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Descendientes de una "gran familia" se reencuentran con sus raíces en Cañizo de Campos

Un total de 85 miembros de la saga procedentes de distintos países y de varios puntos de España comparten una emotiva jornada en la tierra de sus antepasados

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Desde Francia, Italia, Marruecos o Países Bajos; o procedentes de distintos puntos de la geografía nacional como Bilbao, Asturias, León o Valladolid; y de diferentes pueblos de la provincia de Zamora, un total de 85 descendientes de Ángel González y Piedad Méndez se han reencontrado después de una década en Cañizo de Campos, la tierra de sus antepasados.

El emotivo reencuentro ha servido para celebrar las raíces comunes que comparten los miembros de una amplia familia que se caracteriza por su rica diversidad cultural y por lograr mantener un vínculo que ni la distancia ha logrado romper.

Una de las organizadoras del multitudinario encuentro, Antonia López, recordó que el último se celebró hace ya una década en Cañizo de Campos, pequeño pueblo de Zamora que en el que se han vuelto a reunir los miembros de la sexta generación de una familia multicultural en la que conviven diferentes nacionalidades y en la que se hablan distintos idiomas, pero que sigue compartiendo un mismo sentimiento de pertenencia.

El origen de esta diversidad radica en que los antepasados de las personas que participaron en el encuentro tuvieron que emigrar, lo que provocó una dispersión de los miembros de la familia por diferentes lugares del mundo. De hecho, aunque el origen de este linaje está profundamente arraigado en Cañizo de Campos, las trayectorias vitales de sus miembros han expandido la herencia de Ángel y Piedad mucho más allá de las fronteras de la provincia de Zamora.

La distancia no ha logrado separar a los integrantes de una familia muy unida que sigue manteniendo una relación muy especial y que el encuentro celebrado ayer en Cañizo de Campos ha permitido reforzar y estrechar aún más. De hecho, la reunión que la familia ha retomado este año después de una década es el mejor testimonio vivo de cómo los lazos de la sangre, el afecto, el cariño y el respeto superan cualquier frontera geográfica o idiomática.

Nuevas generaciones

La emoción del entrañable reencuentro marcó una reunión familiar muy especial para aquellos integrantes que residen lejos de Cañizo de Campos y que, como destacó López, "querían volver a sus raíces" y conocer a aquellos nuevos miembros que han nacido a lo largo de la última década y que serán los encargados de, en un futuro, mantener unida la saga a la que pertenecen.

En este punto, López precisó que la tercera generación de la familia "ya está casi desaparecida" lo que ha derivado en una mayor unidad del resto de miembros. De hecho, a pesar de la inevitable ausencia de aquellos familiares que ya han fallecido, su memoria sigue siendo el nexo de unión que mantiene intacto el orgullo del resto por sus raíces y su vinculación a Cañizo de Campos.

Muchos de los participantes en el encuentro cdecidieron reservar parte de sus vacaciones para regresar al pueblo en agosto y rememorar recuerdos de diferentes etapas vitales repletas de felicidad y compartidas con la familia. Por la elevada asistencia en el encuentro, los organizadores solicitaron utilizar la "nave" del pueblo en la que durante la jornada compartieron, además de sabrosas viandas, emotivos montajes audiovisuales y numerosas vivencias que han forjado la dilatada historia de una saga familiar que mantiene un estrecho vínculo con Cañizo de Campos, el pueblo en el que nacieron sus antepasados y al que regresan siempre que necesitan sentirse arropados por el pasado para afrontar el presente y mirar con esperanza al futuro.

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