la sala donde se controla la actividad de la fábrica / Lucas Anta

¿Qué aporta la integración?

Aporta un cierto equilibrio en precios y por tanto, ingresos previsibles. Con lo cual ahora, precisamente porque las circunstancias han cambiado, sería difícil hacer lo que creamos hace 45 años.

Pero hoy sería difícil salir adelante sin estar organizados o en cooperativa, no parece un momento propicio para ir por libre.

El problema es que las cooperativas quizás no hemos sabido comunicar bien lo que estamos haciendo. De Cobadu se benefician los socios, pero también somos referencia para los que no son socios. Por ejemplo, una cosecha espléndida como el año pasado podría haber tenido sus dificultades sin la estructura de Cobadu, capaz de almacenar más de 600 millones de kilos cuando Zamora recolecta algo más de setecientos en una buena cosecha y este año 460. Eso la gente lo desconoce porque quizás no lo sabemos explicar. También somos referencia de producciones y en cuanto a precios. No solo recogemos y vendemos la cosecha, vendemos gasóleo, fertilizantes, productos fitosanitarios, semillas; un abanico muy amplio de productos y servicios en ganadería y agricultura.

Comenzamos fabricando ocho millones de kilos de pienso y ahora eso lo hacemos en dos días

¿Usted se imaginaba cuando empezó que iba a llegar a donde ha llegado Cobadu, a ser una cooperativa de referencia nacional?

Eso es impensable porque arrancamos con cinco operarios y además sin ninguna cualificación, ni yo mismo porque venía de ser funcionario. Desconocía cómo poner en marcha una cooperativa o gestionarla y desde luego carecía de los conocimientos de fabricación de piensos, la actividad con la que comenzamos. El primer año de Cobadu fabricamos ocho millones de kilos de pienso, que eso lo hacemos hoy en dos días. Dimos el salto inicial de ocho millones de kilos a los más de 700 millones que producimos ahora anualmente. Somos los mayores fabricantes de pienso compuesto de España y Europa en un punto. Porque hay empresas que tienen repartidas las fábricas y nos pueden superar, pero en un solo punto, desde estas instalaciones centrales en las que nos encontramos, somos los mayores fabricantes. Y también en un punto somos los mayores gestores de materias primas y de capacidad de almacenamiento. Creo que nos puede superar solo el puerto de Tarragona en cuando a capacidad de almacenamiento. Nuestra capacidad de recepción es tremenda, pues en la cinta podemos almacenar de 6 a 7 millones de kilos cada día.

La estructura se extiende principalmente por las provincias de Zamora y Salamanca.

Sí, es una estructura muy potente con 15 puntos. La actividad en Zamora se está reforzando mucho, estamos en Fuentesaúco, Toro, Manganeses de la Lampreana, Castroverde de Campos, Navianos de Valverde, San Cristóbal de Entreviñas. Áreas muy potentes con toda clase de servicios. A mayores contamos con 11.500 socios directos, más otras 30 cooperativas socias y más de cuatro mil socios indirectos, con lo cual podemos llegar a más de 15.000 personas. Cobadu concentra el mayor colectivo que hay en España de una cooperativa de primer grado. También tenemos 1.500 clientes en Portugal y dos clientes importantes en las Islas Azores, no hemos extendido por Extremadura, zona centro y también hacia Asturias.

Cobadu concentra el mayor colectivo que hay en España de una cooperativa de primer grado, con más de 15.000 personas

¿En generación de empleo, esos 5 operarios con los que comenzaron en que se han transformado?

Hoy somos 380 empleados directos más los indirectos: transportistas, comerciales, integraciones que hemos constituido con nuestros socios. Con lo cual no solo ya vendemos el pienso, abono o gasóleo sino que también compramos las comercializaciones o comercializamos las producciones de nuestros ganaderos, con terneros, leche, corderos y cerdo.

Rafael Sánchez Olea muestra la fotografía de Cobadu en sus inicios

Rafael Sánchez Olea muestra la fotografía de Cobadu en sus inicios / Lucas Anta

¿Zamora es consciente de la envergadura de esta cooperativa, de que estamos ante la primera empresa de la provincia?

