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Aliste

Los últimos nómadas: una esencia pastoril pura en peligro de extinción

Familias de cuatro pueblos alistanos reviven con 3.000 ovejas la trashumancia hasta la sanabresa Sierra Segundera

Permanecerán en Puente Porto hasta septiembre, cuando regresarán para la Feria del Pastor en San Vitero

Las ovejas de Liste llegan al Arrabal de Puebla

Araceli Saavedra

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Chany Sebastián

Chany Sebastián

Gallegos del Campo

Ganaderos alistanos de ovino de la raza autóctona “Castellana” han dejado este miércoles el pastoreo sedentario para renacer un año más como los últimos nómadas ibéricos en la lucha por la supervivencia de su principal medio de vida, los rebaños de ovejas, iniciando la aventura de la trashumancia en busca de las abundantes aguas y pastos verdes en las sierras de la Alta Sanabria, algo que durante la época estival suele escasear en tierras alistanas donde hasta muchos ríos se secan.

Como si se hubiera retrocedido a los tiempos del Concejo de la Mesta, pastores y zagales, ovejas y perros (pal lobo y de queda) devolverán por unos días la vida a aquellas cañadas, cordeles y veredas antaño alma, corazón y vida de la trashumancia entre Aliste y Sanabria; muchas de ellas ahora ocupadas por el asfalto de carreteras y por algunos propietarios para ampliar sus prados, cortinas y casas.

La cabaña trashumante alistana de este año 2026, con alrededor de 3.000 reses de raza autóctona de pura sangre “Castellana” (variedades Blanca y Negra: esta última declarada en Peligro de Extinción por la Unión Europea), está integrada por rebaños de varios pueblos pertenecientes a las familias de ganaderos de Tomás García de El Poyo (jefe de la cabaña ganadera), Nicolás Silva de Pobladura de Aliste, José y José Ángel Leal de Gallegos del Campo (padre e hijo) y Javier Fernández de Nuez.

Ellos son los últimos nómadas ibéricos: una reliquia de la esencia pastoril en su estado más puro y, por desgracia, en peligro de extinción a falta de recambio generacional para un oficio, el de pastor, tan digno como cualquiera, pero muy sacrificado: las ovejas necesitan atención los 365 días del año.

Nicolás Silva, nacido en Valer de Aliste y casado en Pobladura, es hijo de Atilano Silva, uno de los históricos pastores alistanos protagonistas en el año 1991 de la película “Los Churreros de Aliste” de Luis Miguel Domínguez Mencía.

Tradiciones

Los rebaños alistanos se reagruparon manteniendo una costumbre de siglos en la “Fuente el Horno” de Gallegos del Campo, en plena llanura del campo de Aliste para, tras pasar la noche, iniciar la trashumancia por la vía pecuaria de San Cristóbal a Figueruela de Arriba, desde hace ya muchos años sepultada bajo el aglomerado de la carretera, para sestear en Flechas y por la tarde cruzar la Sierra de la Culebra y dormir ya en Linarejos (La Carballeda).

Desde hace ya muchos años uno de los puntos más problemáticos de la ruta es el “Paso de Ungilde” donde, como sucede en la mayor parte de la travesía pecuaria, hay paredes caídas, maleza y diferentes elementos que ocupan la vía pecuaria, dificultando el tránsito normal de los rebaños de ovejas.

Ya en tierras sanabresas se hará un pequeño descanso en Limianos antes de seguir camino con la subida a la Sierra Segundera en Puente Porto, donde los rebaños permanecerán alimentándose de los verdes pastos sanabreses lo que queda del mes de julio, todo el mes de agosto completo y los primeros días de septiembre. Bajarán a tierras alistanas para participar el sábado 12 de septiembre en la Feria de la Trashumancia y el Pastor coincidiendo con la romería popular del “Cristo de Septiembre” (Santa Cruz) en San Vitero.

La trashumancia causa pasiones y uno de sus últimos y grandes defensores es el fotógrafo profesional Carlos Blanco, de Latedo, que ya jubilado cada año se dedica a captar con su cámara las mejores estampas para sus magníficas exposiciones, siempre dignas de ver y admirar.

Vías Pecuarias: la crónica de una muerte anunciada

Las vías pecuarias sufren la crónica de una muerte anunciada, olvidadas e incluso ocupadas por carreteras. En tierras alistanas y sanabresas, por donde estos días pasarán los trashumantes alistanos, perviven sobre el papel de los mapas oficiales, pero sobre el terreno la situación es totalmente diferente ya que han perdido sus dimensiones (anchos) legales y originales: veredas (hasta 20 metros), cordeles con un máximo de 37,5 metros y cañadas hasta 75 metros. En lugares como el “Paso de Ungilde” las ovejas poco menos que han tenido que pasar en fila india durante décadas.

En Castilla y León hay clasificados sobre el papel 21.100 metros (56.000 hectáreas) de vías pecuarias, de los cuales 3.900 corresponden a cañadas, 4.300 a cordeles y 4.900 a veredas, a lo que hay que sumar mas de 60 hectáreas de descansaderos. En la provincia de Zamora hay 267,64 kilómetros de cañadas, 709,21 de cordeles, 850,6 de veredas y 440 de coladas, más otras 73,6 hectáreas dedicadas a descansaderos.

Por suerte las nuevas concentraciones parcelarias, como será el caso de Rabanales, Bermillo de Alba, Fonfría, Fornillos de Aliste y Gallegos del Río prevén respetar y recuperar vías como la “Vereda Real de Galicia” o el “Cordel de Alcañices” aprovechando la reagrupación.

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