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El “Jardín de Aliste” venera a su patrona en el día grande de sus fiestas patronales

El obispo de Zamora, Fernando Valera, preside la misa oficiada en la iglesia parroquial en honor de Nuestra Señora la Virgen de la Asunción

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Chany Sebastián

Chany Sebastián

Riomanzanas, localidad alistana perteneciente al municipio de Figueruela de Arriba y fronteriza con la aldea de Guadramil en Portugal, conocida a nivel popular por su belleza natural como el “Jardín de Aliste”, ha vivido este sábado su jornada más importante del año, con la celebración del día grande de las fiestas patronales en honor a Nuestra Señora la Virgen de la Asunción.

En unos tiempos en los que muchos invitan a calibrar los festejos por el número de tráilers que lleva la orquesta contratada, hay pueblos, los más pequeños como Riomanzanas, en los que sigue prevaleciendo la calidad frente a la calidad, trabajando duro y, para con medios económicos limitados, programar hasta una semana grande. Un pueblo con 36 vecinos, de los que 20 son hombres y 16 mujeres, que en estos días ha llegado a rondar los 200 residentes.

La primera curiosidad llegaba el día 8 de agosto donde sonaron las campanas y los vecinos, todos a una, se reunieron en “Concejo” para preparar entre todos las fiestas. El día 13, en el pueblo, los vecinos disfrutaron de un concierto de la agrupación coral de Toro “La Mayor” y el viernes 14, primero tardeo para compartir una sabrosa merienda, y por la noche un concierto de rock tributo a “Platero y Tú” con la banda “Marabao y Tú” y luego disco móvil.

Madrugadores son los de Riomanzanas que iniciaron el día grande, 15 de agosto, a las 8 de la mañana con alborada, chocolate y sopas de ajo. La iglesia parroquial acogió una misa de acción de gracias histórica pues, oficiada por don Marcelino Gutiérrez Pascual, el veterano “Cura de Mahíde”, fue presidida por el obispo de Zamora, Fernado Valera.

Ya por la tarde, le tocaba el turno al concurso de disfraces y la actuación del grupo de coros y danzas “Doña Urraca” de Zamora, para continuar por la noche con una verbena popular con la disco móvil “Devesa by Phurry”.

Pasado histórico

Riomanzanas goza de un glorioso pasado e incluso podría ser uno de los pueblos más antiguos de Aliste, ya que aparece por primera vez en un manuscrito en el año 1186, cuando el Pedro Rodríguez de Sanabria (Caballero del Conde Ponce de Cabrera y mayordomo de del emperador Alfonso VII) y su hijo ceden todo cuanto su familia poseía en Riomanzanas al abad del Monasterio de San Martín de Castañeda.

Solo cuatro años después, en el 1190, Alfonso IX de León le entregaba a Menendo Rodríguez “por los servicios prestados al rey” todo cuanto poseía en Santa María de Río de Manzanas. Año en que allí Bofino y su mujer Franquina vendían un caballo por 30 morabetinos a la Orden Militar de Santiago.

Allá por 1591, “Río Manzanas” contaba con 15 vecinos (12 pecheros, 2 hidalgos y un clérigo) y en 1607 según las Memorias del Arzobispado de Compostela al que pertenencia las Vicarias de Alba y Aliste el pueblo contaba con una ermita dedicada a la Santa Cruz y otra a San Bartolomé.

El Papa Clemente concedió las indulgencias a la cofradía de los “Mártires” de Riomanzanas en 1603. En 1752, según el Catastro del Marqués de la Ensenada, Riomanzanas contaba con 30 vecinos (casas abiertas) y 6 molinos harineros de agua en río Manzanas, siendo un pueblo puramente agroganadero con mayoría de ovino (291 ovejas, 105 carneros y 145 corderos), 138 cabras, 69 cabritos, 52 castrones, 53 cerdos que andaban por el campo,206 colmenas y 19 parejas de labranza compuestas por 32 bueyes y solo 6 vacas. Su foro perpetuo con el Marquesado de Alcañices era de 10 fanegas, 2 celemines y un cuartillo y medio de trigo y 15 reales y 6 maravedíes de vellón cada año.

Años después el censo de Florida Blanca, en 1786 le asignaba 77 residentes: con mayoría de casados (46), 29 solteros y dos viudos. Había cura, teniente de cura, 14 jornaleros, 6 labradores, 2 estudiantes y un empleado del Rey como administrador de la aduana

De la iglesia parroquial sabemos que la campaña pequeña costó 1.840 reales y fue fundida en 1801 por el maestro campanero Pedro de la Riba. El maestro dorador Miguel Gallego recibía 2.000 reales en 1800 por dorar el retablo y en 1833 se dejaba de enterrar en el interior del templo al construirse el cementerio.

Uno de los acontecimientos más trágicos sucedía hacia 1641 con la insurrección de Portugal lo cual llevó a irrupciones en la frontera con robos de ganados y bienes y la captura de más de 200 prisioneros a este lado de la frontera, siendo quemado el pueblo de Riomanzanas.

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