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Un siglo de vida y trabajo: El "panadero" de Mombuey cumple 100 años

José Manuel González Rabanillo celebra su cumpleaños arropado por sus hijos, nietos y bisnietos con una fiesta en la residencia y una comida familiar

El Ayuntamiento rinde un homenaje a uno de sus vecinos más queridos, que en 2024 también fue reconocido con la Medalla a la dedicación empresarial

José Manuel González Rabanillo, en el centro, con hijos, nietos y bisnietos en la comida familiar de su 100 cumpleaños.

José Manuel González Rabanillo, en el centro, con hijos, nietos y bisnietos en la comida familiar de su 100 cumpleaños. / Cedida

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El fundador de la panadería “El Pan Nuestro” de Mombuey, José Manuel González Rabanillo, ha celebrado un siglo de vida arropado por sus hijos, nietos y bisnietos en una entrañable fiesta que ha tenido lugar en la residencia de la localidad, en la que recibe los cuidados que precisa por su avanzada edad, y durante una comida que ha compartido con su familia.

El Ayuntamiento de Mombuey se ha sumado a una celebración tan especial rindiendo un homenaje a uno de sus vecinos más conocidos y queridos, al que entregó un ramo de flores y una placa con un sencillo mensaje grabado en el que plasmó el cariño que las “gentes” del pueblo sienten por el “panadero”.

Placa entregada por el Ayuntamiento de Mombuey a su "panadero".

Placa entregada por el Ayuntamiento de Mombuey a su "panadero". / Cedida

A pesar de su avanzada edad, González Rabanillo conserva una memoria privilegiada, aunque “le falla la vista”, asegura el mayor de sus hijos, Antonio, quien define a su padre como una persona “muy sociable y alegre”, al margen de un gran luchador porque, durante toda su vida, ha trabajado de forma incansable para sacar adelante su negocio y a su familia.

Casado con Juana Escudero, que falleció en el año 2000, González Rabanillo es padre de cuatro hijos, Antonio, Jesús, Óscar y José Manuel, a los que ha inculcado valores como el respeto y la educación. Su primogénito alaba el espíritu emprendedor de un padre que, en 1936, en los inicios de la Guerra Civil, montó con su hermana una panadería que, en la actualidad, gestiona otro de sus hijos y en la que trabajan dos de sus nietos.

Otros trabajos

Tras la contienda bélica, González Rabanillo tuvo que reinventarse ante la prohibición de vender pan en otros pueblos y decidió emigrar a Alemania, país en el que trabajó en “los ferrocarriles” para ahorrar dinero con el que poder colaborar en el sustento de su familia.

Al regresar a España y motivado por su espíritu emprendedor compró un camión, con el que trabajó en la repoblación de montes y en obras con una empresa de Zamora, aunque a lo largo de su vida también fue agricultor y, en Avilés, formó parte de la Unión de Siderúrgicas Asturianas Sociedad Anónima (Uninsa).

Tras contraer matrimonio, se dedicó junto a su esposa a trabajar en la panadería de Mombuey, aunque también enseñó a sus hijos a “repartir pan con el burro” por los pueblos.

A sus cuatro hijos, como recuerda el primogénito, “nos enseñó a trabajar y nos educó, aunque nunca nos ha faltado libertad y cinco duros en el bolso”. Sus hijos se sienten orgullos de un padre al que también consideran su “mejor amigo” y del que han aprendido que, con esfuerzo y perseverancia, se logran metas y se cumplen sueños.

Familiares arropan al centenario en la fiesta de cumpleaños celebrada en la residencia.

Familiares arropan al centenario en la fiesta de cumpleaños celebrada en la residencia. / Cedida

Por toda una vida de esfuerzo y trabajo, González Rabanillo fue reconocido en 2024, a los 98 años de edad, con la Medalla a la dedicación empresarial en los Premios Mercurio y Vulcano que cada año otorga la Cámara de Comercio, Industria y Servicios de Zamora.

Al margen de este reconocimiento, a lo largo de su vida, el mejor premio que ha recibido es el cariño de sus familiares, amigos, vecinos y clientes, con los que siempre ha compartido su carácter afable y alegre.

De hecho, como asegura su hijo Antonio, “es una persona muy querida”, no solo en Mombuey, sino también en otros pueblos de La Carballeda y de Sanabria, a los que acudía a sus fiestas, así como en Aliste, comarca en la que, junto a su esposa y otros dos matrimonios, disfrutaba de sus tradicionales romerías.

En la fiesta en la residencia y en la comida familiar por su 100 cumpleaños, muchos de estos recuerdos han marcado una celebración en la que el “panadero” de Mombuey ha recibido el cariño y el amor que ha sembrado entre sus familiares a lo largo de un siglo de intensa vida dedica a "hornear" pan con sabor a tradición.

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