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Las colmenas que resistieron milagrosamente al fuego en Fermoselle rodeadas de llamas: "La cruz, ha sido la cruz"

Otro "milagro" que vuelve a tocar el corazón: "Teníamos la certeza de que tendríamos todo el colmenar quemado porque todo alrededor está negro y calcinado"

Las colmenas que resistieron al fuego en Fermoselle: "La cruz, ha sido la cruz"

T. S.

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Tania Sutil

Tania Sutil

El incendio de Fermoselle ha dejado una herida negra sobre el paisaje. Miles de hectáreas arrasadas, caminos irreconocibles, árboles reducidos y piedras tiznadas. En medio de tanta pérdida, sin embargo, todavía aparecen pequeñas historias como la de esa oveja perdida en Muga de Sayago caminando sola entre cenizas en busca de un rebaño que nunca encontraría. O como la de esos burros que sobrevivieron a las llamas ante la alegría de sus propietarios al encontrarlos vivos. Se convirtieron, sin pretenderlo, en símbolo de resistencia: la vida avanzando sobre la tierra calcinada.

Hoy conocemos otro "milagro" que vuelve a tocar el corazón. La historia llega desde Fermoselle de la mano de Jesús Chamorro y su mujer, propietarios de varias colmenas en el municipio, que comprobaron con sorpresa y alegría a partes iguales que todas las cajas seguían intactas pese a haber estado rodeadas por el fuego por los cuatro costados: "Ha sido terrorífico y no nos creemos que sigan aquí porque teníamos la certeza de que se habrían quemado", explica Chamorro entre esqueletos de encinas.

Para él y su mujer, muy católicos, no hay duda de que detrás de esa salvación hay algo más que una casualidad. En el tronco de uno de los árboles, presidiendo el colmenar, tienen colocada una cruz con un Cristo protector al que atribuyen que el fuego no acabara también con ese pequeño tesoro de madera, cera y vida: “Han protegido nuestras colmenas y el árbol donde estaba la cruz, el único en todo el entorno que no está arrasado”, explican agarrándose a la fe en mitad de un paisaje donde cuesta encontrar explicaciones.

Sea fe, azar, viento o el terreno, lo cierto es que las colmenas siguen ahí.

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