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Palomares de Fermoselle, los "guardianes silenciosos de nuestra memoria"

Francisco Marcos Varas presenta en la Casa del Parque de Fermoselle la exposición "Palomares tradicionales de Fermoselle"

El fotógrafo ha realizado durante dos años un trabajo documental con un inventario de 43 construcciones, la mitad en buen estado

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En su recorrido por la memoria de Fermoselle, Francisco Marcos Varas depara ahora en la historia de los palomares -“un legado que merece ser conocido, valorado y conservado”-, a través de una exposición fotográfica en la Casa del Parque de los Arribes. La muestra invita a un viaje a lo largo de unas doscientas imágenes que inmortalizan los 43 palomares registrados por el fotógrafo y “gran colaborador cultural con el Ayuntamiento” como reconocía Tita Fidalgo, concejala de Cultura durante la inauguración de la exposición “Palomares tradicionales de Fermoselle” que permanecerá abierta todo el mes de agosto en el Convento de San Francisco.

Tras el valioso trabajo fotográfico de Paco Varas, como popularmente es conocido el autor, se esconde una ardua labor de investigación, dado que “no existe un estudio especifico y sistemático sobre los palomares de Fermoselle” precisa. Para ello se ayudó de fermosellanos como Agustín Borges, proporcionando la primera lista de palomares y acompañando en las primeras visitas o Marcelino Freixo, que amplió la lista en el recorrido por los caminos de Fermoselle, entre viñedos, bancales y cortinas de piedra.

Adobe, piedra o ladrillo

A lo largo de dos años de trabajo de campo, tomando fotografías y buscando documentación, Francisco Marcos Varas ha logrado registrar 43 construcciones tradicionales, de las cuales 23 están en buen estado, 16 son recuperables y cuatro en situación prácticamente irrecuperable. Construcciones de adobe, piedra o ladrillo que hablan de “nuestra historia, nuestras tradiciones y la forma de vida de quienes nos precedieron”.

Cartel de la exposición

Cartel de la exposición / LOZ

Para el autor, que esta tarde a las 19.30 horas ofrece una conferencia en el salón de actos del Ayuntamiento sobre los palomares de Fermoselle dentro del ciclo de conferencias “Fermoselle es cultura”, “cada palomar que encontramos es mucho más que un edificio rural. Es el testimonio silencioso de generaciones de fermosellanos que supieron aprovechar los recursos de la tierra, adaptarse al entorno y construir un paisaje único que hoy forma parte de nuestra identidad”.

Los palomares no son simples construcciones rurales destinadas a la cría de palomas. Son una expresión completa de la relación entre el ser humano y el medio rural, donde se unen economía, arquitectura y cultura popular. Como documenta Francisco Marcos Varas, más allá de su función principal como era la cría de palomas, los palomares forman parte del paisaje cultural de Fermoselle, “contribuyendo de manera decisiva a su identidad visual”. De ellos se obtenía el consumo de pichones, el estiércol como fertilizante natural, especialmente para los viñedos, y el aprovechamiento del plumón; “una pequeña explotación agropecuaria perfectamente integrada en la economía tradicional”.

Amenazas

Una actividad desaparecida que propició el ocaso de estos “guardianes silenciosos de nuestra memoria”, amenazados por la falta de mantenimiento, escasa protección, abandono progresivo, transformaciones inadecuadas por ejemplo en gallineros o almacenes, o derrumbes como puede comprobarse en las fotografías que dan contenido a la exposición en la Casa del Parque.

Francisco Marcos Varas invita a aprovechar los programas europeos y de desarrollo rural para recuperar estas construcciones en un momento de “mayor sensibilidad hacia este patrimonio”, valora el fotógrafo que con su trabajo contribuye a recuperados la memoria de estas pequeñas obras de arte ligadas a la vida cotidiana.

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