Pienso que sí. Fui presidente fundador de Urcacyl (Unión Regional de Cooperativas de Castilla y León) del año 87 al 98, con lo cual conozco bien el cooperativismo de Castilla y León, y Zamora ha sido la provincia más cooperativista de toda la comunidad. Creo que por dos razones; primero por estructura de la propiedad, con ganaderos y agricultores pequeños. En los años 80 vendíamos 1.200.000 lechones entre cooperativas y pequeñas granjas de porcino, eso ha desaparecido todo. Había vacas de leche en todos los pueblos, ovejas y también ha desaparecido todo. Ese sustrato es lo que daba sentido a la cooperativa, por eso hemos tenido que hacer frente a desafíos y asumir decisiones de calado como la integración de cuatro cooperativas de porcino en el año 1996 debido a la situación complicada que atravesaban.

¿Cuál es la clave de ese progresivo aumento de socios?

La cercanía es muy importante en una cooperativa. Yo he ido a todas las juntas preparatorias y hacemos un esfuerzo tremendo desplazando en autobuses a gente de las distintas comarcas y pueblos para que vengan a conocer estas instalaciones centrales. Porque a veces se piensa que esto ha caído del cielo, pero lo que hoy es Cobadu ha supuesto un esfuerzo tremendo. Hay que darse cuenta de que los socios fundadores aportamos una cantidad importante de dinero y avalamos personalmente las deudas, que eran muy cuantiosas; es bueno que esto lo sepan los socios y la gente joven que se incorpora.

¿Cómo entiende la pujanza de Cobadu con la situación que vive el sector, especialmente sin relevo generacional?

Pues estoy convencido de que cumplimos varias misiones, pero una fundamental es el dinamismo que aportamos a las explotaciones y al territorio de Zamora y Salamanca donde principalmente actuamos. Y por otro lado, los rendimientos económicos de nuestros socios serían imposibles de mantener si no estuviera la cooperativa. Porque, además de recoger todo el cereal que nos ofrecen los socios, cebada, trigo, maíz, girasol, maíz, alfalfa, paja, comercializamos la leche, el gasóleo. Y damos una serie de servicios a los socios como los veterinarios, productos, nutrición a unos precios razonables y calidades contrastadas.

Seguimos con iniciativas y manteniendo un ritmo de inversión entre diez y doce millones en los últimos diez años

Sin embargo, la agricultura y la ganadería se enfrentan, insisto, a desafíos importantes como falta de relevo y el abandono de los pueblos.

Y frente a eso nosotros seguimos con iniciativas y manteniendo un ritmo de inversión muy importante, entre diez y doce millones en los últimos diez años, y el año pasado casi 15 millones de euros. Eso se tiene que notar en las actividades que trasladamos a la cooperativa y a los socios. Si eso no se hiciera, pues por ejemplo en un año como el pasado no hay estructura en Zamora ni en los almacenes para recoger la magnífica cosecha. Habría una oferta y poca capacidad de recoger y eso sería muy perjudicial para los agricultores y para los ganaderos. En ese sentido estamos colaborando con todo el mundo rural para que se mantengan las personas y la actividad. La mejor forma de mantener a las personas en los pueblos, de que haya renovación y se incorporen jóvenes es que haya rentabilidades en las explotaciones, sino la gente no se queda.

Vemos sectores especialmente críticos como el ovino, tan pujante hace años en Zamora.

El ovino me preocupa especialmente pues, aparte de la esclavitud por la dedicación que requiere la explotación, es un sector con escasos rendimientos económicos y eso se traduce en una disposición de pocos medios y en la gente que se jubila no tiene a quién dejarla la explotación, nadie la quiere.

Nuestra intención es sacar adelante el proyecto del matadero en Fuentesaúco, pero nos tienen que dar facilidades, sino es inviable

Y además se van perdiendo censos y producciones.

Está muy claro. En el año 86, cuando entramos en el mercado común, teníamos 24 millones de cabezas entre carne y leche y se nos decía que el sector de más futuro era el ovino. Hoy tenemos la mitad y seguimos perdiendo.

Con este escenario tan cambiante, un sector condicionado por un mercado globalizado y libre, cómo observa usted el futuro de la cooperativa.

Cobadu se ha ido adaptando. Aparte de lo que hemos comentado anteriormente de la producción y servicios, no ha habido excesivas renovaciones en el Consejo Rector y en la parte ejecutiva. Eso es importante. Y también destacaría la adaptación a nuestro medio ambiente. Es decir, que comenzamos con la única actividad de fabricar piensos y en el año 1985, motivado por la entrada de muchos agricultores, empezó la comercialización de cereal, después los zoosanitarios. En el año 91 hicimos la primera planta de mezclado de forrajes para el ovino, después hemos hecho una segunda planta mejorada. Con lo cual pasamos del porcino al ovino y después al vacuno. Ahora también tenemos una fuerte implantación con la avicultura, para lo cual hemos pactado con empresas integradoras porque nuestros socios no tienen pollos directamente. Es decir, nos hemos ido adaptando a medida que ha ido evolucionando nuestro entorno sobre todo del punto de vista de ganadería. Y así seguiremos.

Rafael Sánchez Olea desde la torre de Cobadu con las espectaculares vistas a la Tierra del Vino

Rafael Sánchez Olea desde la torre de Cobadu con las espectaculares vistas a la Tierra del Vino / Lucas Anta

Entre los proyectos a la vista hay uno muy ambicioso que parece que no acaba de arrancar como es el matadero de Fuentesaúco, ¿cuándo será una realidad?

Dependerá de los permisos, las licencias y también de las ayudas con las que contamos porque la actividad del matadero de vacuno en sí es de dudosa rentabilidad, con lo cual tenemos que mirar muy bien las cosas. Se levantaría sobre un terreno de 50 hectáreas que abarca dos términos, Fuentesaúco y de Villaescusa, y en ese sentido las inversiones vienen condicionadas desde el punto de vista urbanístico. Estamos intentando armonizar todo esto con un proyecto regional que nos facilite las construcciones y no depender de las normas de cada Ayuntamiento. Nuestra intención es hacerlo si nos dan facilidades, sino es inviable.

Vale más colaborar que competir, porque competir es malo hasta para la salud

Ya para terminar a nivel personal es inevitable identificar a Cobadu con la figura de Rafael Sánchez Olea y por esa proyección que ha dado a la cooperativa está recibiendo numerosos reconocimientos, ¿a punto de cumplir 76 años se ha planteado la retirada?

He de precisar que la cooperativa no es Rafael Sánchez Olea; es Rafael Sánchez Olea y demás… puntos suspensivos . Yo he tenido la suerte de estar con un presidente, Florentino Mangas, durante casi cuarenta años que dejó la responsabilidad por razones de edad, pero era tal el grado de consenso que su sucesor y los demás cargos fueron elegidos por unanimidad. Tenemos una estructura potente, empezando por el Consejo Rector presidido por Leoncio Viejo, con la gran suerte de que nos han dejado trabajar. Y ahora nos hemos estructurado en varios comités, cada uno asumiendo sus funciones. Yo habría hecho mal mi gestión si no hubiera previsto que todo tenía fecha de caducidad, aunque a mí todavía no me ha llegado. Estoy encantado de ser una persona responsable y sobre todo muy trabajadora, me he dedicado en cuerpo y alma a Cobadu. Y por otro lado pienso, a nivel personal, que mientras me guste lo que estoy haciendo y vea que puedo aportar cosas, voy a seguir. Y además creo firmemente que si me mantengo en activo estoy mejor psíquica y físicamente.

Entonces hay director general para rato.

Esto depende de la salud. He tenido goteras, pero las goteras se retejan. Y entre las muchas reflexiones que he transmitido a los socios me quedo con una: vale más colaborar que competir, porque competir es malo hasta para la salud.

Suscríbete para seguir leyendo

Tracking Pixel Contents